Petros Christodoulou finge que le traen sin cuidado los cumplidos, independientemente de quién los haga. Desde su adolescencia, era el primero de la clase y solía oír sobre su persona sólo comentarios positivos. Actualmente se encuentra en primera fila, tras haber sido nombrado el 19 de febrero director de la gestión de la deuda pública griega.Eso no impide que el antiguo responsable de mercados del Banco Nacional de Grecia (NBG) se encuentre en el centro de la investigación, anunciada el 25 de febrero por el Banco Central de Estados Unidos (Fed), sobre los contratos relativos a la deuda griega que relacionan al banco de negocios estadounidense Goldman Sachs y otras empresa con el gobierno de Atenas.

La entidad neoyorquina cobró por actuar como banco consejero del gobierno heleno, especulando al mismo tiempo sobre la deuda del país. En especial, el instituto de emisión estadounidense se interesa por la función desempeñada por Petros Christodoulou que, a comienzos de 2009, supervisó junto a Goldman Sachs la creación de la sociedad londinense Titlos para transferir la deuda del balance de Grecia al del NBG. Antes de trabajar para esta última entidad en 1998, el interesado fue banquero en... Goldman Sachs.

"Gobierno Sachs"

Este asunto pone en evidencia el poder de la red de influencia europea de Goldman Sachs, asentada desde 1985. Esta red cerrada, a la vez oculta y pública, cuenta con sus intermediarios y sus fieles que, gracias a sus agendas de contactos, tienen abiertas las puertas de presidencias y cancillerías. Estos consejeros contratados con gran esmero y a precio de oro conocen hasta las más mínimas sutilezas de los entresijos del poder en el seno de la Unión Europea. Los responsables de la toma de decisiones les escuchan atentamente, por lo que pueden llamarles directamente por teléfono en momentos de crisis.

¿Quiénes son los miembros de la vertiente europea del "gobierno Sachs", como se suele denominar al banco por su poder de influencia en Washington? La pieza clave es Peter Sutherland, presidente de Goldman Sachs International, la filial europea con sede en Londres. Este ex comisario europeo de competencia y antiguo presidente de BP es el hombre indispensable en lo que respecta a los Veintisiete y a Rusia.En Francia, el banco se beneficia del apoyo de Charles de Croisset, ex jefe del Crédito Comercial de Francia (CCF), sucesor de Jacques Mayoux, inspector de finanzas y ex director de Société Générale. En Reino Unido, Goldman cuenta con Lord Griffiths, consejero de la ex primera ministra Margaret Thatcher, y en Alemania, con Otmar Issing, antiguo miembro de la dirección del Bundesbank y ex economista jefe del Banco Central Europeo (BCE).

Avanzar sin ser visto

Por no hablar de una serie de "alumni" (antiguos miembros) lanzados a las esferas directivas y con los que la entidad puede contar para mover a sus peones. El más reputado es Mario Draghi, su vicepresidente europeo entre 2001 y 2006, actualmente gobernador del Banco de Italia y presidente del grupo de reguladores, el Consejo de Estabilidad Financiera. Sin embargo, no esperen cruzarse con antiguos diplomáticos civilizados por los solemnes pasillos de Goldman Sachs International. El banco recurre a ex financieros y economistas, directivos de bancos centrales o altos funcionarios de las organizaciones económicas internacionales. La empresa considera a los embajadores jubilados como amables convidados de piedra sin contactos en las altas esferas y que no comprenden nada del mundo de los negocios. Este banco trabaja en el mundo real.

Para Goldman Sachs, una de las ventajas de la red es poder avanzar sin ser visto. Así, en el Financial Times del 15 de febrero, Omar Issing firma un texto hostil con respecto a la operación de rescate de Grecia por parte de la Unión Europea. El interesado firma esta editorial olvidándose de precisar que, desde 2006, es consejero internacional de Goldman Sachs. Y que el departamento de comercio internacional del banco, que especuló contra la moneda única, tiene todas las de perder ante la intervención europea.