Desde el 1 de enero, la ciudad de Kosice lleva el título de Capital Europea de la Cultura 2013, “Európske hlavné mesto kultúry” en eslovaco. De ahí sus siglas, EHMK. Al ser una apelación complicada, normalmente [en Eslovaquia] se denomina por sus siglas. Al pronunciar “Ehmk”, la palabra parece salida directamente de un idioma informático. O quizás sea simplemente un suspiro. Ehm, Kosice.

Kosice no es una ciudad como otra cualquiera. En primer lugar, después de Bratislava, es la única ciudad de verdad de Eslovaquia. Ciudad de verdad en el sentido de que no se tiene la impresión de que después de la seis de la tarde vivamos en un museo abandonado, ya que se puede asistir, incluso de noche, a un concierto de jazz, al estreno de una ópera o a una fiesta tecno. Una ciudad que no sólo tiene un rostro, sino también un aroma y una vibración especiales.

Pero eso no es todo. Kosice no es una ciudad eslovaca propiamente dicha. No porque no le vayan a entender si habla en eslovaco. Sino porque en realidad es una [antigua] ciudad del Reino de Hungría, una ciudad cosmopolita. En ella se encuentran fácilmente establecimientos donde se sirve kotyogó, un café húngaro muy fuerte, y donde la calidad de los restaurantes supera con creces la media nacional.

Pervive el ‘genius loci’

Es una ciudad donde la gente aún se pasea por la Plaza principal y donde viven juntos, en una relativa armonía, eslovacos, húngaros y checos (Kosice es la ciudad de Eslovaquia que acoge al mayor número de checos, gracias a sus fábricas siderúrgicas y a su escuela de aviación militar). Y a pesar de todos los esfuerzos de ingeniería social posibles e imaginables, los gitanos siguen viviendo en el centro de la ciudad, no sólo en los bloques del barrio Luník IX [al sudoeste de la ciudad], el gueto de gitanos más conocido de Eslovaquia. Aquí sólo faltan los judíos. Dejaron cuatro sinagogas, dos cementerios y un "genius loci", un espíritu del lugar, que aún pueden percibir las personas sensibles.

En el contexto de la atribución del título de Capital Europea de la Cultura 2013, en Kosice se habla de un refuerzo de la cultura local, de apoyo a las industrias de la creación artística y de uso de los fondos europeos para el desarrollo de las infraestructuras culturales. Pero el proyecto presenta muchas meteduras de pata.

Y no se explica únicamente porque Zora Jaurová, la ingeniosa (y ambiciosa) responsable cultural y cofundadora del proyecto, haya sido retirada de su cargo, ni por las noticias que publican casi a diario los periódicos sobre diversas sospechas alrededor del proyecto y de las presiones que se ejercen entre bastidores. En realidad, existe un problema mucho más visible.

Ha empezado la cuenta atrás

Los próximos días 19 y 20 de enero, se presentará con gran boato el proyecto de EHMK. La instalación de un grupo de artistas de Kosice, Kassaboys, debería formar parte de la “cuenta atrás” del acontecimiento. Sus miembros han ido dispersando por el centro de la ciudad unos explosivos ficticios, acompañados de extractos de los diarios relativos a la corrupción de los elegidos locales, a los que han integrado un sistema de cuenta atrás al estilo de James Bond. Pero durante las fiestas de Navidad, alguien ha “modificado” la instalación, para que no se pudieran leer los nombres citados en los artículos de los periódicos.

Después, la ciudad dio a conocer el programa de la ceremonia de apertura. El cantante estadounidense Jamiroquai se encargará de la actuación principal (aunque nadie ha logrado aún establecer una relación entre Kosice y este cantante, cuyos años de éxito se remontan a la primera mitad de los años noventa). Y como actualmente no se encuentra de gira, los gastos del concierto se han disparado. Pero no hay de qué preocuparse, porque el dinero no es ningún problema en EHMK. El organizador ha recibido 250.000 euros.

Como guinda del pastel, Anna Gaja, una cantante conocida por sus vídeos atrevidos también será una de las actuaciones destacadas de la fiesta. Dicho sea de paso, es la mujer del alcalde de Kosice-norte.

Por supuesto que el proyecto de EHMK propone un gran número de eventos culturales de calidad y quizás incluso resulten útiles algunas de las inversiones realizadas en las infraestructuras artísticas. Kosice sobrevivirá. Pero en cualquier caso, todo esto resulta un tanto extraño. Ehm, Kosice.