El hecho de que Alexis Tsipras llegara el martes directamente a Berlín, tras pasar por París, demuestra que es consciente de su fuerza. Invitado por Die Linke, el partido de izquierda, va a defender sus ideas en este país que se ha consagrado como ningún otro a la política de austeridad.

La CDU se apresuró a dejar claro antes que no tenían la intención de conversar con la nueva estrella de la izquierda. El SPD tampoco sabía muy bien qué pensar. Tsipras llama la atención hasta ese punto. En el Reichstag, desde el momento en el que se acercan las cámaras, muestra una gran sonrisa, una sonrisa que parece un tanto excesiva para la vida normal, pero que resulta muy atractiva en las imágenes.

Tsipras agradece con educación el recibimiento que se le hace. Habla de solidaridad entre los pueblos, que no deben dejarse arrastrar para enfrentarse unos a otros. "Emprendemos esta lucha también por los trabajadores alemanes".

Cuando llegue al poder, empezará por detener los pagos destinados a pagar la deuda y declarará ilegítimas las medidas de austeridad tan duramente negociadas. Es lo que ha prometido al electorado griego. Por otro lado, anunció que pretende anular una gran parte de la deuda griega y nacionalizar los bancos. Sus detractores le acusan de ejercer un populismo de izquierda. Para los partidarios de la austeridad, Alexis Tsipras es directamente "el hombre más peligroso de Europa".

El ascenso de “un joven valiente”

En cambio, en Grecia, donde la crisis ha llevado a gran parte de la población al límite de su capacidad de sufrimiento, a Tsipras se le considera un héroe. A los electores le atrae su encanto juvenil y sus declaraciones claras. Es un pallikari, un joven valiente, que no se somete ante ninguna autoridad.

Alexis Tsipras, nacido en Atenas en 1974, empezó a destacar con 17 años, organizando manifestaciones estudiantiles. No sólo dominó los medios de comunicación como un profesional, sino que además negoció obstinadamente con el ministro de Educación.

En una foto de su época de estudiante aparece sentado en una colina, con el cabello largo al viento y riéndose con el optimismo inquebrantable de un joven firmemente convencido de que el mundo espera que él lo salve.

Con el apoyo de Alekos Alavanos, su mentor político, avanzó rápidamente en su carrera. Entró en el consejo municipal de Atenas en 2006, donde se forjó la reputación de ser una persona cercana a los ciudadanos. Tras ser elegido como jefe de Syriza en 2008, accedió al Parlamento en 2009.

Su progresión se explica en gran medida por el hecho de que se encuentra en el lugar adecuado y en el momento preciso. El año pasado, cuando los griegos aún no estaban tan desanimados con las medidas de austeridad, muchos de los electores aún rechazaban sus exigencias radicales. No sólo ha cambiado este aspecto: también asistimos a un cambio en el entorno político de toda Europa, un cambio especialmente visible con la victoria de François Hollande en Francia.

Ofensiva mediática internacional

Antes de dirigirse a Berlín, Tsipras había señalado en una entrevista que Angela Merkel se encontraba "extremadamente aislada" en Europa con su política de austeridad. En el New York Times, le aconsejaba que siguiera el ejemplo de Obama y su programa de apoyo a la economía. Así es como prepara unas posibles nuevas negociaciones: con una gran ofensiva mediática internacional.

Tras su breve aparición en el grupo parlamentario de Die Linke, prosigue su camino con paso firme. Klaus Ernst, el presidente del partido y Gysi, el jefe del grupo parlamentario, quieren presentar a su invitado a la prensa de la capital, con la esperanza de que algo de su prestigio recaiga sobre la frágil izquierda alemana. Le rodean delante de la pared azul de la sala de prensa. Parecen los directivos de un club de fútbol que van a anunciar el fichaje de una nueva estrella. "Yo no soy el protagonista", comienza con humildad Tsipras. "Y tampoco mi partido. El protagonista es el pueblo griego".

Prosigue afirmando que los efectos de las medidas de austeridad son desastrosos y que es necesario evitar una catástrofe en Europa. "Apelamos a la solidaridad de los pueblos de Francia y Alemania". No quiere más dinero, sino un reparto diferente.

¿Qué reformas aplicaría si llega al poder en Grecia? Contesta que desea hacer que el sistema fiscal sea más justo y recaudar más impuestos.

Tsipras pide que se le comprenda, califica a los alemanes de "hermanos mayores" y les ruega que sigan veraneando en Grecia, pero se mantiene firme en su postura. Ni hablar de amortizar la deuda en estas condiciones.

La conferencia de prensa termina al cabo de poco menos de una hora. Tsipras se reúne con Gysi en la limusina que le espera ante la puerta. El tiempo apremia: Sigmar Gabriel, presidente del SPD, al final ha accedido a reunirse con él.