Ilmars Poikans no se parece en nada a Keanu Reeves. Su rostro es de facciones redondas, no tiene un cabello abundante y bajo la camisa de rayas se puede apreciar un vientre algo prominente.

Lo cierto es que este matemático de 31 años es todo un héroe para los letones. Ha logrado acceder a millones de datos fiscales y, desde febrero, revela información jugosa a la prensa o la publica en Twitter. De esta forma, los 2,4 millones de letones han sabido que un gran número de altos funcionarios siguen recibiendo salarios más que generosos, mientras que el gobierno ha tenido que adoptar un programa de austeridad presupuestaria para responder a las exigencias de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional y evitar la quiebra del Estado.

Ilmars Poikans reveló su identidad. Es el hombre oculto tras Neo, el hacker cuyo nombre tomó prestado del genio informático encarnado por Keanu Reeves en la película de ciencia ficción Matrix. Cuando la policía le detuvo, confesó haber difundido la información que había conseguido. Ahora vuelve a estar en libertad y hace correr ríos de tinta en los medios de comunicación: utiliza Twitter con el pseudónimo de Universal IT Soldier, trabaja en la universidad de Riga, en un laboratorio de investigación sobre inteligencia artificial y está creando un programa de digitalización del idioma letón.

La hipocresía de las élites letonas, al desnudo

Al contrario que Heinrich Kieber, de Liechtenstein, que recibió varios millones de euros de los servicios de inteligencia alemanes a cambio de los datos que había recopilado, Ilmars Poikans no tiene intención de enriquecerse, sino de dar a conocer la hipocresía de las élites. Se presenta como el portavoz del Ejército Popular del Cuarto Despertar, una alusión que no pasa desapercibida: en los años ochenta, el diario del movimiento independentista se llamaba Atmoda, que significa “despertar”. Por ello, Neo no ha tardado en ganarse el sobrenombre del “Robin de los bosques letón”.

Ha revelado que el jefe del grupo energético público Latvenergo ganaba 17.300 euros al mes a comienzos de 2008 y que, a finales de 2009, seguía recibiendo 4.000 euros, un salario más que cómodo en Letonia. Gracias a él, los policías supieron que sus superiores ganaban la nada desdeñable cifra de 2.800 euros, es decir, seis veces más que ellos. Por otro lado, en marzo de 2009, una empresa de servicios públicos destinó 22.500 euros a la bonificación de un directivo.

Hay que tener en cuenta que un jubilado vive de media con 150 euros al mes y un profesor con 375 euros. Neo descubrió lo que muchos suponían: el peso del programa de austeridad drástico de Valdis Dombrovskis, el actual primer ministro, recaía sobre los jubilados, los empleados y los pequeños funcionarios, mientras que perdonaba a otras partes de la población. El enfado suscitado con las revelaciones sobre estos salarios vertiginosos siguió aumentando, porque, entre tanto, se cerraban colegios y hospitales y los salarios de los letones se reducían un tercio. Recordemos que en 2009, la economía del país retrocedió un 18% y el desempleo llegó al 20,4%.

Para salvarla, fue necesario nacionalizar el primer establecimiento financiero del país, el banco Parex. Y nuestro hacker Neo descubrió que sus dirigentes, mientras recortaban los salarios de los pequeños empleados, seguían cobrando salarios de cinco cifras. Al igual que muchas personas, el economista Morten Hansen, de la Stockholm School of Economics, siente simpatía por el hacker: “Si bien es cierto que hay que respetar las leyes, Neo ha señalado justo lo que falta en todos los sectores de la sociedad letona: la transparencia”.

Apoyado por la población

Los debates al respecto no parecen acabar: Ilmars Poikans ha contratado a un eminente abogado para defenderse. Hasta 2007, Aleksejs Loskutovs, luchó a la cabeza de las autoridades anticorrupción contra el gasto excesivo de los funcionarios letones. En su opinión, su cliente no ha cometido ningún delito, puesto que se apropió de los 1,4 gigabytes de datos aprovechando un fallo en el sistema informático de las autoridades fiscales.

Ilmars Poikans cuenta con un apoyo incondicional. No deja de aumentar el número de sus amigos en Facebook y su equivalente letón, draugiem.lv. A comienzos de mayo, una serie de simpatizantes se manifestaron ante la sede del gobierno. En la calzada podían leerse mensajes escritos con tiza como “Detengan a los ladrones de verdad” o “Letonia tiene delincuentes astutos y honorables”. Unos hombres amordazados posaron ante el fiscal con camisetas en las que se leía “Elegimos a Neo”. Moraleja: no hace falta parecerse a una estrella de Hollywood para convertirse en el héroe de un país en crisis.