"Hemos llegado al epílogo de este largo invierno que ha tenido en vilo a los gobiernos, a los mercados, a los bancos centrales, a los diplomáticos y a los economistas, enfrentados al espectro de un acontecimiento hasta ahora inconcebible: la primera quiebra de un país de la eurozona, la insolvencia de Grecia", escribe Il Sole 24 Ore, para el que "al final, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, como en la época de una Europa más ambiciosa y menos dividida, han puesto el sello franco-alemán" al acuerdo alcanzado el 25 de marzo, al margen del Consejo Europeo de Bruselas.

Este acuerdo prevé que la ayuda concedida a Grecia para hacer frente a su deuda pública "adopte la forma de préstamos bilaterales coordinados por la Comisión y el Banco Central Europeo (BCE), a los que se añadirá una intervención 'sustancial' del Fondo Monetario Internacional (FMI)", explica Libération. "La intervención del FMI será minoritaria", apunta el diario parisino, "pero, y ahí es donde nos podemos preguntar si este plan es serio, se ha decidido que se recurriría a esta ayuda combinada como 'último recurso'. En resumen, sólo si Grecia está al borde de la insolvencia...". "Incluso los que hubieran preferido una solución europea, como España, reconocen que la intervención de un organismo internacional es positiva", destaca El Mundo, y añade que "el acuerdo constituye un colchón de emergencia importante para Atenas, aunque esté repleto de condiciones".

Libération se pregunta si no se trata "de una simple postura de cara a la galería para disimular un desacuerdo profundo y persistente entre las dos orillas del Rin". "A Berlín, con palabras encubiertas, le preocupa la inclinación francesa por el crecimiento basado en el consumo y la inversión pública", apunta sobre este tema su colega Le Figaro, que señala además que "París por su parte ha criticado abiertamente un modelo alemán basado en el ahorro y la exportación que acaba alimentando los déficits de los vecinos". Para el primer ministro griego Giorgos Papandreu, "El remedio será duro", comenta Le Figaro: "Esperaba que Europa les ayudara a refinanciarse a un coste menor. Atenas debe encontrar 15.000 millones de euros de aquí a comienzos de mayo y 50.000 millones antes de fin de año. Las condiciones impuestas por Angela Merkel hacen del apoyo conjunto de la UE y del FMI un recurso muy disuasivo".

Según la prensa alemana (todas las tendencias confundidas), después de semanas cerrando filas tras Angela Merkel, es el momento de que se produzca un giro: mientras que Spiegel Online se pregunta si "la canciller de hierro" ha hecho un favor a Alemania, cuya imagen en Europa se ha visto dañada, Handelsblatt titula con "la victoria amarga de la canciller", que ha debido de "romper muchos platos, pero ya llegará la revancha", estima el diario económico, que duda de que Berlín pueda lograr una mayoría en favor de un presidente alemán en el BCE o de la adopción de un tratado que instituya el Fondo Monetario Europeo.

El acuerdo también es objeto de críticas en Polonia en el diario Rzceczpospolita, según el cual, "los europeos han tomado la misma decisión polémica que adoptó Washington hace dos años, cuando decidieron ayudar a los estafadores. Será polémica porque esta decisión aumentará sus dificultades para restringir su déficit público y no se ha castigado a los estafadores". En Rumanía, Gândul destaca que "realmente parece que no existe la solidaridad europea" y cita una reciente encuesta realizada en Alemania, Francia, Gran Bretaña, España e Italia, según la cual, el "58% de los europeos encuestados se mostraron contrarios a la idea de ayudar económicamente a Grecia en nombre de la solidaridad europea".