Klaus Walher, portavoz de la empresa de aviación Lufthansa, es un hombre técnico. Cuando, frente al vacío del cielo europeo, deplora la falta de intuición y de sentido común, todos escuchamos con atención. Todo lo que Walher quiere es volar. Y sin embargo, su airada protesta contra la prohibición de circular en el espacio aéreo es un evento en cuanto a la crítica de la tecnología de la era digital recién nacida y un capítulo de la historia de una sociedad moderna que se priva a sí misma de su poder creando modelos. Es bien cierto que las compañías aéreas defienden sus propios intereses. Pero hasta ahora, la reputación de Klaus Walther no era la de sacrificar la seguridad en pos del beneficio. Aun aquellos que no quieren subirse a un avión en estos días, harían bien en comprender que la nube invisible que paraliza el tráfico aéreo no está formada por cenizas y polvo sino por un nubarrón de datos. Aquello que hoy en día provoca una explosión volcánica, mañana puede ser provocado por otras erupciones, ya sean geológicas, económicas o sociales. **Lea el artículo completo en el sitio web de Frankfurter Allgemeine Zeitung**