El año pasado, poco antes de Navidad, cuando la campaña presidencial checa estaba en pleno auge, el candidato Milos Zeman tuvo que explicar de dónde procedían los fondos con los que financió las vallas publicitarias y los demás soportes de comunicación que inundaban por entonces el país. En los medios de comunicación circulaban especulaciones de que su campaña se había financiado con el dinero de la petrolera rusa Lukoil. El favorito en los sondeos acabó de un plumazo con toda sospecha. “Sólo puedo decirles”, afirmaba con un tono sopesado en televisión, “que la empresa Lukoil publicó un comunicado oficial, en el que declaró que no nos había pagado ningún fondo, ni de forma directa ni indirecta”.

Milos Zeman asestó esta afirmación, haciendo referencia además a otra autoridad, a través de la posición oficial de una empresa de primer nivel. Aunque al moderador del programa esta referencia no le dijera nada, tampoco podía estar seguro de que fuera cierta. En definitiva, así es como se defendió Zeman.

En ese mismo momento, en Brno, un grupo de estudiantes seguía el programa en la televisión. En el instante en que recibieron una transcripción del mismo, poco después del fin de la emisión, comenzó su trabajo habitual. Uno de los miembros más experimentados del equipo identificó en el raudal de palabras las afirmaciones de hechos, es decir, las declaraciones que se podían verificar y controlar a partir de fuentes de información disponibles al público. La afirmación relativa a la existencia de una declaración oficial de la empresa Lukoil sin duda era uno de estos datos.

Pero la afirmación de Milos Zeman no superó la prueba. Los estudiantes de Brno le pusieron la etiqueta de “mentira”, la peor mención en su escala de valoración.

Debates de autopromoción política

De momento, con esta última campaña presidencial la asociación Demagog.cz ha logrado su mayor éxito. Ha atraído la atención de los medios de comunicación establecidos. Algunos de ellos [como el diario Hospodarske noviny y la televisión pública] le han encargado que verifique una serie de declaraciones de los candidatos.

Para una asociación no profesional de estudiantes que, en su versión checa sólo lleva en funcionamiento un año, es un logro importante. Su misión es comprobar la veracidad de las declaraciones realizadas por los responsables políticos, en especial en los debates televisados. Un grupo de politólogos forman el núcleo duro de Demagog.cz, que recibe financiación de la fundación Open Society Fund Praha y el programa Juventud en acción de la UE. La empresa Newton Media les ayuda con la transcripción de las grabaciones de los debates.

Los que llevaron el proyecto Demagog a la universidad de Brno fueron dos estudiantes de Bratislava, Ondrej Lunter y Matej Hruska. Cansados de la pobreza de los debates televisados en Eslovaquia, los dos jóvenes iniciaron en 2010, prácticamente sin recursos, la versión eslovaca del proyecto.

“Era una de esas ideas de estudiante. Los domingos seguíamos en televisión los debates que, en Eslovaquia, son de una calidad mucho inferior a los de República Checa. Nos dimos cuenta de que para los políticos, estos espacios eran lugares de autopromoción, en los que nadie les contradecía”, recuerda Matej Hruska. Fue él a quien se le ocurrió esta idea de inspirarse en Estados Unidos, donde lo que se denomina "fact-checking", es decir, la comprobación mediante hechos, está en pleno auge desde hace unos 10 años.

Google, herramienta esencial

En Estados Unidos, el país al que dirigen las miradas todos los estudiantes checos y eslovacos, el "fact-checking" se practica a una escala mucho mayor. El fenómeno surgió en 2005, cuando Internet empezó a funcionar a pleno rendimiento y Google se convirtió en una herramienta esencial. Actualmente en Estados Unidos existen varias organizaciones comparables a la Demagog checa y eslovaca. En algunas de ellas trabajan decenas de periodistas. FactCheck.org, por ejemplo, que está dirigida por un veterano de la CNN, Brooks Jackson, y dispone de un presupuesto anual de cerca de un millón de dólares.

En Brno y en Bratislava, no pueden ni soñar con unas condiciones así. Las dos organizaciones Demagog se impulsan con el entusiasmo de los estudiantes y parece que de, de momento, es algo que les conviene. Tal y como explica el experto Jan Tvrdon, “lo cierto es que nuestra facultad es un entorno bastante especial. Aquí actúan y se implican en los proyectos muchas personas. Pero no se preocupe, también sabemos divertirnos”. En la práctica, esto no significa que los resultados del proyecto estadounidense y el de Europa central sean muy distintos.

Los estudiantes de Brno describen el entorno [político] checo como “un ámbito que se ha profesionalizado, donde las élites políticas han aprendido por lo general a aprovechar los hechos verídicos que les convienen”. La situación se trastocó con la llegada de Milos Zeman. Durante la campaña electoral, difundió claramente más datos falsos que los demás candidatos y que podían inducir al error o bien no se podían verificar. En Demagog, lo explican con el hecho de que durante diez años estuvo fuera de la política y ha vuelto a ella con los reflejos de una época en la que no se podía buscar todo en Google. Pero al mismo tiempo, los estudiantes deben enfrentarse a esta realidad: a pesar de las mentiras comprobadas, este candidato es precisamente quien ganó las elecciones.

Nota: Unos días después de la entrevista, el equipo de Demagog.cz recibió el Premio de periodismo 2013 en la categoría de innovación en el periodismo ciudadano en línea.