El ataque ha llegado del aliado más próximo a Alemania. Tribune se preguntasi “al señalar este lunes en el Financial Times que el excedente comercial de Alemania podría no resultar ‘sostenible’ a largo plazo, en particular para sus vecinos de la zona euro, la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, podría haber tocado un tema tabú”. Estas declaraciones “retoman una tesis muy extendida entre los anglosajones”,explica Le Figaro, según la cual “Alemania debería empezar por barrer su propia puerta”.

Desde el comienzo de la crisis griega, “bajo la presión de una opinión pública hostil al laxismo presupuestario, Berlín ha opuesto toda clase de obstáculos al rescate de Grecia”, explica el periódico francés. “Esta intransigencia ha terminado por exasperar a sus socios”, pues tal como observa en Tribune Jean-Paul Fitoussi, presidente del Observatorio Francés de las Coyunturas Económicas (OFCE), Berlín aplica “una estrategia económica no cooperativa”. “La estrategia económica alemana fundada en el crecimiento procedente de las exportaciones no puede ser imitada por los demás países europeos. Para que un país exporte, es preciso que haya otros que importen. Si todos los países europeos persiguieran aumentar sus exportaciones al mismo tiempo, sería un desastre”.

El periódico económico añade que "la fuerte exportación ha sido una de las constantes de Alemania” desde el siglo XIX. En la actualidad, “gracias a la combinación de precio y calidad, las empresas alemanas lideran muchos mercados y el país fue la primera economía del mundo en materia de exportaciones en 2004”. “Con la crisis griega, ha surgido el debate acerca de la necesidad de reequilibrar la economía nacional (...). Pero el modelo orientado a la exportación es sagrado en Alemania y es justamente el que Berlín presenta como ejemplo a Europa y a Grecia.”

Un modelo sagrado que los alemanes no parecen dispuestos a abandonar, a pesar de las críticas de sus vecinos. “El primero de la clase nunca cae bien. Sobre todo cuando amonesta a sus compañeros que no han hecho los deberes”, observa Handelsblatt. “Un día u otro, se produce el enfrentamiento. Es lo que está sucediendo ahora”. El periódico económico concede sin embargo una cierta responsabilidad alemana: “¿Acaso nuestros excedentes comerciales no nos hacen tan responsables de los desequilibrios de la zona euro como los griegos, los españoles y los portugueses? ¿Y al invertir en nuestra propia capacidad industrial, no estaremos exportando nuestra crisis al extranjero al igual que estos países?”

Pero parece increíble que esta llamada de atención proceda de París. “¡Tenían que ser precisamente los franceses!”, exclama Die Welt. “Un país que por su concepción tradicional de la política industrial deforma la competición internacional, es el que pide al gobierno [alemán] que reduzca sus excedentes de comercio exterior. [...] Ello es el resultado de un razonamiento económico que la RFA dejó de lado hace décadas.” Handelsblatt añade que aumentar la deuda y consumir más para salir de este callejón supondría eventualmente "una nivelación hacia abajo". "Es verdad que Alemania no puede contentarse únicamente con reducir sus costes. El aumento de los salarios liberaría a los socios europeos de la presión competitiva, pero Europa quedaría debilitada frente a Estados Unidos y China. [...] El menor denominador común nos vuelve más débiles a todos.

"Los desequilibrios en el seno de la UE se han convertido en un problema", observa por su parte el Süddeutsche Zeitung. "Pero el mejor consejo que se les puede dar a los europeos del sur y de otros lugares es el de seguir la vía alemana. El conjunto de la UE sólo gozará de buena salud si los Estados cumplen con sus reformas."

Detrás de este intercambio de galanterías entre Francia y Alemania se perfila una lucha por el liderazgo económico de Europa. Y en este caso el Financial Times ha tomado partido por Christine Lagarde. El periódico de la City estima que la francesa tiene razón al oponerse al “sadismo” de su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, al proponer insoportables nuevas penalidades para los países que transgredan las reglas fiscales de la zona euro”.

La zona euro "tiene más necesidad de que los países excedentarios gasten que no de desarrollar nuevos medios para castigar a los países endeudados”, subraya el Financial Times. Ante la necesidad de que Grecia, Irlanda, Portugal y España deban aplicar “importantes medidas de rigor fiscal para dominar sus déficits disparados por la crisis”, el periódico económico teme que los países menos competitivos se vean “obligados a entrar en deflación y a encoger sus economías” para adaptarse a la crisis. La solución: “Animar a Alemania a gastar. Darse algunos caprichos no es una recomendación demasiado dura.”