La impresión de jovial profesor que transmite Jaroslav Borka no engaña. El hombre empezó su carrera en un colegio de primaria, pero acto seguido abandonó la enseñanza para dedicarse a la política. A la que sin duda consagrará su vida. Es cabeza de lista del Partido Comunista en Karlovy Vary [en el oeste del país] y ganó las elecciones regionales [el partido también lo consiguió en la región vecina de Ústí nad Labem]. Cuenta con hacerse con la mayoría del Consejo regional y preparar así el terreno para nuevas incursiones comunistas. Y no únicamente en Karlovy Vary. “Ante nosotros se abre una nueva era para ejercer responsabilidades y tener poder de influencia”, reconoce.

Si no estuviesen los carteles de la campaña de los comunistas y una maqueta de escayola de la Plaza Roja, nadie podría adivinar que uno de los 'elefantes' del partido de las cerezas rojas [el emblema del KSCM, el Partido Comunista de Bohemia y Moravia] ocupa desde hace cuatro años el puesto de adjunto en el Servicios de Asuntos Territoriales de la región de Karlovy Vary. “Esta relación que he entablado con Moscú y Rusia se remonta a mi juventud”, confiesa Jaroslav Borka, de 60 años. “Y es que hay cierto lazos que perduran toda una vida”, admite.

Una victoria "histórica"

No era más que un adolescente cuando trató de afiliarse activamente en los años setenta del siglo pasado. Nunca se ha arrepentido de esa decisión. Para él, el Partido Comunista todavía es una “izquierda moderna”, y está convencido de que la época actual que está profundamente marcada por las incertidumbres económicas le dará cada vez más la razón. “Vamos a ganar gracias a unos sólidos argumentos y no por la fuerza”, asegura Borka. “Querer asustar a la gente diciendo que somos autoritarios es absurdo. Yo no llevo anteojeras como los caballos. En el Consejo, debato con el resto de los representantes políticos. Lo importante para mí es, sobre todo, ser honesto”. Y eso es precisamente lo que le ha permitido llegar tan alto en política.

Su oponente, Jirí Kotek, opina que “los comunistas están presentes desde hace años en el Comité de Vigilancia o en el Consejo Regional, pero han conseguido dar la impresión de que no se han metido nunca en ningún asunto de dudosa reputación”. Kotek también fue candidato a las elecciones regionales y se dio a conocer por publicar el vídeo del famoso “sorteo”. En él se puede ver a los líderes políticos de Karlovy Vary, en connivencia con un bedel, durante un proceso de selección, evidentemente trucado, para escoger al finalista de una licitación por valor de varios miles de millones de coronas [1.000 millones de coronas equivalen a unos 39 millones de euros]. Con su movimiento Alternativa, obtuvo el 10% de los votos. Él ha hecho un llamamiento al resto de los partidos electos para que se nieguen a trabajar con el KSCM y a relegarlo al puesto que, según él, debería ocupar: el de la marginalidad política (sin respuesta).

Sea como sea, Jirí Kotek considera que no hay que sobreestimar esta “victoria electoral histórica de los comunistas” en Karlovy Vary. Que 16.500 electores les concediesen su voto les ha catapultado literalmente a la cumbre porque la tasa de participación ha sido baja (alrededor del 36%). Sin embargo, hace cuatro años, un número similar de votos únicamente hubiese representado el 17% del escrutinio total y 8 puestos en el Consejo Regional, pero este año es un 23% y 14 escaños de los 45 totales.

"Cuatro décadas de prosperidad"

En la oficina de Josef Murco, de 60 años, el jefe de la delegación del KSCM en Karlovy Vary, un enorme busto de bronce de Karl Marx observa al visitante desde arriba. Y al entrar en la sala de reuniones lo que sorprende es encontrar una escultura de dos metros de altura que representa a los soldados del Ejército Rojo, metralletas en ristre. “Yo entré [al partido] durante mi servicio militar, en 1972”, explica este antiguo profesor.

Asegura que nadie conseguirá persuadirle de que las nacionalizaciones y las colectivizaciones forzadas fueron perjudiciales. En su opinión, eran magníficas ideas. “Yo mismo viví todo aquello. Los agricultores han envejecido. ¿Quién va a retomar sus explotaciones? Estaban agradecidos de tener cooperativas agrícolas", argumenta.

Para él, los tiempos del régimen anterior a noviembre de 1989 fueron una “época sin problemas”, que supusieron “cuatro décadas de prosperidad” para el país. Y aunque se cometieron algunos errores, hoy no se corre el riesgo de que vayan a repetirse. “Pero desde un punto de vista meramente filosófico, ¿quién puede decir hoy en día que el sistema actual es el único que vale?”, añade.

Está claro que Borka, “el profesor jovial”, comparte esa misma forma de pensar. “¿Vais a volver a implantar los desfiles obligatorios del uno de mayo y a restablecer las alambradas en la frontera con Alemania?”, le preguntó un lector del portal de internet iDNES.cz. "No. Pero sinceramente, muchos ciudadanos tienen un recuerdo muy agradable de esos desfiles. Y la permeabilidad de las fronteras podría, en el futuro, favorecer la criminalidad y llegar a ser muy problemática”, respondió.

Queda en el aire el asunto sobre qué espacio van a dejar que ocupen los críticos de estos nuevos líderes de la región. “La crítica realmente se trata de algo positivo”, declara Josef Murco. “Pero debe ser constructiva. Si simplemente está motivada por malas intenciones hay que oponerse a ella. Va contra la libertad de expresión. Pero ¿qué digo? Esa libertad ya no existe hace mucho tiempo. Tratad de realizar una crítica en una empresa capitalista... Os pondrán en la calle”, sentencia. Con respecto a este asunto, Borka, ya ha manifestado que la solución ideal para el problema del paro podría ser someter a ciertas empresas privadas de la zona al control de la región.