"La inestabilidad política y económica golpea a los nuevos socios de la UE", constata Cristina Galindo en un reportaje de El País. Dos décadas después del fin del comunismo, aún se aprecia la " falta de consolidación de algunos de los nuevos socios" del Este. Esto les impide "convertirse en el motor emergente de la Europa unida". En Polonia, el ultraconservador y euroescéptico ex primer ministro Jarosław Kaczyński, incrementó su apoyo en las encuestas justo antes de las elecciones presidenciales del domingo 20 de junio, "no por sus argumentos políticos, sino sobre todo por la compasión generada tras la muerte de su hermano". Por otro lado "el auge del nacionalismo en Hungría y las amenazas de crisis políticas en Rumania y los Estados bálticos generan incertidumbres en la Unión Europea", señala Galindo. En los países del Este, existen dificultades "para formar gobiernos con un apoyo suficiente y sólido" y, según los expertos, las formaciones políticas no están suficientemente consolidadas, "tras años en el poder del partido único comunista". Otro importante factor de inestabilidad es la corrupción, "que sigue lastrando a Rumania y Bulgaria".