En la reunión anual de la "nación húngara", que se celebra todos los veranos en la Escuela de Verano Bálványos (Băile Tuşnad, Transilvania), Viktor Orbán pronuncia en un discurso ante los cuadros oficiales su análisis de la situación de su país, de los húngaros en general y de Europa. Hemos seleccionado algunos extractos de la traducción oficial que nos permiten entender mejor el pensamiento y la visión para Europa del campeón de la "democracia iliberal".

En un momento en que el primer ministro húngaro parece querer presentarse como el líder de la derecha populista y nacionalista europea, en oposición al centro tecnocrático y proeuropeo encarnado por el presidente francés Emmanuel Macron, y a la vista de las elecciones europeas del próximo mes de mayo, entendemos, desde la distancia crítica, que este documento es un testimonio interesante en muchos aspectos para comprender lo que Viktor Orbán quiere para su país y para Europa.

En su discurso, reivindica, entre otras cosas, el iliberalismo que ya había teorizado en Bálványos en 2014; establece las ambiciones europeas de Budapest y la forma en que pretende influir en las elecciones europeas de la próxima primavera. Reitera que pretende un proyecto a largo plazo para su sistema (manifestó recientemente hasta 2030) y jugar de lleno con las diferencias entre la Comisión Europea y el Grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa, Eslovaquia).

Después de mencionar la "Cuenca de los Cárpatos", la región transfronteriza que debería incluir a todos los húngaros de Europa Central, Orbán describe los principales objetivos que establece para la "nación húngara" con el horizonte 2030:

Paralelamente con esto, también tendremos la tarea de construir una Europa Central, que es más extensa y es más que solamente la Cuenca de los Cárpatos. Tenemos la posibilidad de construir un espacio político y económico grande, fuerte y seguro de Europa, a saber, Europa Central. Debemos afirmar que Europa Central es una región con una cultura particular, que es distinta de Europa Occidental. Para que Europa Central pueda ocupar el lugar que le corresponde dentro de Europa, vale la pena afirmar unas tesis.

He formulado cinco tesis para la construcción centroeuropea. La primera declara que todos los países europeos tienen derecho a defender su cultura cristiana, y tienen derecho a rechazar la ideología del multiculturalismo. Nuestra segunda tesis consiste en que todos los países tienen derecho a proteger el modelo familiar tradicional, que todos los niños tienen derecho a tener una madre y un padre. La tercera tesis centroeuropea afirma que todos los países centroeuropeos tienen derecho a defender sus sectores económicos de importancia fundamental para sus estrategias nacionales, y también lo tienen para defender sus mercados. La cuarta tesis dice que todos los países tienen derecho a defender sus fronteras y tienen derecho de rechazar la inmigración.  Finalmente la quinta tesis establece que todos los países europeos tienen derecho a insistir en el principio de un voto por una nación en cuanto a las cuestiones más importantes, y este derecho no puede ser ignorado tampoco en la Unión Europea. En total lo que decimos nosotros, los centroeuropeos, es que hay vida más allá de la globalización, que no es ésta la única alternativa, y que el camino a seguir para Europa Central es distinto, es el camino de la federación de naciones libres.

Ahora llega el capítulo más interesante del discurso de Viktor Orbán: el de Europa. Aquí es donde expresa con mayor claridad su interpretación del papel de la UE y las "élites" que la gobiernan, comenzando con la Comisión y el filántropo multimillonario George Soros, su bestia negra, así como las cuestiones que siente como más cercanas: – las supuestas amenazas a la "Europa cristiana", la supuesta hostilidad de la Comisión Europea a Hungría, los límites de la democracia liberal y la amenaza que representa la inmigración, de la que tiene la intención de hacer el tema central de la campaña para las elecciones europeas de 2019. Como subraya, subrayar "este es el tramo más accidentado, abróchense sus cinturones":

Europa era una gran civilización antaño. Europa era un centro de poder de influencia mundial. Se atrevía a pensar, se atrevía a actuar, era valiente y emprendía grandes cosas. Si examinamos las civilizaciones desde una perspectiva intelectual adecuada, podemos descubrir que por regla general las civilizaciones se componen de cuatro pilares. Las civilizaciones son  formaciones de carácter espiritual. Se construyen del espíritu de la religión, del espíritu de las artes creativas, del espíritu de la investigación y del espíritu del emprendimiento mercantil. Si examinamos nuestra Europa, respecto al espíritu de la religión vemos que negó sus fundamentos cristianos. Respecto al espíritu de las artes vemos que hay censura, se nos impone la corrección política. Respecto al espíritu de la investigación podemos decir de nuestra Europa que nos han adelantado los Estados Unidos y, poco a poco, también China. Además, respecto al espíritu del emprendimiento mercantil lo que vemos es que en Bruselas y en las regulaciones económicas rige el espíritu de la burocracia. Estos procesos empezaron ya hace tiempo, pero comenzaron a manifestarse con claridad sobre el fondo de la crisis económica de 2008.

