Este jueves será un jueves "Infernal" para el Gobierno. Tras el 'no' proclamado por miles de griegos ayer, en las manifestaciones celebradas en Atenas y en numerosas ciudades, la mayoría socialista en el Parlamento debe votar un proyecto de ley de austeridad.

Incluso si esta mayoría se ha mostrado de acuerdo en un primer momento, no hay que descartar posiciones contrarias. Lo demuestra el hecho de que algunos diputados que han sido ministros [del Gobierno de Yorgos Papandreu] han anunciado que votarían en contra.

El Gobierno está todavía temblando por las imágenes de las masas enardecidas ayer, y la alta participación en la huelga. Pero debe intentarlo todo para aprobar esta ley y plantarse en Bruselas con buenas razones. Porque en la cumbre europea del próximo domingo, la quita de la deuda griega y el futuro del país durante muchos años estarán sobre la mesa de las negociaciones.

Este domingo será otra "jornada infernal" para Grecia, pero también para Europa, porque estará en juego la capacidad de los socios europeos para controlar las amenazas que la crisis ejerce sobre el euro y que puede ir mucho más allá.La crisis amenaza ya a Italia además de a Grecia, Portugal e Irlanda, y Francia ya está en el punto de mira de las agencias de calificación. Esto es una señal de alarma para la UE.

Por otra parte, la amenaza sobre la construcción europea ha sido puesta en claro por uno de los padres fundadores de Europa, denunciando el póquer de Merkel y Sarkozy, que deberían comprender que salvando a Grecia salvarán a Europa. Ha intentado mostrar que Europa no está amenazada por los países que tienen problemas con su deuda, o en todo caso, no solamente por esta razón. Europa está en peligro porque hay países que han perdido su espíritu europeo en un momento en el que la construcción europea está cambiando.

El domingo, en Bruselas, la suerte de la Grecia será sellada posiblemente. Y se decidirá el destino de las generaciones futuras. Pero se decidirá también sobre la suerte de la eurozona. A excepción de que estos líderes, llegado el momento, desmientan a Jacques Delors...