Todos los niños que han crecido con la televisión conocen Europa: descubrieron Praga conPan Tau, Yorkshire gracias a una serie de la BBC (Todas las criaturas grandes y pequeñas) y los cortos veranos de Smaland con las aventuras de Pipi Calzaslargas. Hubo un tiempo en el que los presentadores de los programas de variedades se enorgullecían de recibir a invitados "del extranjero", que se apresuraban además a calificar como "estrellas internacionales" desde el momento en el que habían cantado una vez en Montreux. **Lea el artículo completo en el sitio web de Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung**