Parlamento europeo: Apoyar a la sociedad civil no sólo con palabras

Foto: Pixar Bay
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10 junio 2018 – Osservatorio Balcani e Caucaso Transeuropa (Rovereto)

El Parlamento Europeo ha votado a favor de la adopción del Instrumento de Valores Europeos, apoyo financiero para la sociedad civil.

El martes 17 de abril, el Parlamento Europeo debatió una moción en el pleno sobre la introducción en el presupuesto europeo de 2020 de una medida de apoyo financiero a las organizaciones de la sociedad civil en Europa. El debate fue presentado y cerrado por la comisaria de Justicia, Protección del Consumidor e Igualdad de Género, Vera Jourova.

La propuesta fue finalizada por la comisión para las libertades civiles, la justicia y los asuntos de interior y, según sus miembros, responde a la creciente desconfianza de los activistas de la sociedad civil en muchos de los países de la Unión Europea en los últimos años. En abril del año pasado, a petición del Parlamento Europeo, las instituciones de la UE elaboraron un estudio sobre la reducción del espacio para la sociedad civil y las posibles respuestas de la UE, entre las que ya se habían anunciado medidas de ayuda financiera.

Asimismo, algunos informes de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales han puesto de manifiesto la difusión de un clima negativo en torno a los activistas de la sociedad civil. Por un lado – se subraya en estos últimos – la situación de urgencia migratoria ha despertado la hostilidad de los ciudadanos europeos hacia las organizaciones no gubernamentales que se ocupan de los derechos de los migrantes y solicitantes de asilo; por otro lado, en varios países miembros se han introducido sistemas de control e incluso sanción dirigidos a reducir progresivamente el espacio de acción de la sociedad civil.

En los mismos informes se destaca que una dinámica tan restrictiva está ocurriendo también en el campo de la diversidad de la información y la libertad de los medios de comunicación, con diferentes grados de gravedad, que han llegado hasta el asesinato de periodistas de investigación como Daphne Caruana Galizia en Malta y Jan Kuciak en Eslovaquia: un fenómeno que hasta hace unos años parecía relegado a regiones alejadas del corazón del continente.

Durante el debate plenario, varios eurodiputados recordaron que el papel desempeñado por la sociedad civil como contracontrol, a veces incluso opuesto a los gobiernos, es esencial para la democracia, por lo que defender este papel significa defender la democracia misma. En apoyo de esta posición, el socialdemócrata austríaco Josef Weidenholzer recordó que en los regímenes totalitarios la dimensión Estado – monopolizado por partido – se situó por encima de la sociedad y reprimió la expresión de las personas. Ahora resulta nuevamente necesario permanecer vigilantes sobre esta relación, que vuelve a mostrar signos preocupantes de desequilibrio, para que la sociedad civil no se vea en oposición a la política, sino como un socio importante, que a veces puede ser incómodo, pero que precisamente por esta razón ayuda a la política a mantener un contacto saludable con la realidad.

Los informes de la Agencia Europea para los Derechos Fundamentales, en los que se señala la tendencia a la estigmatización de los defensores de los derechos humanos, también fueron citados por la diputada verde británica Jean Lambert, quien ha advertido contra el uso de dos pesos y dos medidas por parte de las instituciones europeas para los altos estándares establecidos por los tratados de la UE sobre los derechos.

No todos los parlamentarios han apoyado este punto de vista. Las opiniones opuestas se han centrado en la afirmación de que se trata de una medida ideológica y de hegemonía cultural, contraria al espíritu europeo de pluralismo y respeto por la diversidad. En apoyo de esta opinión se expresó el eurodiputado belga Gerolf Annemans, del grupo Europa de las Naciones y de las Libertades, con el argumento de que tal instrumento constituiría una interferencia indebida en los asuntos de los Estados miembros de la UE asuntos, y una manera de apoyar a la oposición política de gobiernos no bienvenidos en Bruselas; Citó el caso húngaro y las críticas formuladas por el Comité de Helsinki sobre políticas de inmigración, con la demanda para respetar la Convención de Ginebra.

Annemans se puso del lado del Gobierno húngaro, afirmando que se trata de maniobras promovidas por el financiero y filántropo George Soros, que está financiando la oposición a las políticas de Orban y a su partido Fidesz. En apoyo de esta posición y con la misma afiliación política intervino el austríaco Harald Vilimsky, que citó a Polonia y Hungría como miembros históricos y orgullosos de la comunidad europea, cuya diversidad de puntos de vista en comparación con Bruselas debe ser respetada, y no atacada desde una distancia de miles de kilómetros para imponer una forma diferente de pensar y actuar. El otro argumento utilizado en contra de la moción también implica el uso de los fondos, que provienen de los contribuyentes europeos: la eurodiputada conservadora croata Ruža Tomašić señaló que la asignación de fondos públicos a organizaciones no gubernamentales distorsionaría el uso de los mismos, y sería contraproducente con respecto al objetivo de reconstruir la confianza de la opinión pública en el trabajo de estas organizaciones.

La diputada liberal-democrática española Beatriz Becerra Basterrechea señaló en cambio cómo las políticas del presidente ruso Putin representan una amenaza a la libertad de información, y le agradeció irónicamente el hecho de haber obligado a las instituciones europeas a introducir el derecho a la prensa y a la información en la agenda europea. Por otro lado, un sincero agradecimiento se dirigió a todos los movimientos de la sociedad civil y la UE porque están tomando en serio el peligro inminente sobre la seguridad y la democracia en Europa. También la socialdemócrata rumana Maria Grapini reconoció que existe una dinámica de áreas de influencia en disputa, de la cual la Unión Europea no debe escapar. Porque más allá de la frontera oriental de la Unión otros actores están dispuestos a intervenir para apoyar a los intereses que los favorezcan, y resulta un desafío para la Unión Europea, en su opinión, dotarse de los medios para defender los valores democráticos sobre los que se basa.

El jueves 19 de abril, durante la sesión plenaria en Estrasburgo, el Parlamento Europeo aprobó la adopción del Instrumento Europeo de valores, con 489 votos a favor, 137 en contra y 14 abstenciones. Dado que el procedimiento legislativo de codecisión prevé que esta moción se convierta en parte integrante de la legislación comunitaria, ahora también es necesaria su aprobación por parte del Consejo Europeo y la Comisión Europea.

Traducido por Alfredo Pérez

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