La decisión de China de iniciar una investigación contra el dumping y los subsidios en las importaciones de vino procedentes de la Unión Europea es una muestra de que el país va a proteger sus principales intereses económicos y cuenta con suficientes ases en la manga para conseguirlo.

El ministro de Comercio afirmó que la investigación se había iniciado a petición de los productores locales de vino. Dicha investigación comienza después de que la UE decidiera el martes imponer un arancel inicial del 11,8% a las importaciones de paneles, celdas y placas solares de China.

Si las dos partes no llegan a un acuerdo en agosto, el arancel aumentará hasta más del 47% de media.

La UE tomó la decisión a pesar de la fuerte oposición de China y de que un gran número de empresas europeas sufrirán las consecuencias.

La investigación sobre el vino constituye una advertencia: si la UE mantiene su postura proteccionista, las empresas europeas fotovoltaicas no serán las únicas víctimas.

La persistente crisis de la deuda en Europa ha debilitado su vitalidad económica, pero el proteccionismo no es la solución. Lo único que conseguirá son represalias y un empeoramiento de sus perspectiva económicas.

China ha realizado incesantes esfuerzos por solucionar la situación, iniciando negociaciones con la UE y ha dejado claro que su intención es resolver el conflicto mediante acuerdos y consultas y no con una guerra comercial.

La punta del iceberg

Pero al imponer el arancel sobre las importaciones de China, la UE no ha demostrado un compromiso similar.

Esta acción producirá un gran número de cierres de empresas en China, por lo que no tiene otra opción que contraatacar.

Las exportaciones de vino claramente no son tan importantes para la UE como lo son las exportaciones fotovoltaicas para China. En 2012, más de dos tercios de los 430 millones litros de vino importado de China procedían de la UE, con un valor de más de 1.000 millones de dólares (762 millones de euros), mientras que China exportó a la UE paneles solares por un importe de 27.000 millones de dólares.

Pero la investigación sobre las importaciones de vino podría ser la primera de una serie de acciones si la UE sigue haciendo caso omiso de los intereses de China. Las importaciones totales de China procedentes de la UE llegaron a los 212.000 millones de dólares el año pasado, con lo que China aún tiene mucho margen de maniobra.

La pelota está ahora en el tejado de la UE. Debe demostrar que está dispuesta a resolver el conflicto en las próximas negociaciones.

Ahora que se ha convertido en el principal objetivo de las acusaciones de practicar dumping por parte de otros países, China también tiene que empezar a enseñar los dientes a la hora de proteger sus intereses legítimos.