Ina Strazdina, trilingüe, es la periodista letona con más influencia de Bruselas, la cuna de la Unión Europea. Pero reconoce que no hay demasiada competencia. Pese a haber trabajado junto con otros dos colegas cuando llegó a Bruselas en 2006, Strazdina es la única periodista letona que queda en la UE. Para llegar a fin de mes, compagina tres trabajos: es reportera para la radio y la televisión de Letonia y para el diario Latvijas Avize, para los que produce en masa todas las noticias que llegan a Letonia desde Bruselas.

En todo el mundo, la prensa está recortando empleos como consecuencia de dos fenómenos: la crisis económica y la amenaza que supone Internet para los medios informativos tradicionales. En Bruselas, esta tendencia se agudiza entre los antiguos países comunistas que entraron en la Unión en 2004. Según la Asociación de la Prensa Internacional (A.P.I.), el número de periodistas acreditados para cubrir la Unión Europea, cuyos países miembros suman más de 500 millones de ciudadanos, ha disminuido más de un tercio desde 2005. A Lorenzo Consoli, presidente de la A.P.I., cuya sede se encuentra en Bruselas y representa a unos 500 periodistas, el asunto le preocupa. “Algunos de los nuevos miembros de la UE son democracias jóvenes, con poca tradición democrática desde la caída del comunismo y es el deber de Bruselas de contar con el mejor sistema de relaciones entre la instituciones que ejercen el poder y la prensa” apunta.

Una oportunidad para las agencias oficiales

Según comenta, mientras que los periodistas que ejercen de manera tradicional están marchándose, la cantidad de información que emana de las instituciones europeas como Europe by Satellite y WebTV, que son del Parlamento Europeo, va en aumento. El fácil acceso a la información a través de internet ha llevado a creer a algunas empresas informativas que pueden basarse en estas fuentes y agencias recientes para su cobertura europea. “La idea de que las instituciones se comuniquen de manera directa con el pueblo es el sueño del totalitarismo”, afirma Consoli.

Según la A.P.I., el número de periodistas acreditados se ha visto reducido de 1.300 en 2005 a aproximadamente 1.100 en 2008, 964 en 2009 y 752 este año. En los últimos años los medios de comunicación europeos han recortado gastos. Europa del Este encabeza la tendencia. Strazdina, 34 años, recuerda que en 2008 y como consecuencia de los recortes presupuestarios llevados a cabo en el sector, en su país, su sueldo en la radio de Letonia sufrió una drástica disminución y perdió el subsidio para su alquiler. Varios colegas —incluido el corresponsal del diario Diena— se marcharon. La editora jefe de Diena por aquel entonces, Nellija Locmele, dijo que los motivos de tal decisión habían sido puramente económicos. “Hemos perdido alrededor del 70% del dinero procedente de la publicidad,” afirmó. “No nos era posible sostener la misma situación que antes.”

Privilegios para atraer a los periodistas

El sueldo de Strazdina bajó de 2.000 euros netos mensuales a 700. Aunque pagaba 660 euros de alquiler al mes, aceptó el recorte de sueldo con la condición de poder trabajar para otros medios. “Tuve que tomar una decisión,” dice. “Comprendí que es muy fácil arruinar algo pero muy difícil volver a construirlo otra vez.” Aunque tuvo que echar mano de sus ahorros, al final salió ganando, ya que poco a poco consiguió reunir trabajo suficiente para sobrevivir. El año pasado, le concedieron el premio al Europeo del Año en Letonia.

Johana Grohova trabajó en Bruselas durante tres años para el periódico Mlada fronta DNES, uno de los tres más importantes de la República Checa, hasta que en 2008 se vio obligada a buscar otro trabajo por el mismo motivo. (La República Checa ya no cuenta con ningún corresponsal en esta ciudad). Según Grohova los recortes de personal se incrementaron en julio de 2009, una vez transcurridos los seis meses de la presidencia de turno de la República Checa. “Fue un cúmulo de circunstancias, la recesión, que tanto ha afectado a la prensa, y una llamativa pérdida de interés por la UE con motivo del final de la presidencia.” dice Grohova, de 36 años. Hoy en día, la República Checa ya no dispone de ningún corresponsal permanente en Bruselas.

La semana pasada la A.P.I. solicitó a la Unión Europea que concediera privilegios especiales a los periodistas que ejercen en Bruselas de manera permanente, como la posibilidad de informarles de forma anticipada de posibles declaraciones, que pudieran plantear asuntos de transparencia. Locmele, la editora letona que retiró a su corresponsal de Bruselas, dirige ahora una empresa pequeña de reciente creación en internet llamada Cita Diena. Cuando le preguntamos qué tiene pensado para la cobertura en Bruselas, la respuesta es rotunda: “Nada. Tenemos un presupuesto muy limitado.”