Algunas especies de peces del Mar Negro son susceptibles de desaparecer en breve, tal y como previene el Instituto Nacional Rumano de Investigación Marina "Grigore Antipa", en Bucarest. El esturión es el más amenazado, junto a los peces cuyo hábitat son las aguas costeras poco profundas, como el rodaballo, el tiburón, etc. "Turquía prohibió la pesca del esturión en 1990 en los ríos, Ucrania en 1996 en el río, Bulgaria en 1995 en el mar y Rumanía en 2005 en el mar, en el delta y en el Danubio. Estas medidas han sido muy positivas, pero sin embargo, la situación no ha mejorado", declara Simon Nikolaev, director general del Instituto. La pesca furtiva y la contaminación han sido algunas de las causas de los daños en su hábitat. El esturión, para poner sus huevos, necesita capas de grava con altas concentraciones de oxígeno, que únicamente se encuentran en el agua limpia.

Más de la mitad de las especies de esturión corre el riesgo de desaparecer

"Las especies más buscadas son también las que alcanzan un mayor precio en el mercado. Por ejemplo, un kilo de esturión de cría cuesta entre 12 y 13 euros y el rodaballo alrededor de 9 euros el kilo. En nuestro país, alrededor de 16 euros, ya que en Estambul es más caro", añade Nikolaev. El problema es que las existencias de peces en vía de extinción se agotan con más rapidez que su ciclo de vida. Por ejemplo, el esturión llega a la fase de maduración muy tarde, hacia los 12 años de edad y el rodaballo hacia los 4 o 5 años. Ahora bien, para garantizar el mantenimiento de las reservas, cada especie debe llegar a reproducirse en varias ocasiones. En lo que respecta al esturión, más de la mitad de las aproximadamente 30 especies existentes corre el riesgo de desaparecer. Sólo en los últimos decenios, la población de alevines ha descendido más de un 70 %.

Según un estudio de TRAFFIC, en Moscú el 80 % de los establecimientos especializados en la venta de caviar lo comercializa con certificados falsos. De 1998 a 2003, más de 1.200 toneladas de huevas de esturión se importaron de forma ilegal a todo el mundo. La mitad de esta cantidad tenía como destino la UE. También están amenazados los tiburones, los hipocampos y los delfines. En especial los delfines porque "se suicidan": "Entre las decenas de miles que quedan en el mar, varios miles de ellos quedan atrapados accidentalmente en los dispositivos de pesca destinados al rodaballo, atraídos por sus vibraciones. Como es evidente, mueren. Cada año mueren así varios miles de delfines. En Rumanía no se pescan delfines desde el año 1967".

Ya han desaparecido las focas y las gambas del Mar Negro

En los últimos treinta años han desaparecido varias especies del Mar Negro: las focas, las gambas y ciertas ostras junto a varias decenas de otras especies de plantas y animales. Esta decadencia es más patente en las presas anuales: si a mediados de los años ochenta, las presas anuales superaban las 15.000 toneladas, en 2008 apenas llegaron a 500 toneladas. Desde 1990, la cantidad de peces pescados en el mar ha ido descendiendo progresivamente.

El equilibrio marino sigue siendo precario y serían necesarios varios decenios para que el Mar Negro pudiera volver a encontrar el equilibrio natural del que gozaba hace cincuenta años. Y esto se lograría únicamente si desde hoy mismo se detuviera la contaminación y se dejaran de explotar los recursos. "Lo peor es que la contaminación se conjuga con la reducción de las existencias de peces. Se trata de un mar semi-cerrado y las sustancias tóxicas se acumulan y permanecen en él. Es cierto que después de los noventa y la desaparición de las industrias pesadas contaminantes, el Mar Negro entró en una fase de lenta restauración de la calidad del agua. Pero no es suficiente", afirma Nicolaev. Actualmente el Instituto "Grigore Antipa" ha lanzado una campaña de recaudación de fondos para ayudar en la investigación marina. Con los fondos obtenidos, el director espera poder habilitar un laboratorio especial para la rehabilitación de varias especies y realizar reproducciones para repoblar las aguas con algunas especies que vivan a poca profundidad.