Francia y Alemania pretenden llevar a cabo una "reforma corta" de los tratados de la UE para "ampliar el Pacto de Estabilidad del euro". En la cumbre franco-alemana celebrada recientemente en Deauville (Francia), Angela Merkel y Nicolas Sarkozy acordaron un mecanismo no automático de sanciones para los países que incumpllieran los criteriosde rigor presupuestario marcados en la UE. Según Xavier Vidal-Folch, que escribe en las páginas de opinión de El País, la propuesta no tiene "ningún problema más allá de su credibilidad, pues al no ser automáticas, nadie creerá que un día puedan aplicarse a Francia y Alemania, como no se les aplicaron las anteriores cuando incumplieron el diktat de la austeridad en 2003-2005". Así que, a su parecer, no serían Francia o Alemania los más adecuados para dictar ejemplo. Vidal Folch considera que se debe reformar el Tratado de la Unión Europea (TUE) "para la retirada del voto por motivos financieros", aunque "es un sarcasmo que lo proponga Francia", país al que, en su opinión, se "debería haberse castigado ya por atentar al "respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías", según se contempla en el artículo 2 del mismo Tratado.

La novedad que será propuesta en el Consejo Europeo "de reformar el Tratado para convertir en permanente el fondo de rescate a países ahogados por su crisis de deuda soberana aprobado en mayo" , redundaría en la creación de "un verdadero Fondo Monetario Europeo (FME)", lo cual se trata de una "novedad fantástica, extraordinaria". Las razones aducidas por Angela Merkel, sobre las trabas del Tribunal Constitucional alemán sin que se reformen los tratados, no serían sólidas, pues a lo largo de los años aquel se ha pronunciado por los"avances europeístas". Para Vidal-Folch, la iniciativa de Merkel y Sarkozy de reformar los tratados pretende "conducirnos a un esfuerzo inútil y, quizá, aún peor, a un abismo".