"Sesenta años después de la declaración de Robert Schuman, que daba origen a la construcción europea, Europa vive la crisis más grave de su corta historia", afirma Le Figaro. "Ayer, la Unión Europea adoptó la decisión histórica más importante desde la creación del euro en 1999, con la puesta en marcha de un mecanismo de asistencia financiera para los países de la zona euro con dificultades para pagar su deuda", comenta por su parte El País. "En su aniversario, Europa intenta salvarse del hundimiento", escribe el diario România Libera, según el cual "si hasta hace poco parecía que el problema se limitaba a la zona euro, la semana pasada quedó claro que se ha convertido en algo global".

La decisión del 9 de mayo "marca un antes y un después en la historia europea", indica El País, y continúa asegurando que se trata de "un golpe de acción contundente" con el que "sentar las bases para reducir la explícita asimetría entre una completa unión monetaria y una integración política inexistente". "Los países podrán solicitar esta ayuda si sufren 'serias amenazas' que puedan ocasionar "importantes alteraciones financieras". Este fondo, prosigue el diario español, "está destinado a proteger de manera especial a Irlanda, Portugal, España e Italia, que han visto cómo su deuda se ha disparado en los últimos días".

"¿Podrá el mecanismo de estabilización europeo contrarrestar las dudas sobre el destino de países como Grecia, España y Portugal?", se pregunta Dziennik Gazeta Prawna, según el cual, "si los mercados reaccionan de forma positiva, podríamos asistir al restablecimiento de la confianza en la zona euro". Su homólogo, el diario Gazeta Wyborcza, se muestra por su parte escéptico sobre la capacidad del mecanismo de auxilio que ha adoptado Bruselas para salvar a Grecia: en opinión del diario polaco, se trataría ni más ni menos que de "utilizar cinta adhesiva para detener una hemorragia". Por lo tanto, es probable que "asistamos en breve a un nuevo episodio de la tragedia griega".

"¿Quién habría apostado por el euro basándose en la idea de un fondo de apoyo entre miembros de la eurozona hace un año?", pregunta La Tribune : "el euro se creó con el dogma de 'no salvamento' de un miembro del club por parte del resto. Pero la crisis ha hecho posible lo que antes era impensable". Para Libération, "la decisión adoptada, con dificultad, por los Veintisiete, es el primer paso hacia una posible tregua. Pero ¿cómo imaginar, aunque sea por un instante, que bastará para resolver el caos que impera en la zona euro? La conclusión que sacamos de la tragedia griega que tiene lugar ante nuestros ojos es que Europa no existe. O que apenas existe".

"La solidaridad mostrada sólo se ha logrado bajo amenaza y en muchos casos en contra de las opiniones públicas", comenta Le Figaro: "Por lo tanto, es muy frágil. Pero lo peor nunca es seguro y según la versión optimista, se recordará ante todo el mensaje de que Europa se ha construido sobre crisis y que, a pesar de los altercados internos, siempre acaba por ponerse de acuerdo en lo esencial". "Desde el punto de vista político, Europa también cambia de carácter", añade el diario parisino, para el que "la nueva solidaridad financiera nacida de esta crisis va a imponer como contrapartida un nuevo gobierno económico. De este modo, se verá reforzada la influencia de los grandes países de la zona, como la de Francia, pero sobre todo, la de Alemania".

Los ministros de Finanzas de los Veintisiete han trabajado con empeño para lograr un acuerdo antes de que "la jauría" de los mercados volviera a hacer acto de presencia, destaca Público, según el cual, los debates en Bruselas se aceleraron después de que Barack Obama, "preocupado" por que la crisis llegara a Estados Unidos, "llamara a Angela Merkel". "En la Casa Blanca volvieron a surgir las dudas de la época de Henry Kissinger", añade el diario portugués: "Hoy sabemos perfectamente qué número hay que marcar para hablar con Europa. Y es el de Berlín, no el de Bruselas". "Tal y como afirmó Marx, 'el que controle Berlín, controla Alemania; el que controla Alemania, controla Europa'", coincide el diario belga De Standaard, para el que "hoy es más cierto que nunca que, a largo plazo, el futuro de la Unión y del euro están totalmente en manos de los alemanes. Ellos son quienes decidirán si el euro pasará a la historia como 'el acuerdo monetario más duradero de la historia europea'. De lo contrario, el euro podría convertirse en el 'colofón de un movimiento de integración europea tras la Segunda Guerra Mundial, que acabó después de la Gran Recesión de comienzos del siglo XXI".

Cuando todo haya acabado, "Europa seguirá acordándose durante mucho tiempo de esta primavera de 2010", concluye Die Zeit, "de las mentiras de los griegos, de los chanchullos de los demás Estados de la eurozona, del espanto que ha trastornado a los mercados financieros con sus apuestas cada vez con menos escrúpulos sobre la quiebra del Estado griego. Pero estas últimas semanas de crisis han revelado también cuánto ha progresado la integración europea".