Suecia: Piratas... ¿con buena intención?

Imagen de la película  "Los Vikingos" de Richard Fleischer ( Bryna productions, USA 1958).
Imagen de la película "Los Vikingos" de Richard Fleischer ( Bryna productions, USA 1958).
10 junio 2009 – Fokus (Estocolmo)

Una de las sorpresas de las elecciones europeas ha salido de Escandinavia. Con el 7,1% de votos, el Partido Pirata entra en el Parlamento europeo. Su objetivo: legalizar el intercambio de ficheros en Internet. A un tiempo, se posicionan como defensores de los derechos de todos los ciudadanos.

En Suecia, el tema del intercambio de archivos estaba en la agenda de discusión pública desde 2005 y eran muchos y cada vez más numerosos los que desde internet reclamaban un partido capaz de elevar esta protesta al campo político. Para Rick Falkvinge [Presidente y fundador del Partido Pirata], era evidente que el intercambio de archivos debía de ser autorizado -él mismo se dedicaba a esta práctica desde hacía más de veinte años. Por cierto que el empresario que lleva dentro de sí veía en la politización de ese asunto una oportunidad histórica para colocar a Suecia en la vanguardia. Pero los políticos no comprendían. Debía por tanto obligarles a escuchar. "No podemos hacer comprender nada a los políticos si no les tocamos personalmente sus intereses. Hará falta atacar directamente la base de su poder y así hacer peligrar sus empleos".La tarde del 1 de enero de 2006, se las ingenia para lanzar la página web del partido, la cual cita una sola vez en un chat y vuelve al día siguiente a su trabajo de jefe de servicio en un instituto de investigación.El Partido pirata había nacido.

"El hecho de que sea yo quien haya lanzado el Partido pirata es totalmente casual. El momento había llegado. De no haber sido yo, alguien más lo habría hecho". Aún ahora le resulta difícil comprender todo lo que vino después. Desde el primer día, la creación del partido causa sensación en el país. El segundo día, la noticia es difundida por los medios europeos. El tercero, Rick Falkvinge se descubre en una foto de un periódico de Pakistán. Entretanto, tres millones de internautas del mundo entero habían ya visitado la página web. El programa del partido ha cambiado mucho desde que Rick Falkvinge garabateó la primera versión en una servilleta de papel de un McDonald. Por un lado, el proceso se desarrolló con total transparencia en internet y todo el mundo podía participar en su elaboración. Por otro, el partido adolecía de falta de estructura y ciertos miembros acusaron a Rick Falkvinge de autócrata.

El nuevo programa no reclama ya la supresión de los derechos de autor, sino que propone en su lugar un compromiso : reducir la duración de protección de las obras artísticas a 5 años y el libre intercambio de archivos no comerciales. Lo más importante en su opinión, es la crítica de la sociedad «policial». Es preferible estar sometido a algunas contrariedades en libertad que pisotear la vida privada de las personas, estima Rick Falkvinge. Los piratas pretenden ser un Partido bisagra en el Parlamento europeo y poder negociar con los grupos verdes o liberales si son elegidos. El grupo parlamentario que mejor convenga a sus exigencias obtendrá sus votos para todos los otros temas sobre los cuales el Partido pirata no tiene una posición definida.

Desde la derecha, se acusa al Partido pirata de ser de izquierdas. Desde la izquierda, se le reprocha ser de derechas. Rick Falkvinge no esconde su pasado con los jóvenes Moderados [partido de centro-derecha, formación del Primer Ministro Fredrick Reinfeld], incluso cuando afirma que estaba más por hacer la fiesta que la política. "Me defino como ultracapitalista y es así como he llegado a interesarme por estos temas". Pero el Partido pirata no es de manera alguna un partido de derechas, asegura. En cierto sentido, el Partido pirata lucharía incluso por una forma de "comunismo digital", según el cual todos los internautas participarían en función de sus capacidades y los resultados serían repartidos según sus necesidades. El Partido se basa en la idea de que la división derecha-izquierda es obsoleta. Es por los derechos de los ciudadanos por lo que hace falta luchar actualmente – y esta es la prioridad absoluta del Partido pirata. "Es más importante que el sistema de salud, la educación, la protección social, el tema nuclear, la política de defensa y todas esas tonterías con las que nos dan la lata desde hace 40 años", dispara Rick Falkvinge.

Y este hombre piensa lo que dice. El historiador y bloguero Rasmus Fleischer, cofundador de Piratbyrån [la Oficina de los Piratas, una asociación de hackers y militantes] está convencido."El ve realmente el Partido pirata como un movimiento histórico comparable al movimiento obrero o al movimiento ecologista u homosexual. No son solamente palabras, pienso que él lo cree realmente". Por ahora, conocemos la primera consecuencia del «efecto pirata» sobre las elecciones Europeas 2009 en Suecia : el partido acaparó la atención que generalmente se le daba al partido nacionalista de los Demócratas suecos (extrema derecha). Decididamente, la ley de los medias quiere que sólo haya sitio para un único partido perturbador.

"Personalmente yo encuentro esto muy agradable", confiesa Rick Falkvinge. "Somos la antítesis política de un partido que tiene una visión sombría del hombre. Las palabras ‘diversidad’ y ‘apertura’ aparecen en la primera frase de nuestro programa, lo que evidentemente no es el caso de los Demócratas suecos». Para Rick Falkvinge, se trata de salvar a Suecia. Y de una venganza personal contra esos políticos que se niegan a entender.

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