Los hombres y las mujeres de familia, que trabajan duro y pagan sus impuestos han cumplido su cometido: en su mayoría votaron por Nueva Democracia en las elecciones nacionales de ayer y, dejando a un lado sus opiniones y reservas personales, apoyaron al Pasok como socio responsable para formar coalición. Algunos también votaron a Fotis Kouvelis, de la Izquierda Democrática.

Ahora, por supuesto, ha llegado el momento de que los políticos del país estén a la altura del reto, que no será sencillo. Los políticos griegos, incluido Alexis Tsipras, líder del partido Syriza, en contra del rescate, debe superar las expectativas y alejar al país de los grandes peligros que están por venir.

Nadie puede decir que desconoce el hecho de que la nación se encuentra en un caos atroz. Nadie puede permitirse el lujo de ser irresponsable simplemente porque el electorado le ha situado en la oposición. Todos estamos en el mismo barco.

Antonis Samaras, líder del partido conservador Nueva Democracia, libró una dura batalla y ganó a pesar de las dificultades. Es plenamente consciente de que el porcentaje de votos que obtuvo su partido en las elecciones de ayer incluye a miles de votantes que apoyaron a los conservadores porque querían evitar la salida del euro o una victoria de las fuerzas políticas extremistas.

Hemos ganado algo de tiempo

Samaras debe reclutar a las personas más cualificadas de todos los sectores y no basarse simplemente en la guardia política de siempre, que se apresuró a situarse tras él para fotografiarse en el atrio del Zappeion.

El margen de maniobra del próximo Gobierno será extremadamente reducido, porque todo está en números rojos, los ciudadanos están muy divididos y a nuestros socios se les está acabando rápidamente la paciencia.

¿Lograremos salir adelante? Por supuesto. En el pasado, hemos demostrado en más de una ocasión que podemos hacer realidad casi milagros en el último minuto. Dicho esto, necesitaremos la tolerancia y el apoyo de nuestros socios europeos y nuestros acreedores internacionales, que conocen muy bien lo que está en juego tanto en Grecia como en Europa.

Y lo más importante, hemos ganado algo de tiempo, hemos respirado profundamente y no nos hemos catapultado fuera de la eurozona. Esperemos que cuando nuestros líderes proeropeos se sienten a negociar en el Palacio Presidencial, consigan superar sus limitaciones y nuestras expectativas. Por una vez, dejemos que nos sorprendan gratamente.