"A lo largo de 22 años de carrera judicial, Baltasar Garzón ha tenido oportunidades suficientes como para disgustar a demasiada gente", señala El País en un artículo firmado por Luis Gómez, que repasa la prolífica trayectoria de este "magistrado incómodo". Su poca discreción y el hecho de que los temas candentes alcalzaran siempre su despacho le ha supuesto tener "potenciales enemigos" en los dos principales partidos políticos. Sin embargo, su trayectoria le ha convertido en "un personaje parecido a un justiciero de alcance internacional" ya que, desde su asiento de la Audiencia Nacional, ha exportado su prestigio fuera de las fronteras españolas con casos como el de Pinochet, un intento de procesar a Berlusconi y la petición de detención de Osama Bin Laden. Sin embargo, el proceso en el Tribunal Supremo por intentar investigar los crímenes del franquismo podría acarrear "un final que no tenía previsto" el juez.