Alexander Gauland está un poco tenso ahora que se acerca el congreso del domingo 14 de abril. Nos citamos con él en uno de los restaurantes más tranquilos del Regierungsviertel [el barrio del Gobierno] de Berlín. Aquí le tenemos […], con el cabello canoso y una chaqueta de tweed. El revuelo causado por su nuevo partido empieza a incomodarle.

Alexander Gauland, de 72 años es cofundador de "Alternativa para Alemania" (AfD). El viernes 5 de abril, cerca de 1.500 personas ya se habían inscrito para participar en el primer congreso de su partido, muchas más de las que puede acoger la sala reservada para la ocasión en el hotel InterContinental de Berlín. "Lo cierto es que nunca se sabe quién va venir", justifica Alexander Gauland. Si bien otros se felicitan por este éxito, a él le preocupa que tomen la palabra demasiados agitadores.

A partir de este domingo 14 de abril, todos los alemanes que ya no soporten escuchar la fórmula fetiche de Angela Merkel ("No hay alternativa") quizás por fin tengan realmente una alternativa. Si bien el objetivo de sus críticas es el cártel de los partidos históricos y el poder de los bancos, el enemigo número uno sigue siendo el euro. Les gustaría volver al marco. Si el AfD logra poner un pie en el Bundestag en otoño, luchará por la disolución de la moneda europea.

En busca de los electores decepcionados

Un reciente sondeo demuestra que el 26% de las personas interrogadas se declaraban dispuestas a votar a un partido que estuviera en contra del euro. A principios del mes de abril. AfD ya contaba con 6.000 miembros dos semanas antes del congreso.

Con esta línea política, el partido consigue seguidores en los terrenos de los extremos y la dirección del partido ya ha llegado a excluir a algunos simpatizantes de la extrema derecha. Pero el AfD practica la caza de seguidores sobre todo en las filas de la derecha tradicional. Su objetivo son los electores decepcionados con la CDU [cristiano-demócratas] y del FDP [liberales]. "Es el tipo de partido peligroso para nosotros", reconocía el diputado de la CDU Klaus-Peter Willsch.

El mismo Alexander Gauland forma parte de los decepcionados. Se afilió a la CDU hace 50 años. Por entonces, aún era fácil hacer política, las cosas estaban claras. La CDU defendía la energía nuclear, el servicio militar y la estructura familiar tradicional y el marco era la moneda más fuerte de Europa. Hoy, ha cambiado todo y los conservadores no lo tienen fácil.

Un cónclave maduro

Cuando Angela Merkel aprobó la ley sobre la transición energética de prisa y corriendo, por el desastre de Fukushima, fue el momento en el que Alexander Gauland empezó a tener dudas sobre su partido. Para él, el límite lo superó cuando se propuso salvar el euro a base de miles de millones. "El euro no funciona", concluye. "Esta moneda no une al continente, sino que lo divide". Por ello, hace unas semanas, cerró la puerta a la CDU y buscó un nuevo refugio de conservadurismo.

Al igual que él, muchos de los miembros del AfD pertenecieron antes a la CDU. En su dirección, se encuentran muchos profesores universitarios maduros. Tras los levantamientos estudiantiles de los años sesenta, llegó la hora de la revuelta de los profesores. La edad media de los simpatizantes de Alternativa para Alemania no se aleja mucho de la del cónclave del Vaticano.

El antídoto a este predominio de cabelleras blancas tiene 50 años y se llama Bernd Lucke. Este profesor de economía de aire juvenil [debería] ser elegido jefe del partido. Bernd Lucke expone sus puntos de vista de forma clara y comprensible. Su tono, nada profesoral, resulta refrescante.

Cualquier decisión debe ser consensuada

Pero a los profesores les cuesta imponerse como líderes de un movimiento que pretende ser de masas. Bernd Lucke ya probó suerte en las elecciones legislativas regionales de Baja Sajonia, donde entabló una alianza con el grupo independiente. No contento con presentar su propia candidatura, también propuso a cada candidato del grupo que organizaran una conferencia sobre el euro en su circunscripción. Pero a los militantes no les apetecía recibir unos cursos magistrales.

Sobre todo porque a Bernd Lucke le cuesta mucho explicar cómo debe ser la alternativa frente a la línea a favor del euro de Angela Merkel. Alemania debe salir del euro, o los demás deben salir de él, ya se verá. Bernd Lucke explica que dentro del partido no existe aún unanimidad sobre el camino exacto que deben seguir.

Pero que cualquier decisión debe ser consensuada. En otras palabras, los países que Alemania quiere empujar para que salgan del euro deben estar de acuerdo. Pero ¿por qué iban a estarlo, cuando Alemania se apresura a rascarse el bolsillo? Ese es precisamente el argumento clave del partido, afirma Bernd Lucke. "Ya no se realizarán más transferencias".

Amenaza para la canciller

¿Y qué pueden decir sobre el rencor que pueden sentir los demás hacia Alemania con esta postura? Por supuesto se trata de un punto que habrá que vigilar. "Tenemos que sentarnos a hablar con los demás y explicarles que esta situación no puede continuar así". Angela Merkel también debe conversar con François Hollande sobre la cuestión y pedirle cordialmente que salga del euro. "Pero no te vas a enfadar, François, ¿verdad?, ¿lo prometes?". Y de paso que exija la eliminación de los inviernos largos.

Por otro lado, un partido no necesita obligatoriamente un proyecto realista para tener éxito. Aunque las encuestas duden de que Alternativa para Alemania vaya a lograr superar la barrera del 5% de los votos [para entrar en el Parlamento] en las elecciones legislativas de septiembre. "Desde el punto de vista económico, Alemania sigue gozando de una buena situación, lo que reduce las posibilidades de los partidos de protesta", analiza Richard Hilmer, del instituto Infratest Dimap.

Sin contar con el hecho de que la mayoría de la población sigue confiando en el Gobierno federal, a pesar de la crisis de la eurozona. "El gran punto fuerte de Angela Merkel es la política europea". No obstante, AfD podría convertirse en una amenaza para la canciller en las legislativas si las alianzas de CDU/FDP y SPD/Los Verdes obtuvieran resultados muy igualados.