Posiblemente lleven en el bolsillo un billete de Interrail, gracias al cual, los ciudadanos europeos de cualquier edad pueden viajar en tren por toda Europa. 

Fue en 1972 cuando distintas empresas de ferrocarril de diversos países europeos emitieron los primeros 87 000 billetes de Interrail. En la actualidad, 47 años después de su fundación, más de diez millones de personas han elegido viajar a través de Interrail. Constituyen la comunidad de Interraileros, viajeros que han decidido explorar parte del continente europeo bajo el lema de libertad, calma, sostenibilidad y ahorro.

“Interrail se presentó hace casi medio siglo, para celebrar el cincuenta aniversario de la Unión Internacional de Ferrocarriles y como una oferta para menores de 21 años”, explica Simona Clerici, portavoz de Eurail, que gestiona los billetes de Interrail. “El pase era válido para trayectos ilimitados en segunda clase durante un mes y se puso a prueba durante un tiempo limitado, pero dado el éxito que tuvo, se decidió mantenerlo. Entonces, participaban 21 países. En la actualidad son 31. Ya no existen límites de edad y por una tarifa extra, se puede viajar en primera clase”.

El billete de Interrail, al igual que el programa Erasmus, ha adquirido un fuerte significado simbólico con el tiempo. No se trata simplemente de un modo práctico y ecológico de viajar, sino también de una experiencia profundamente transformadora con la que los europeos pueden conocer el continente y reforzar su identidad cultural. Así pues, ¿por qué no hacer de Interrail un derecho para todos los jóvenes europeos? Partiendo de esta premisa, Martin Speer y Vincent Immanuel Herr, activistas en Berlín, crearon #FreeInterrail, una campaña cuyo fin es fomentar la cultura del viaje entre jóvenes en nombre de la integración europea. 

Tal y como explica Speer: “Después de recorrer 14 países con Interrail, una noche estábamos cenando en Viena con el escritor Robert Menasse y comentamos: ‘Todos los europeos deberían tener la oportunidad de vivir esta experiencia tan transformadora’. ¿Por qué no vamos a la Comisión Europea y proponemos que les den a todos los ciudadanos europeos un billete de Interrail cuando cumplan 18 años? Así es como decidimos iniciar una campaña popular y, en 2018, la Comisión Europea lanzó un proyecto basado en nuestra idea”.

Así surgió DiscoverEU, una iniciativa con la que los ciudadanos de la UE que cumplan 18 años pueden recibir un pase de Interrail gratis. “Los jóvenes europeos acogieron el proyecto con entusiasmo. Desde su comienzo, hemos distribuido 50 000 billetes de Interrail y hemos recibido casi 275 000 solicitudes”, explica Nathalie Vandystadt, portavoz de la Comisión Europea. Según los datos recopilados por la Comisión Europea, Italia lidera los países más entusiastas con el proyecto, con 27 000 solicitudes, seguido de Francia (14 000), Gran Bretaña y España (alrededor de 7000).

Tal fue el éxito del proyecto que, en mayo de 2018, la Comisión Europea, solo un año antes de las elecciones europeas, propuso asignar 700 millones de euros a DiscoverEU en el presupuesto para el periodo 2021-2027, con el mismo objetivo de hacer de la movilidad un derecho para todos, no solo para aquellos que puedan permitírselo. “Si el Parlamento Europeo y el Consejo aprueban la propuesta, se prevé que 1,5 millones más de jóvenes de 18 años realizarán un viaje con Interrail en los próximos siete años. De momento, todo lo que sabemos es que habrá otra ronda de solicitudes antes de finales de 2019”, explica Vandystadt.

La esencia del proyecto es la idea de que, para sentirse realmente europeo, es necesario experimentar los viajes por Europa en primera persona y poder apreciar la riqueza histórica, cultural y escénica de las regiones europeas. “La identidad europea no se puede construir sin valorar plenamente uno de sus valores guía: la diversidad. Actualmente, alrededor de 190 millones de ciudadanos europeos no han salido nunca de su país de origen. La Unión Europea debería brindar esa oportunidad a todas estas personas”, explica Martin Speer.

Por otro lado, el viaje por ferrocarril parece estar prosperando en las ciudades europeas, no solo en Suecia, donde existe una negatividad generalizada sobre el impacto medioambiental de los viajes en avión (los suecos hablan de flygskam, literalmente “vergüenza por volar”). En el resto de Europa también está aumentando la demanda de un turismo más responsable. En los últimos cinco años, se ha registrado un aumento de los pasajeros de tren (aunque también se han incrementado los pasajeros en el transporte aéreo, debido al aumento de las aerolíneas de bajo coste).

Con los trenes, se evitan las molestas colas y los controles de seguridad en los aeropuertos, se pueden estirar las piernas durante el viaje y mirar por la ventana para disfrutar del cambiante paisaje. Desde el pequeño tren amarillo de los Pirineos, hasta las vías férreas de Cinque Terre, desde la vista de los fiordos de Bergen a Oslo o la ruta desde Belgrado a Bar en Montenegro, existen numerosas rutas por ferrocarril en Europa que merecen especial atención. Interrail no es solo un billete para recorrer 250 000 kilómetros en tren, sino la forma de descubrir una cultura de viajar por Europa de forma responsable y cómoda.