Una inversión garantizada al 100% con un rendimiento anual del 15%. ¿Un sueño? ¡Ni mucho menos! Esta clase de condiciones son las que han permitido que el mercado checo de la energía fotovoltaica haya atraído inversores de todos los rincones del mundo. “Israel, Alemania y Estados Unidos dominan el mercado”, afirma Jaromír Řehák, presidente de la Asociación Checa de la Industria Fotovoltaica. Incluso los inversores franceses, directamente financiados por su gobierno, se instalan en el mercado checo.

Frente a la multiplicación de las inversiones especulativas, el gobierno ha decidido rebajar el precio al que las compañías eléctricas están obligadas a comprar la energía a los particulares y a los productores, en la actualidad más del doble del precio al que se factura la electricidad a los clientes. Pero como la aprobación de la enmienda que prevé esta rebaja todavía no ha sido aprobada, la energía solar checa sigue siendo hoy una de las más rentables de Europa, aun a pesar de que los paneles fotovoltaicos checos rinden menos que sus homólogos españoles o del sur de Francia, en razón de la menor insolación. Francia, Alemania y España tienen previsto rebajar próximamente el precio de compra de la electricidad solar, por lo que el mercado checo debería seguir resultando rentable.

"Venimos por el dinero"

De la construcción de las centrales fotovoltaicas se encargan esencialmente empresas checas. Sus directores no son ecologistas, sino empresarios: “No pretendo que nos guiemos por intereses ecológicos. Ante todo somos inversores, y lo único que nos interesa son las cifras”, admite Ondřej Valníček, de la sociedad Solar Global. En todo caso, la sensibilidad ecológica de los gobiernos sí es importante para los negocios, pues constituye en sí misma una garantía —por lo menos en el mundo actual— de que los Estados seguirán apoyando las energías renovables. El negocio de la energía fotovoltaica se ha convertido también en un gran generador de empleos en la República Checa, un país que se ha convertido en uno de los principales proveedores de tecnología solar del mundo.

Cerca de 2.000 personas trabajan en empresas especializadas en el ensamblaje de paneles fotovoltaicos. El sector de la investigación y el desarrollo da trabajo a un centenar de personas, y el de las empresas mayoristas a unas 400. En total, se estima que la energía solar “emplea” a más de 4.000 personas del país.

Martin Sommer es el director de Schoot Solar, la empresa checa líder en el sector: “El mercado español, el segundo más importante de Europa, se ha hundido. La crisis financiera ha frenado las inversiones en grandes proyectos.” Sin embargo, y a pesar de esto, sin embargo, dice estar convencido de que el boom de la energía solar apenas ha comenzado: “Todos los Estados europeos tienen objetivos muy ambiciosos en cuanto al aumento de la parte de mercado que las energías renovables ocupan dentro del sector de la energía.”

Pequeños municipios convertidos en zonas industriales

“La evolución actual de la energía fotovoltaica es absurda”, reconoce Jiří Květoň, presidente de la Asociación Checa para la Energía Fotovoltaica. Lo dice pensando en las grandes centrales, capaces de generar anualmente unos beneficios estimados en cientos de millones de coronas, financiadas en parte con fondos públicos y que no tendrían nada que ver con la preocupación original por preservar el medio ambiente. Ello sin tener en cuenta el hecho de que parte de estas centrales están instaladas sobre antiguas tierras de cultivo, que los pequeños municipios se apresuran a convertir en “zonas industriales” con el fin de revenderlos a los inversores que quieren instalar en ellos paneles solares.

Por otro lado, los especuladores no son los únicos interesados en ellos: los ladrones han desarrollado una verdadera pasión por los paneles, que por lo general descuelgan de los techos de las viviendas, aunque en ocasiones llegan a asaltar las centrales fotovoltaicas. "En el pasado se han dado situaciones bastante graciosas", explica Zdeněk N., gerente de una empresa de seguridad que se interesa desde hace un tiempo en el sector de la protección de las centrales fotovoltaicas: “El ladrón se colaba en una central, desmontaba los paneles solares y se llevaba los soportes de aluminio, dejando los paneles en el suelo pues no sabía que pudieran tener algún valor. No se comenzaron a registrar robos de paneles solares hasta principios del año pasado.“