Está claro que entre los chistes más famosos, hay muchísimos sobre los noruegos o sobre el alcohol. Es algo normal en un país en el que las bebidas alcohólicas las venden los funcionarios en establecimientos estatales a unos suecos incapaces de contenerse.

Pero lo que más les gusta a los suecos es la imitación de sus propias aspiraciones: los sueños dorados de la clase media son la nueva receta del éxito en la escena cómica. La serie "Solsidan" ("El lado soleado", un barrio real) ha seducido a uno de cada cuatro suecos en la cadena privada TV4 desde 2010 y ha sido elegida como la serie cómica sueca más popular de todos los tiempos. Algo jamás visto. En este momento, se está rodando la tercera temporada y la cuarta y la quinta ya se han firmado.

"Es mi mayor éxito", declaró Felix Herngren, escritor, cómico y realizador de la serie, tras la primera temporada. Una asociación de tendencias de izquierda incluso organizó este invierno un recorrido en autobús por estos territorios de la alta burguesía a las afueras de Estocolmo y recibió un bombardeo de huevos por parte de los jóvenes más gamberros del barrio. Para que luego digan que no son graciosos.

Generación irónica

Una de las claves del éxito de una serie de este tipo, además del alto presupuesto, es que la gente se siente identificada con los personajes. La angustia por las pensiones, la ley de Jante, por la que nadie debe ser superior a los demás ni pretender ser alguien que no es (aunque está claro que sucede todo lo contrario), réplicas rápidas, autocrítica: "Solsidan" describe la vida diaria de algunas familias. Alex (interpretado por Felix Herngren) es un dentista aterrado por los conflictos que se producen en la ciudad de su infancia, donde se vuelve a encontrar con su mejor amigo de entonces, ahora un empresario de éxito. La imitación es graciosa y aporta la dosis justa de crítica.

Felix Herngren no se burla de la política. Y lo asume. "Soy de la generación irónica", comenta a Le Monde. "Los cómicos de la generación anterior han reprochado mucho a la mía [tiene 45 años] el hecho de no tener un mensaje político". Pero el público ha respondido positivamente. "Solsidan habla de la gente, de sus defectos; de nuestra generación, con nuestros problemas, nuestra relación con el consumo, con las normas de la sociedad, con nuestros vecinos".

Temas delicados

El cómico, que también es realizador de películas publicitarias, admite que sigue habiendo tabúes, incluso en un país tan poco conservador. "Los chistes verdes están bien en el ámbito privado, pero como cómicos no podemos recurrir a ellos, pues nos acusarían de hacer humor fácil, de no hacer bien nuestro trabajo. Y hacer chistes sobre el feminismo es aún más delicado".

Mientras continúa con "Solsidan", Felix Herngren se lanza ahora a otro gran proyecto con la productora Nice Drama: la adaptación cinematográfica de la novela de éxito 'El abuelo que saltó por la ventana y se largó', de Jonas Jonasson. "Es un libro muy cómico", comenta Felix Herngren, que ve en él una sátira de nuestra época, en la que todo se basa en el estatus y el dinero, pero al final nos encontramos solos en un asilo para ancianos. "Y es muy liberador que este viejo decida hacer lo que le viene en gana".

Leer el episodio anterior: Reírse de sí mismos es el deporte nacional italiano.