Hace tres años, cuando el sobre timbrado de Bruselas llegó a la mesa del primer ministro búlgaro Sergéi Stánishev, el asunto de la carta se convirtió en su peor pesadilla. Los auditores confirmaban las sospechas de que miles de millones de euros de los fondos de la UE que fluían hacia el país habían acabado en los bolsillos de la mafia y de los políticos locales. La decisión de Bruselas fue rotunda: congelar todas las subvenciones durante un tiempo indeterminado.

Entonces empezaron a llegar a Bulgaria periodistas de toda Europa para realizar reportajes sobre todo lo que alguien es capaz de hacer en el "lejano Este" europeo. Nadie podía imaginarse que, unos años más tarde, en República Checa se produciría una situación que parece ser idéntica en todos los puntos.

Los búlgaros siguen sin reponerse de este fracaso. Han perdido definitivamente buena parte del dinero que se les había destinado. En cuanto a las ayudas financieras asignadas a la República Checa, las congelaron en febrero y su futuro es incierto.

El arraigo del "caso búlgaro"

El 4 de junio, a bordo del vuelo Bruselas-Praga, junto a turistas y a hombres de negocio, se sentaba un grupo muy serio de hombres y mujeres con identificación de la Comisión Europea. Desde el aeropuerto internacional Praga-Ruzyne, se dirigieron de inmediato al ministerio de Finanzas y luego a Ústí nad Labem, su destino final [al norte de la región de Bohemia]. Aquí es donde los inspectores europeos pasaron una semana con el único fin de determinar hasta qué nivel de profundidad se había arraigado el "caso búlgaro" en República Checa.

Bruselas no se interesó por casualidad por la gestión de las subvenciones en las regiones de Karlovy Vary [al oeste de Bohemia] y de Ústí nad Labem. Los medios de comunicación locales había descrito perfectamente las prácticas de fijación de precios en las licitaciones de los hospitales, calculados varias veces por encima de su valor real. La auditoría realizada recientemente por la consultora independiente Deloitte concluyó que en los 35 proyectos analizados, por un valor total de 4.000 millones de coronas [algo más de 157 millones de euros], al menos uno de cada tres proyectos no se había realizado según las normas.

La persona a la que le toca soportar la tormenta (y enfrentarse a un creciente número de casos de desvíos de fondos europeos al estilo de David Rath [el exgobernador de Bohemia Central, actualmente en prisión]) parece muy tranquilo. "Muchas personas que trabajan en el ámbito de los fondos europeos hacen un trabajo excelente. Sería realmente una pena que se pensara que todo el mundo es corrupto", afirma agitando la cabeza Miroslav Matej, director del gabinete del ministro de Finanzas y encargado del informe de la auditoría completa de los fondos europeos.

Bruselas endurece sus controles

Está claro que tanto él como sus colaboradores hoy aceptan hablar abiertamente a los periodistas y que Matej goza de una buena reputación. Trabajó durante algunos años en el Tribunal de Cuentas Europeo como auditor para los grandes proyectos de desarrollo de la UE. La clave está en saber si los checos lograrán volver a ganarse la confianza de la delegación de Bruselas. Y si llegarán a convencer a la delegación que llegó a principios de junio, pero también a la que se espera en julio. Y sobre todo si lograrán aprobar el examen final programado en Bruselas, también en julio.

Desde el 1 de junio, existe un nuevo régimen jurídico sobre las licitaciones, más estricto. A la voluntad de resolver realmente la situación se añade también un valor nominal. De momento, se han congelado alrededor de 60.000 millones de coronas [alrededor de 2.400 millones de euros] presupuestados por los checos, que contaban con el pago de esta suma por parte de la UE. Si el grifo de los fondos no se vuelve a abrir de aquí a finales de año, podrían congelarse 100.000 millones de coronas [alrededor de 4.000 millones de euros], lo que significa una cosa: que en 2012, en República Checa se duplicaría la deuda, cuya disminución se había propuesto el Gobierno de Petr Nečas y llevó a éste último a aplicar desde hace meses una política de recortes presupuestarios drásticos y un aumento de los impuestos.

En cualquier caso, aún es demasiado pronto para invocar al espectro de un "caso búlgaro". Según todas las apariencias, parte del dinero se ha devuelto. Y es muy probable que los checos no puedan recuperarlo. Su problema se puede explicar en parte por el hecho de que los checos acaban de empezar a entender cómo distribuir el dinero público según las normas europeas. Y no son los únicos. A lo largo del pasado año, Bruselas endureció en gran medida todos sus controles. Los motivos de estas normas más estrictas son totalmente comprensibles. Los principales socios capitalistas del presupuesto comunitario, como Alemania, ejercieron una presión cada vez mayor para que se instaurara un control más estricto de los gastos.

Una creciente independencia de actores clave checos

Aunque en los próximos meses Bruselas decidiera desbloquear el pago de los miles de millones de coronas en juego, los checos seguirían estando lejos de ganar la partida. Al menos cuatro grandes programas de subvenciones, de los cuales el más importante es el relativo a la construcción de autovías y de ferrocarriles, se suspenderán por las sospechas de una evaluación excesiva masiva [de los precios de las licitaciones] y de corrupción.

Pero también se puede observar la situación desde una perspectiva distinta. El caso de Ústí nad Labem [cuyo fiscal es quien realiza la investigación en el caso de David Rath] no representa únicamente un primer paso hacia la detección de otros posibles delitos. También demuestra la creciente independencia de los actores clave en el espacio público checo. El trabajo independiente que llevan a cabo la policía y los fiscales aportan a Bruselas la esperanza de que, a partir de ahora, junto a la Comisión Europea, los checos también seguirán trabajando para garantizar una distribución más equitativa de las subvenciones europeas.