Drogas: Mefedrona, entre la agonía y el éxtasis

Miau-Miau, ¿pánico moral?
Miau-Miau, ¿pánico moral?
26 abril 2010 – De Volkskrant (Amsterdam)

También denominada “miau-miau”, la mefedrona está ganando terreno rápidamente en la vida nocturna europea. Esta sustancia, legal y fácil de conseguir, no entraña un peligro menor, tal y como ponen de manifiesto las recientes muertes de jóvenes consumidores en Reino Unido y Suecia. A día de hoy, varios países se plantean prohibirla.

"Te sientes eufórico y lleno de energía, como con la MDMA [una droga obtenida a partir del éxtasis, ndlr], pero sin que te flaqueen las piernas —así describe Michael (de 31 años) un chute de mefedrona—. Te dan ganas de bailar y de hablar, y tienes una sed enorme. Además, el corazón te va a mil”. Michael compró dos bolsitas de polvo blanco en el smartshop donde aún se vendía el pasado mes de febrero.

Recientemente, la Inspección para la Salud Pública neerlandesa(IGZ) ha ordenado la inclusión de esta droga en la ley sobre medicamentos. De este modo, queda prohibida su fabricación, venta, solicitud o almacenamiento. Desde ahora, Michael compra su dosis por Internet: “han retirado a muchos vendedores de Marktplaats.nl [web dedicada a la venta entre particulares] y de otros sitios de venta, pero siempre conservo sus números”.

“El éxtasis ya no es lo que era”

El Instituto Trimbos advierte un leve aumento del consumo de mefedrona en los Países Bajos, que atribuye al protagonismo que está adquiriendo esta sustancia actualmente. No obstante, se trata solamente de un grupo reducido de consumidores. “En nuestra opinión, estamos ante uno de esos productos que adquieren popularidad durante algún tiempo para luego desaparecer, como fue el caso de la Explosión 69”, comenta el investigador Daan Van der Gouwe. A pesar de esto, la nueva droga preocupa a Trimbos. “El producto es demasiado nuevo como para poder evaluar los riesgos a largo plazo. Además, aún no sabemos a ciencia cierta si las muertes registradas en Gran Bretaña se deben a la mefedrona pura o si se trataba de una combinación con otras sustancias”, explica. Van der Gouwe cuenta con que la mefedrona se incluya en algún momento en la Ley neerlandesa en materia de estupefacientes. Por el momento, el IGZ “supervisa su evolución”.

Liza (de 23 años) probó el “miau miau” por primera vez a principios de abril en la fiesta tecno Awakenings: una pequeña bolsa de bolitas que adquirió “en el mercado negro”. “Había leído mucho sobre el tema y tenía curiosidad por probarlo. Hace dos años que mis amigos y yo dejamos de consumir éxtasis, porque el éxtasis ya no es lo que era”. El investigador Ton Nabben, de la Universidad de Ámsterdam, confirma que las transformaciones que ha experimentado el mercado del éxtasis en estos últimos años son una de las razones por las que la mefedrona ha proliferado en Europa: “la calidad se ha degradado bruscamente, provocando el pánico entre los consumidores”. Si a esto le sumamos la subida de precios en el mercado de la coca, nos encontramos con un hueco enorme para un nuevo producto”. Nabben se sorprende ante la velocidad con la que se ha extendido la mefedrona: “la comercialización ilegal por Internet es muy fuerte. Esta droga ha generado un interés enorme en relativamente poco tiempo".

La cuarta droga más popular en Gran Bretaña

Alan Johnson, ministro británico del Interior, hizo pública a finales de marzo su intención de prohibir esta sustancia en el plazo de un mes. La mefedrona es la cuarta droga más popular en Gran Bretaña. El gobierno belga quiere incluirla en la lista de productos prohibidos. El Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomaníasestá llevando a cabo un análisis de riesgos, tras la proliferación de la mefedrona en cada vez más países europeos.

En las páginas web, la mefedrona suele anunciarse como abono para plantas y no para consumo humano. Entre los efectos secundarios que se conocen se encuentran la coloración azulada o morada de los miembros, un posible estrechamiento de la aorta, sudoración abundante y taquicardia. Además, la mefedrona podría generar más dependencia que otras sustancias. “Su efecto dura poco, por lo que se tiende a volver a consumir", afirma Ton Nabben.

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