Economía: ¿Austeridad? No, gracias

La nueva dieta económica no es al gusto de todos. Imagen : Ryan McVay, Presseurop
La nueva dieta económica no es al gusto de todos. Imagen : Ryan McVay, Presseurop
18 marzo 2010 – International New York Times (París)

Desde Grecia a Irlanda, la Comisión Europea insta a los Estados miembros a imponer recortes drásticos en el gasto público. Pero al mismo tiempo crecen las críticas contra el “culto a la austeridad” que amenaza con hundir a Europa aún más en la recesión.

Para proteger el valor del euro, satisfacer a los inversores y apaciguar a Alemania, la maestra económica de Europa, a las naciones con mayor endeudamiento no les queda otro remedio que apretarse el cinturón. El restablecimiento de la prosperidad económica y la reducción del desempleo tendrán que esperar a que los países pongan primero orden en sus sistemas fiscales.

Pero según algunas opiniones, Berlín está ejerciendo demasiada presión y el énfasis en el endeudamiento ha creado un “culto a la austeridad” que podría dificultar aún más la salida de la recesión. En opinión de algunos críticos, si los recortes presupuestarios drásticos se aplican tal y como se ha prometido, podría desencadenarse una deflación, aumentar aún más las cifras del desempleo, acabar con gobiernos e incluso generar una oposición popular contra el euro.

Jean-Paul Fitoussi, catedrático de economía del Institut d’Études Politiques en París afirmó que la presión “ejercerá una tensión terrible en los gobiernos y la sociedad” en los próximos años. “Es contraproducente, porque si se activan los planes de austeridad y entran en deflación Grecia, Portugal y España, la economía europea no se recuperará, las empresas fracasarán y se pondrá en peligro a los bancos”.

Alemania se enfrenta a duras críticas

En los círculos oficiales se habla con cautela sobre la oposición a la austeridad, mientras que a los líderes políticos les preocupa que los mercados penalicen a los países que no sean capaces de reducir la deuda. Pero Alemania, que ha insistido en aplicar recortes drásticos en el gasto público en las naciones más endeudadas, se enfrenta a duras críticas por insistir sobre los peligros de la deuda sin hacer mucho para fomentar el crecimiento, principalmente comprando más a sus vecinos.

El debate es en parte sobre economía. Pero también es una cuestión de liderazgo, ahora que la Unión Europea se esfuerza por definir su misión en la crisis económica más grave de su historia. “El euro se enfrenta al mayor desafío que jamás haya tenido que superar”, dijo la Canciller Angela Merkel a la cámara baja del Parlamento alemán el miércoles.“Un acto rápido de solidaridad no es en absoluto la respuesta correcta: lo correcto es atajar el problema de raíz. Por lo tanto, no hay otra alternativa al programa de ahorro griego”.

Los fantasmas de la Gran Depresión

Francia tiene un concepto distinto y más benévolo: el gasto público debe aumentar en tiempos de crisis económica para fomentar el empleo y el crecimiento, lo que recortará paulatinamente el déficit al poder aumentar los impuestos. En opinión de Francia, muchos países europeos deben agilizar sus sectores públicos, pero no con terapias de choque. Pero Alemania sigue defendiendo los recortes rigurosos de los presupuestos, el aumento de impuestos, las reformas de pensiones, el retraso de la edad de jubilación y el restablecimiento de los déficits gubernamentales a cifras más cercanas al requisito europeo del 3 por ciento del PIB, tan lejos del 12,7 por ciento de Grecia en 2009.

Algunos expresan su preocupación de que se trata del mismo mantra de austeridad que contribuyó a que se desencadenara la Gran Depresión. Fitoussi sostiene que se corre el riesgo de hundir a los países mediterráneos en la deflación, lo que produciría enormes presiones sociales y políticas y bloquearía la recuperación económica de Europa. Los pronósticosya predicen que la recesión durará al menos uno o dos años más en el sur.

Mientras que Grecia claramente debe reformar su sector público y dejar de manipular sus cifras económicas, para que aumente la credibilidad del mercado no es necesario asfixiar a la economía, expone Fitoussi, que comparte la opinión de Joseph Stiglitz, el economista estadounidense que ha aconsejado a Grecia. Stiglitz alerta sobre el “fetichismo del déficit” y afirma que una mayor recesión aumentaría el déficit más allá de la capacidad del gobierno de recortar el gasto.

Los débiles se doblegan a las demandas del mercado

Hasta cierto punto, las economías más pequeñas como la de Grecia deben doblegarse a las demandas del mercado. Islandia con sus desastres bancarios e Irlanda con sus burbujas inmobiliarias y bancarias se han dado por vencidas y han acordado reducir sus presupuestos considerablemente ante el hundimiento de los impuestos, aunque los políticos tendrán que sufrir. Pero inevitablemente, las políticas para paliar la deuda deberán equilibrar las realidades políticas y económicas. Los sindicatos griegos se declaran en huelga constantemente, decididos a mantener sus beneficios y las organizaciones de consumidores denuncian una nueva forma de pobreza. Babis Delidaskakis, economista de INKA, la federación de consumidores griegos, calificó los recortes repentinos como “un nefasto callejón sin salida para la economía”.

“¿Podrá soportarlo el gobierno griego?”, se preguntaba Julian Callow de BarclaysCapital. “En España la situación parece algo mejor, pero el gobierno ni siquiera ha empezado a ponerse serio en el ámbito fiscal. Se necesitarán de seis a ocho años para estabilizar estos porcentajes de deudas con respecto al PIB y la situación será cada vez más insostenible”.

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