José Manuel Barroso, poco después de ser investido presidente de la Comisión Europea el 9 de febrero, quiere sembrar cultivos transgénicosen la Unión Europea. Su intención de autorizar los "alimentos mutantes" suscita un gran debate entre la prensa, así como resonancias negativas entre los gobiernos. Los productos transgénicos, introducidos en el mercado en 1996 como "productos milagrosos" más resistentes a los diferentes elementos dañinos, han "conquistado" a los consumidores estadounidenses, pero no a los europeos. A pesar de la reticencia de éstos últimos, que no ha disminuido con el tiempo, el presidente de la Comisión desea volver a plantear la autorización a gran escala de los cultivos de maíz y patatas transgénicas.

Bajo la presión de Estados Unidos y Alemania, el señor Barroso se habría marcado como prioridad la autorización de al menos dos variedades, el maíz MON810 producido por el estadounidense Monsantoy aceptado únicamente por España, y la patata Amflora, "apadrinada" por la empresa alemana BASF y cultivada de forma experimental únicamente en Alemania. Por supuesto, están en juego importantes intereses económicos: BASFha estimado que la patata Amflora le aportaría entre 30 y 40 millones de euros anuales. En este sentido, Reuters cree que la sustitución de Stavros Dimas, antiguo comisario encargado de Medio Ambiente y adversario declarado de los cultivos transgénicos, por el menos influyente [y antiguo comisario de Investigación] Janez Potočnik, facilitará el objetivo de Barroso.

Cada Estado podrá hacer lo que quiera

No obstante, el nuevo comisario deberá tener en cuenta las reticencias de los gobiernos nacionales. Barroso ya sufrió el año pasado un duro revés político, cuando 22 de los 27 Estados miembros votaron en contra de su petición de autorización de los productos transgénicos. La reunión de un comité científico europeo, convocada el 10 de febrero para tratar la posibilidad de aprobar el maíz transgénico, acabó en fracaso.

Ese mismo día, los búlgaros han debatido en el Parlamento la posibilidad de introducir legalmente los cultivos transgénicos. Si el Primer Ministro Boïko Borissov a garantizado que ''no habrá OMG en Bulgaria'', ha subrayado que su país aplicará el derecho comunitario, sea cual fuere. Aunque 13 Estados se muestren en este momento a favor de la introducción de los transgénicos, 11 siguen oponiéndose rotundamente. Es posible que, al final, la decisión de introducir los OMG se deje a discreción de cada Estado miembro.

La UE prohibe el cultivo de los OMG pero...

A pesar de la acción de lobby realizada por los productores, la Unión Europea prohibió el cultivo de los OMG el 1 de enero de 2007. Rumanía, que se adhirió a la Unión ese día, se vio obligada a someterse a la legislación comunitaria y a renunciar a los cultivos de soja. Excepto España y Alemania, los países europeos no producen ni adquieren OMG, lo que explica el conflicto diplomático latente con Estados Unidos, el mayor productor y consumidor de OMG (72% de la producción mundial). En 2004, la Comisión impuso una moratoria sobre ciertos productos transgénicos, con la obligación de etiquetarlos correctamente.Los organismos modificados genéticamente contienen material genético obtenido con otros medios distintos al crecimiento natural.

La primera verdura "mutante" fue el tomate, lanzado al mercado en 1994 en forma de concentrado de tomate. La soja y el maíz se introdujeron en 1996 y a ellos les siguieron la patata, la colza, el trigo y el arroz. La empresas estadounidenses se beneficiaron de la ausencia de legislación en este ámbito e introdujeron en Rumanía a partir de 1997 una serie de híbridos de maíz, soja, remolacha y patata modificados genéticamente. Por cuestiones económicas, los rumanos aceptaron estos productos sin preocuparse por los riesgos que implicaban. Pero mientras que los beneficios se distribuían entre un grupo restringido, la población consumía productos transgénicos sin que se le informara de ello y entonces se acusó a Rumanía de seguir el juego a Estados Unidos y de introducir OMG en Europa por la puerta de atrás. El 10 de febrero, los búlgaros debatieron en el Parlamento la posibilidad de introducir legalmente los cultivos transgénicos. El primer ministro Boyko Borissov garantizó "que en Bulgaria no habría OMG". Sin embargo, destacó que su país estará obligado a aplicar la ley comunitaria, sea cual sea.