En el contexto nacional, se prevé una reducción de los impuestos, a costa de un déficit presupuestario peligrosamente elevado. En el exterior, se anuncia una estrecha alianza con Polonia y Francia, así como gestiones para obtener un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Estas son las prioridades del nuevo gobierno alemán. Examinemos a continuación cuáles son las implicaciones de estas acciones para Polonia y para Europa.

1. ¿Cómo obtener dinero para Europa?

Alemania, al igual que la mayoría de los países de la UE, se encuentra sumida en una gran deuda. Es el hecho que más preocupa a Europa. "Esta situación significa que Alemania tardará en volver a desempeñar su función de Papá Noel de la Unión, que distribuye generosamente el dinero europeo", prevé Thomas Klau, analista en el Consejo Europeo de relaciones externas. Bajo la influencia de su nuevo socio de coalición, el liberal FDP, la canciller ha tenido que aceptar el principio de reducciones de los impuestos. Como resultado, en 2011 el déficit presupuestario seguirá creciendo un 5% del producto interior bruto (PIB).

Teniendo en cuenta la reciente enmienda constitucional que introduce la obligatoriedad de combatir el déficit presupuestario, cabe esperar una auténtica austeridad presupuestaria. "Una Alemania que refunfuña por cada céntimo de euro no es un buen pronóstico en las próximas negociaciones sobre el presupuesto de la UE para el periodo comprendido entre 2014 y 2020", destaca Thomas Klau.

Alemania, que es el mayor contribuyente, abogará por un presupuesto austero. Polonia, principal beneficiaria de la ayuda europea, querrá todo lo contrario. La colación CDU/CSU- FDP ha anunciado que, de ahora en adelante, se aplicarán recortes sobre todo a los gastos de política regional. En cambio, los agricultores polacos, como los de los demás lugares, pueden estar más que tranquilos. Gracias a las presiones ejercidas por la CSU de Baviera, representante tradicional del electorado agricultor alemán, no se producirán grandes cambios en el ámbito agrícola.

2. "No" al proteccionismo y al impuesto europeo

En su contrato de coalición, el gobierno de Angela Merkel y de Guido Westerwelle rechaza varias veces el proteccionismo y se compromete personalmente a respetar las normas de competencia de la UE. Los aliados alemanes apoyan la liberalización del mercado europeo y excluyen la idea de un impuesto europeo, defendido hace unos años por Gerhard Schröder. Por otro lado, los partidarios de una Europa sólida en el ámbito internacional se alegran por el sólido apoyo de los cristiano-demócratas y los liberales al Tratado de Lisboa.

3. Oferta a los polacos

Francia y Polonia, los únicos socios europeos mencionados en el contrato de coalición, serán aliados clave en los próximos cuatro años. A Francia le ha parecido algo normal, pero aplicado a Polonia, parece sorprender más. Es la prueba de que las élites gubernamentales de Berlín creen en la revitalización de los instrumentos de cooperación, como el Triángulo de Weimar. "La posibilidad de reforzar su alianza con los dos principales actores de la UE es una oportunidad que Varsovia no debe dejar escapar", señala Gunther Hellmann, politólogo en la Universidad Goethe de Francfort.

4. Un mayor margen de maniobra en sus relaciones con Rusia

Las buenas relaciones con Rusia siguen siendo una prioridad para la diplomacia alemana. Berlín no dejará de prestar su apoyo a las empresas que hacen negocios con el gigante del Este. Sin embargo, en el contrato de coalición aparecían varias disposiciones que demuestran que Angela Merkel ha aprendido de la actitud abiertamente rusófila de Gerhard Schröder. La determinación del nuevo gobierno de volver a hablar sobre la ley de salida de la energía nuclear, negociada por el gobierno SPD-Verdes en 2000, influyen en las relaciones con Rusia. Basándose en la energía nuclear, Alemania reducirá durante algún tiempo su dependencia con respecto al gas ruso. "El átomo es tan sólo una solución provisional. La auténtica diversificación pasa necesariamente por el petróleo y el gas de Asia Central y la región del Mar Caspio. Es necesario aprovechar los cuatro próximos años para desarrollar estos circuitos", nos confía el experto Rainer Lindner.

5. Berlín está listo para desempeñar la función de potencia

"Deseamos ejercer una función activa en las alianzas a las que pertenecemos", se lee en el contrato de coalición. El deseo de Berlín de asumir el estatus de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU va en esta dirección. Es uno de los pocos puntos que la canciller Merkel ha recuperado de Gerhard Schröder. Pero Alemania está dispuesta a renunciar si la UE solicita un escaño europeo común. No obstante, es poco probable que Reino Unido y Francia actúen en esta cuestión.