Comenzó como un problema en Irlanda y Reino Unido: se encontró carne de caballo en las hamburguesas, casualmente en los países más amantes de los caballos. Desde entonces se ha convertido en un escándalo alimentario a nivel europeo. Porque aunque la carne de caballo haya ido a parar a la comida precocinada de las estanterías de establecimientos irlandeses y británicos, el problema puede haberse originado en mataderos de otras partes de Europa.

Al igual que la bacteria EHEC en 2011, este escándalo también ha desencadenado un ataque incontrolado de acusaciones. La industria cárnica europea representa miles de millones de euros al año y ningún país quiere asumir la culpa. Irlanda ha insinuado que la culpa la tiene Polonia, que a su vez ha negado cualquier error. Por su parte, Suecia ha intentado culpar a Francia. Francia sospecha que Chipre, Rumanía y Países Bajos son los países donde se produjo la comercialización de lotes de carne etiquetados erróneamente. La carne llegó hasta las plantas de procesamiento irlandesas y británicas, cuando se distribuyó a empresas como Findus, que vende comidas preparadas y congeladas en Reino Unido, Irlanda, Suecia, Noruega, Finlandia y Francia.

Los caballos no están identificados

"Este problema afecta a toda Europa", advirtió el pasado viernes Alan Reilly de la Autoridad Irlandesa de Seguridad Alimentaria. Ayer, Owen Paterson, ministro británico de Agricultura, habló de "una conspiración delictiva internacional".

No existe nada que sea perjudicial para la salud en la carne de caballo. Sin embargo, como señaló Reilly el mes pasado, el motivo del alboroto en los países amantes de los caballos no sólo se debe a que "no tengan cultura de comer carne de caballo".

El hecho de que no se pueda trazar el origen de la carne hasta llegar a un ganadero o un matadero concreto constituye un grave problema. Pero peor aún es que nadie sabe cómo acabó en los productos ultracongelados o durante cuánto tiempo se ha seguido esta práctica.

Estas son las preguntas que ahora intentan responder los Gobiernos, la policía y las autoridades responsables de cuestiones alimentarias en varios países europeos. Son importantes, porque la carne de caballo puede contener fenilbutazona, un medicamento utilizado para tratar trastornos en las articulaciones y cólicos en los caballos. La fenilbutazona no se puede administrar a animales destinados al consumo humano, porque, en casos aislados, puede producir anemia y leucemia. Sin embargo, debido a la crisis económica, se están matando cada vez más caballos y ahora se sospecha que no se está realizando en mataderos oficiales. Y además, los caballos no se identifican, como en el caso de las vacas y las ovejas. Por ello no siempre está claro si estaban o no destinados para el comercio de alimentos.

El precio de los alimentos disparado

"Si Findus y Tesco no disponen de una línea de suministro seguro para sus productos, entonces tenemos un grave problema en este sector del comercio", afirmaba Alan Reilly el viernes. Según las autoridades británicas e irlandesas, la responsabilidad de comprobar la carne recae en los supermercados y los productores. El viernes se esperan los resultados de más análisis de alimentos ultracongelados. El ministro británico Paterson ha afirmado que espera "más malas noticias".

"Pero el verdadero problema es: ¿por qué había carne de caballo en las hamburguesas de ternera?”, pregunta Elizabeth Dowler, catedrática de Política Social y Alimentos en la Universidad de Warwick. Y señala en respuesta a su pregunta: "Porque el precio tenía que mantenerse lo más bajo posible". Las hamburguesas en cuestión cuestan 13 peniques (15 céntimos de euro) por pieza en Tesco e Iceland, mientras que la lasaña congelada de Findus por lo general se vende a 1,60 libras por libra (1,86 euros por 453 gramos).

El precio de los alimentos en Reino Unido ha aumentado un 26% en los últimos cinco años. Aunque los precios no han aumentado de forma tan brusca en Irlanda, la crisis ha generado un grave descenso en el poder adquisitivo.

"Un problema relacionado con la pobreza"

Y el precio de la carne de ternera también ha subido. Esta mañana, un kilo de carne de ternera en el mercado de carne de Smithfield en Londres costaba un mínimo de 7,70 libras (9 euros). En febrero de 2007, el precio era de 5,60 libras el kilo. "Para que la carne sea más barata, se complementa y no con proteínas buenas", afirma la catedrática Dowler. Y la carne de caballo es una quinta parte más barata que la carne de ternera. Además, duda seriamente de que se utilice "carne de calidad".

"Esta situación afecta sobre todo a las personas de bajos ingresos y con muchos hijos. No tienen dinero para comprar hamburguesas de mejor calidad o para ir a la carnicería y comprar la carne picada en el momento. En lugar de ello, dependen de ofertas especiales de 3 por 2", afirma. "El problema está relacionado con la pobreza".

Cree que los consumidores son totalmente conscientes de lo que compran. "Todos mis estudios sobre familias de bajos ingresos demuestran que la gente sabía que lo "barato" no es "excelente", incluso antes de la crisis. Pero en muchas ocasiones no tienen alternativa". Sin embargo, duda de que los consumidores sepan cómo se producen los alimentos. "Es muy fácil recurrir a anécdotas sobre los niños que piensan que la leche sale de los envases en lugar de las vacas. ¿Pero sabe realmente cómo funciona la industria lechera?”.