FRACASO DE LA ÉLITE EUROPEA

El grado de gravedad de la situación de la civilización europea se ha demostrado por la crisis migratoria. Voy a simplificar una argumentación complicada: debemos hacer frente a una  situación en la que los líderes de Europa son incompetentes. No han sido capaces de defender Europa de la inmigración. La élite europea ha fracasado, y el símbolo de este fracaso es la Comisión Europea. Esto es una mala noticia. La buena noticia es que la Comisión Europea tiene los días contados, yo los conté, les quedan 300 días y expirará su mandato.

La Comisión es una cosa importante dentro de la Unión Europea, sus decisiones tienen serias consecuencias sobre los Estados miembros, por lo tanto, también sobre Hungría. Según el contrato principal, la Comisión es la guardiana del contrato, o más precisamente, de los contratos que constituyeron la Unión Europea. Por consiguiente, tiene que ser imparcial y desinteresada, y tiene que garantizar las cuatro libertades. Pero, al contrario, la Comisión Europea es parcial, porque está a favor de los liberales. Es parcial, porque trabaja contra Europa Central y no es partidaria de la libertad, porque está trabajando por la construcción de un socialismo europeo. Tenemos que preguntarnos ¿por qué ha fracasado la élite europea?

EUROPA DE LAS SOCIEDADES ABIERTAS

La respuesta que podemos dar es que negó sus raíces y está construyendo la Europa de las sociedades abiertas en vez de una Europa basada en fundamentos cristianos. En la Europa cristiana el trabajo era respetado, había dignidad humana, había igualdad entre el hombre y la mujer, la familia era la base de la nación, y las naciones eran la base de Europa, además los Estados garantizaron la seguridad. En la Europa actual de las sociedades abiertas no existen fronteras, los europeos son intercambiables por inmigrantes, la familia se ha convertido en formas de convivencia variables según deseos particulares, la nación, la conciencia nacional y los sentimientos nacionales se califican como negativos y anticuados, y además los Estados ya han dejado de garantizar la seguridad en Europa. En la Europa liberal ser europeo, en definitiva, no significa nada, carece de dirección, es puramente una forma sin contenido. Además, la democracia liberal se ha desarrollado en una no-democracia liberal. En Occidente la situación es que hay liberalismo, pero no hay democracia.

CENSURA EN  OCCIDENTE

Nuestra opinión sobre la falta de democracia podemos sostenerla alegando que en Europa Occidental se ha generalizado la censura y la restricción de la libertad de expresión. Las noticias que sean incómodas para la élite liberal están sometidas bajo control ejercido en común por los líderes de los Estados y por los gigantes tecnológicos. Si alguien no lo creyera, entonces que visite las páginas web, entre a las redes sociales, y podrá comprobar cómo borran las noticias negativas acerca de los inmigrantes, cómo impiden el acceso a esta información usando astutas e ingeniosas herramientas, y cómo impiden que los ciudadanos europeos puedan enfrentar la realidad.

El concepto liberal sobre la libertad de expresión se ha desarrollado tanto que consideran importante la diferencia de opiniones solamente hasta tal punto en el que se dan cuenta con indignidad de que existen también otras opiniones. La liberal libertad de prensa nos hace recordar la antigua historia soviética, en la que montemos como montemos las partes producidas en la fábrica soviética de bicicletas, siempre sale una ametralladora al final. Montemos como montemos esta libertad de prensa liberal, siempre sale la censura al final.

ELECCIONES AL PARLAMENTO EUROPEO DE 2019

Después de todo esto ¿qué podemos esperar?, ¿qué debemos y qué podemos hacer? Lo que aconsejo, queridos amigos, es que concentremos todas nuestras fuerzas en las elecciones europeas de 2019. Seguramente hay muchos aquí que recuerdan que en general se suelen descuidar las elecciones europeas celebradas cada cinco años, no solemos darnos cuenta de su decisiva importancia. Además, las élites europeas, de modo regular, suelen quejarse diciendo que es una pena que en todas las elecciones europeas en definitiva se decida sobre asuntos nacionales, y que no haya una gran cuestión paneuropea en la que podrían tomar una decisión conjunta los ciudadanos europeos. Se ha acabado esta situación, ahora sí que existe una seria cuestión paneuropea de la que no han preguntado a la gente salvo en Hungría, dado que nosotros celebramos un referéndum sobre la inmigración.

Las elecciones europeas realmente tratarán de una gran, seria y común cuestión europea, a saber, la inmigración. Si Europa decide sobre la inmigración, entonces también buscará respuesta a la pregunta de  si la élite europea ha tratado bien a la inmigración o no. La élite europea, de manera visible, está nerviosa. Están nerviosos porque las próximas elecciones europeas pueden estorbar la transformación a gran escala de Europa, que nosotros denominamos simplemente el plan Soros. La gran meta de transformar Europa, de conseguir que Europa pase a la era post-cristiana, de conseguir que Europa pase a la era posterior a las naciones, este plan puede fracasar en las elecciones europeas, y es un interés vital para nosotros que realmente fracase.

Viktor Orbán concluye su declaración presentando su visión de la democracia cristiana, uno de los pilares del cambio político en Europa desde el siglo XX, como un movimiento "no liberal" y una alternativa a la democracia liberal, según él verdadero enemigo de la civilización :

Nuestros enemigos están muy cerca del éxito. Ni siquiera percibimos lo cerca que están. Ni siquiera percibimos la importancia que tiene este hecho. Si echan un vistazo a los poco más de cien años de la democracia europea, entonces podrán descubrir que en Europa básicamente compitieron las comunidades que quedaron dentro de las tradiciones cristianas, digamos los partidos cristianodemócratas, y las organizaciones de aquellas comunidades que cuestionaron esta tradición y salieron de ella, llamémoslas partidos de la izquierda o liberales. Europa avanzaba según estas dos fuerzas competían entre sí, y siempre una u otra fuerza salió triunfando. Esta competencia tenía también efectos positivos, liberó energías y fuerzas intelectuales.

En definitiva, esta competencia garantizó el progreso de Europa. Esta era una competencia política y espiritual a la vez. Esto ha generado la estructura profunda de la política europea, así se decidieron las cuestiones de poder en Europa. Si surge una situación en la que habrá una población musulmana del 10 por ciento, o más, en cada uno de los países, de la que podemos saber a ciencia cierta que nunca votará a favor de ningún partido cristiano, y si lo sumamos a la población original europea que ha abandonado las tradiciones cristianas, entonces a partir de allí será imposible ganar elecciones en Europa con una base cristiana, por consiguiente los grupos que guardan tradiciones cristianas y estas mismas tradiciones quedarán eliminados del mapa del poder, y se decidirá sobre el futuro de Europa sin ellos. Esta es la situación y estamos muy cerca de que esto suceda.

DEMOCRACIA CRISTIANA

Por eso las próximas elecciones son de decisiva importancia. En estas elecciones debemos mostrar que existe una alternativa a la democracia liberal, y es la llamada democracia cristiana, por lo tanto, se puede cambiar la élite liberal por una élite cristiana. Respecto a la relación entre el cristianismo y la política hay confusión y malentendidos en Europa. La democracia cristiana no es para proteger doctrinas religiosas, en este caso las doctrinas cristianas. En el ámbito de la salvación y condenación eterna no tienen competencia ni los Estados, ni los gobiernos. La política cristianodemócrata quiere decir que protegemos las formas de vida que surgieron a raíz de la cultura cristiana, no a las doctrinas, sino a las formas de vida que proceden de ellas. Así es la dignidad humana, la familia y la nación. El cristianismo quiere alcanzar la universalidad preservando las naciones y no mediante su eliminación, como lo piensan los internacionalistas. Y así son también nuestras comunidades religiosas: tienen que ser protegidas y hay que fortalecerlas. Esta es la tarea de la democracia cristiana.

DEMOCRACIA ILIBERAL

Al llegar a este punto, no queda otra cosa que evitar una única trampa, una trampa de índole espiritual. El hombre es un ser que no abandona con mucho gusto su zona de confort, no le gusta entrar en debates, y con gusto da concesiones a las partes con las que tiene disputas. Esto es más perjudicial que ventajoso si se trata de cuestiones de naturaleza espiritual. Ante nuestros propios ojos se está balanceando el anzuelo. Este cebo es la frase que dice que, en realidad, también la democracia cristiana puede ser liberal. Aconsejo no apresurarnos, no sea que por casualidad piquemos el anzuelo. Si eso lo aceptamos, entonces la lucha que hemos llevado a cabo pierde su sentido y hemos trabajado en vano. Podemos afirmar tranquilamente que la democracia cristiana no es liberal. La democracia liberal es liberal, pero la democracia cristiana, por definición, no es liberal. Si quieren, podemos decir que es iliberal. Esto lo podemos demostrar en términos concretos a través de tres grandes asuntos.

La democracia liberal está a favor del multiculturalismo, la democracia cristiana da preferencia a la cultura cristiana, lo cual es una idea iliberal. La democracia liberal es partidaria de la inmigración, la democracia cristiana está en contra de la inmigración, que es una idea inherentemente iliberal. La democracia liberal es partidaria de los modelos de familia variables, mientras que la democracia cristiana está a favor del modelo cristiano de familia, que es otra vez una idea iliberal.

LA ÉLITE DEL 68

Así que debemos reunir fuerzas, animarnos y asumir el debate intelectual, para pertrecharnos así antes de las elecciones al Parlamento Europeo. Estamos ante un gran instante, vamos a ver si se produce o no. La oportunidad está presente. El próximo mes de mayo podremos despedirnos no solamente de la democracia liberal y del régimen no democrático liberal construido sobre esta base, sino también de la élite del 68, como tal.

LOS DEL AÑO 90

Si la élite del 68 se va, entonces queda una sola pregunta a responder, ¿quién viene? Y para esto tenemos que dar la modesta respuesta de que venimos nosotros. De manera sosegada, moderada y tranquila tenemos que decir que vienen los del año 90, en vez de los del 68. En la política europea ahora viene la generación anticomunista, con convicciones cristianas y sentimientos nacionales. Hace 30 años pensábamos que Europa era nuestro futuro, y ahora pensamos que nosotros somos el futuro de Europa. ¡Adelante!