Aunque la elección pueda parecer paradójica, entre las diez historias de éxito del año 2012 en Lituania, nos quedamos con la de nuestros vecinos bielorrusos que llegan a nuestro país en masa y abren sus carteras.

Daina Blazeviciene, directora de uno de los establecimientos de ropa Apranga de Vilna no repara en elogios: “Nos encantan nuestros clientes bielorrusos y el fin de semana les esperamos encantados, porque ellos son los que nos ayudan a lograr nuestro volumen de negocio. Son generosos, vienen a hacer sus compras en familia y adquieren los artículos de temporada. No parecen tener dificultades materiales y sobre todo no reparan en gastos. Algunos vienen con asiduidad a nuestra tienda y empezamos a conocerles. Nos traen incluso pequeños regalos”.

El 71% de los extranjeros no comunitarios que solicitan la devolución del IVA son bielorrusos, revela Denisas Grinevicius, director de Global Blue Lietuva, una empresa especializada en estas devoluciones. Los rusos sólo representan el 23%.

Coches de lujo y estaciones termales

“Los bielorrusos contribuyen de forma considerable a la economía lituana. La mayoría de los comerciantes lo notan", explica Grinevicius. “Para algunos, las sumas que gastan los bielorrusos representan entre el 10 y el 50% de su volumen de negocio”. No existe ninguna estadística oficial, pero estas sumas constituyen sin duda varias decenas de millones de litas al año [1 millón de litas = 290.000 euros].

Las empresas de transporte, los propietarios de cafeterías y de restaurantes, de clínicas y de hoteles también aprecian a los clientes ricos bielorrusos. Ellos son los que llenan los hoteles el fin de semana, almuerzan en los restaurantes y gastan en sus tiendas, explica Evalda Siskauskiene, que dirige la asociación de hoteles y restaurantes de Lituania.

Las tiendas de la capital no son las únicas que esperan con impaciencia a los clientes bielorrusos. También lo hacen las estaciones termales. “Observamos que los vehículos de lujo matriculados en Bielorrusia no sólo se aparcan en el inmenso centro comercial Akropolis de Vilna, sino que las limusinas y los imponentes 4x4 también circulan por aquí”, cuenta Rimantas Palionis, director del centro de información de negocios y de turismo de Druskininkai [una estación termal al sur del país].

Tres televisiores en la caja

Aunque está aumentando el número de bielorrusos que vienen a hacer sus compras, la cantidad media que gastan está descendiendo. Según Global Blue Lietuva, ha pasado de 772 litas [223 euros] en 2011 a 647 litas [187 euros] en 2012. “Se debe al aumento del número de clientes”, comenta Ceslovas Urbonavicius, director del centro comercial Akropolis. “Antes, los únicos que venían a comprar a Lituania eran los bielorrusos ricos o los primeros que se olían un buen chollo. Entonces compraban a menudo para familiares, amigos y vecinos. Veía con frecuencia dos o tres televisores en la caja. Hoy, esos familiares, amigos y vecinos vienen en persona a hacer sus compras. Tenemos cada vez más clientes de clase media. Y aquellos a los que les compensa vienen incluso varias veces al año”.

Los bielorrusos compran sobre todo prendas de vestir y calzado, artículos electrónicos, electrodomésticos y joyas. “Cada vez adquieren más productos alimentarios", señala Ceslovas Urbonavicius. “Y esta tendencia va a aumentar. Desde el 1 de enero, también pueden recuperar parte del IVA de los productos alimentarios, excepto el tabaco y el alcohol”.

Los empresarios lituanos esperan con impaciencia la firma del acuerdo entre Lituania y Bielorrusia, que no deja de aplazarse, con el que las personas que residen en una zona fronteriza de 50 kilómetros podrán viajar con unas autorizaciones especiales. Porque los bielorrusos de momento no gozan de ninguna facilidad para ir a Lituania y Polonia ya se ha lanzado a la batalla competitiva para atraer a estos turistas.