Libertad de información: No es prioridad para los eurodiputados conservadores

19 junio 2018 – Osservatorio Balcani e Caucaso Transeuropa (Rovereto)

El Parlamento Europeo ha adoptado hace poco una resolución acerca de la pluralidad y de la libertad de los medios de comunicación. ¿Cuántos han votado a favor y cuántos han votado en contra? ¿Hay un impacto geográfico en el voto? ¿Es ideológico? Aquí mostramos un breve análisis.

El 3 de mayo de 2018 el Parlamento Europeo ha aprobado una resolución dedicada a la pluralidad y la libertad de los medios de comunicación en la Unión Europea.

El texto del documento – que genera crecientes preocupaciones en el seno del Parlamento Europeo acerca de la cada vez mayor concentración de la propiedad de los medios en diferentes países europeos, sobre los homicidios de los periodistas Daphne Caruana Galizia y de Ján Kuciak, y por la creciente dificultad para los periodistas de asumir completamente su profesión – trata, entre otras cuestiones, los riesgos ligados al mundo digital como la intimidación en línea y la pornografía infantil; de igual manera, su potencial para desinformar y para transmitir discursos de odio; y además reconocer a los periodistas y a los ‘whistleblowers’ – o informantes cívicos – como personas a quienes las instituciones europeas deberían tener directamente bajo su protección con motivo de su papel fundamental para la defensa de los valores europeos de libertad, pluralidad y nacionalismo.

El centro y la periferia de Europa

La resolución fue aprobada por amplia mayoría, con el 75,66% de votos favorables, el 17,67% de abstenciones y el 6,67% en contra.

Los grupos que sumaron más votos en contra y abstenciones fueron los Conservadores y Reformistas Europeos (CRE), de los cuales solo votaron a favor el 9,52%, por un 17,46% en contra, y un 73,02% de abstenciones (90,48% no favorables), y los todavía más categóricos Europa de las Naciones y de la Libertad (ENL), con 21,88% de votos en contra y 78,12% de abstenciones (100% no favorables).

Al analizar el voto por nacionalidad, se puede señalar que la mayoría de quienes han votado en contra o que se han abstenido son miembros del Parlamento Europeo provenientes del Reino Unido, Polonia, Hungría y Eslovaquia, y en menor número de Grecia. Un dato que pone en evidencia la existencia de un “centro” con más cohesión desde el punto de vista ideológico, y una “periferia” que cuestiona al centro la intención de erosionar la soberanía nacional e imponer una jerarquía de valores que no es compartida por todos.

Los europarlamentarios

El texto final de la resolución ha sido votado con comentarios favorables por la importancia y la urgencia de los temas tratados, pero como ocurre a menudo, tras varias idas y vueltas, llegó al pleno modificado,  comparado con la intención inicial de la relatora Barbara Spinelli.

Este hecho fue subrayado de forma clara durante el debate por la eurodiputada española Estefanía Torres Martínez, del grupo Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (IUE-IVN) de cuya posición se hizoeco el portugués João Ferreira, quien se abstuvo de votar, sosteniendo que el problema de la concentración de dueños en los medios no estaba siendo tratado adecuadamente. Del mismo grupo, pero de Irlanda, el parlamentario Matt Carthy llamó la atención sobre el problemático equilibrio entre el derecho de expresión y las noticias falseadas (‘fake news’), advirtiendo del riesgo de un exceso de supervisión y de autoritarismo, y para evitarlos, ha invocado la aplicación de las garantías institucionales como la supervisión de la magistratura.

En el grupo de los Socialistas y Democráticos se subrayó la identidad de la Unión Europea como una “comunidad de valores” en cuyo centro está el ser humano. Destacó entre ellos el chipriota Demetris Papadakis, quien también apuntó que “la sociedad digital ha transformado al ciudadano de consumidor a fabricante de noticias y ha nacido una nueva forma de democracia participativa; un tal diálogo democrático debe ser resguardado, por lo que bienvenida sea la resolución que ha sido propuesta”.

Del mismo grupo, la europarlamentaria eslovaca Monika Benova y el italiano Nicola Caputo destacaron el rol de los periodistas y de los medios como actores cruciales para la pluralidad y la libertad en la sociedad, mientras sus colegas rumanos Doru-Claudian Frunzuica y Maria Grapini hicieron llamamiento para encontrar un equilibrio entre la libertad de expresión y la responsabilidad de aquellos que producen información. Se pronunciaron a favor de proveer la protección activa para los periodistas y para los informantes el eurodiputado francés Edouard Martin y la rumana Maria Gabriela Zoana, quien remarcó como necesaria para tal objetivo la asignación de recursos de parte de la UE.

Los liberales de ALDE, como se ha visto, votaron casi todos a favor. El eurodiputado francés Jean Arthuis recalcó las distintas formas de violencia que padecen los periodistas, señal de la creciente erosión de sus derechos; el nacionalista catalán Ramón Tremosa i Balcells señaló directamente a los Estados miembros y a entidades privadas que atentan contra la libertad y la pluralidad de los medios, afirmando que tales ataques se revelan luego como amenazas para algunas grandes comunidades dentro de los Estados, como los catalanes en España o los inmigrantes en Polonia.

Dentro del Partido Popular hubo una buena cohesión respecto a la lógica de quienes critican la propuesta de resoluciones; y destacó entre ellos la húngara Andrea Bocskor que se abstuvo y denunció que la propuesta del texto es un ataque específico en contra de Hungría y de Polonia.

Abstencionistas y opositores

Opiniones más negativas vinieron del grupo de Conservadores y Reformistas. Se abstuvo por ejemplo el eslovaco Richard Sulik, que destacó que de esta materia se ocupan los Estados miembros, y sosteniendo a un tiempo que el Estado no debería interferir  con las cuestiones de la propiedad de los medios. Otra crítica llegó de la croata Ruža Tomašić, para la que la UE pone una escasa atención a las labores específicas de los países frente a retos como la libertad de los medios, y por consecuencia decidió abstenerse de votar.

Todavía más críticos son los comentarios de los miembros de Naciones y Libertad, que han votado en contra o se han abstenido. Ha prevalecido la valoración de la resolución como una medida de contrapeso político hacia determinados partidos europeos. Lo destacaron, por ejemplo, los diputados franceses Marie-Christine Arnautu y Bernanrd Monot que se  abstuvieron, exponiendo también la situación en la que los mismos periodistas suelen ser también actores políticos.

Dentro del grupo Europa de la Libertad y de la Democracia Directa se registró una oposición mayoritaria a la resolución: de entre sus miembros, el 48% votó en contra. Tras ello, el inglés Jonathan Arnott, que aunque se manifestó a favor de la libertad de los medios, expresó su desconfianza en la capacidad de la UE para protegerla, considerando que al respecto la UE no debería interferir con la soberanía nacional.

También del mismo grupo, pero a favor de la resolución, se posicionaron los italianos Ignazio Corrao y Laura Ferrara, recalcando particularmente la importancia de garantizar aspectos tales como el acceso a Internet, el resguardo de la privacidad, la neutralidad de la red y la independencia editorial.

Traducido por Raúl Durán Bravo

This article is published in association with Parlamento Europeo.

Esta publicación ha sido producida dentro del proyecto Parlamento de los Derechos, cofinanciado por la Unión Europea. La responsabilidad sobre los contenidos de esta publicación reviene a Osservatorio Balcani e Caucaso Transeuropa (OBCT), y no refleja en modo alguno la posición de la Unión Europea.

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