''La zona euro está viviendo su primera crisis de identidad”, constata Die Presse, que informa de que un documento interno de la Comisión Europea sobre la crisis presupuestaria griega deja constancia, “por escrito”, de una “seria inquietud” en lo que respecta a la zona euro.

En este contexto, la reelección de Jean-Claude Juncker como presidente del Eurogrupo “es digna de un verdadero Munich monetario”, se alarma Le Figaro. Del mismo modo que en 1938 los gobiernos británico y francés dieron marcha atrás frente a Hitler, hoy en día Juncker parece no estar capacitado para hacer frente a “la implosión monetaria” que se perfila en Grecia. Según el editorialista del diario francés, la cuestión clave para el Eurogrupo “es, únicamente, evitar el caos y el KO del euro”. Ahora bien, "Juncker no tiene más poder del que tenía la antigua Sociedad de Naciones”. “Si no se hace nada por Grecia, Europa [...] corre el riesgo de tener que hacer frente a un caos monetario que podría arrastrar a Portugal, España e Irlanda”, advierte Le Figaro. Para Die Presse “la mejor solución, y a su vez la más radical, sería la de excluir a Grecia. Por el momento, nadie quiere pensar en ello, al menos de manera oficial.”

El euro ha sido un desastre para Irlanda

En opinión de David Mc Williams, del Sunday Business Post, para algunos irlandeses esta solución resulta tentadora, ya que Irlanda tendría un gran interés en “desvincularse del euro”. Haciendo frente a una grave crisis, la “i” de los PIGS [junto con Portugal, Grecia y España] podría devaluar su moneda con mayor facilidad. “Está claro que el euro ha sido un desastre para Irlanda”, argumenta el periodista y economista, “y que va a contribuir a dilatar la crisis más de lo debido. De los tres países que se incorporaron a la CEE en 1973 (Reino Unido, Irlanda y Dinamarca), somos los únicos que utilizamos el euro. [...] Los daneses y los ingleses han conservado su moneda nacional porque sabían que podrían necesitarla en situaciones como la que estamos viviendo. Los suecos han tomado la misma decisión.”

Un escenario llamativo pero poco realista

Nadie piensa seriamente en ello porque este “escenario catastrófico presenta numerosos fallos”, avisa la página Reuters Breakinviews recogida en Le Monde. “Una determinación de esa envergadura no podría llevarse a cabo de un día para otro”. Por un lado, “el acuñado de monedas y billetes de la nueva moneda llevaría, como mínimo, varios meses”. “Además, la decisión de abandonar la zona euro provocaría una larga serie de querellas jurídicas y políticas que situarían al país saliente en una crisis frontal con sus aliados. Finalmente, a menos que elija la autarquía —digamos, un modo de desarrollo de tipo norcoreano—, el gobierno que tomase la decisión de abandonar el euro debería acompañar esta determinación de un plan de rigor todavía más drástico que el que trataba de evitar, a fin de convencer a los inversores internacionales de su seriedad.” En resumen, imaginar a algunos países abandonando la zona euro es un “argumento cautivador” pero “en el mundo real, eso no sucederá”.