En la pequeña población de Hohenthurn, en Carintia (Austria), no lejos de la frontera italiana, va a abrir sus puertas en breve un gigantesco prostíbulo. Los inversores han anunciado que en él trabajarán 140 prostitutas. Puesto que la localidad no cuenta con más de 800 habitantes, el prostíbulo generará toda una explosión demográfica en la región. No se trata únicamente de las prostitutas, sino también de los trabajadores (en su mayoría inmigrantes), que ocuparán los 40 puestos de trabajo administrativos y organizativos, para servir mejor a las empleadas en sus tareas diurnas y nocturnas con sus clientes.

Los inversores en cuestión, empresarios desconocidos procedentes de Suiza y Alemania, han invertido más de 7 millones de euros en este proyecto, cuyo fin es aprovechar la proximidad de la frontera italiana, donde la prostitución es ilegal, al contrario que en Austria, donde se han legalizado los prostíbulos, las prostitutas pagan impuestos y están protegidas por la policía y la seguridad social.

Como podemos observar, cualquier medio es bueno para crear nuevos empleos en la UE, ya que estas nuevas profesiones entrarán a formar parte de las estadísticas del mercado laboral. Dejando las ironías a un lado, podemos afirmar que con este nuevo prostíbulo, el índice de desempleo de los jóvenes europeos de menos de 24 años descenderá claramente.

Lucha contra el paro y los estereotipos

Como sabemos, los dirigentes europeos discuten seriamente la cuestión del desempleo juvenil: “Si no trabajan, los jóvenes perderán la fe en la oportunidad que representa la UE, así como en la importancia de la unidad europea. Sin una juventud feliz, no habrá futuro europeo", opinan. Todo el mundo coincide en decir que la apertura del prostíbulo atraerá sobre todo a prostitutas de los países del Este, esa famosa Europa que vivió en la oscuridad comunista hasta 1989 antes de convertirse en miembro de la UE.

El desempleo entre los jóvenes europeos alcanza niveles sin precedentes: en Grecia, el 60% de los jóvenes entre 14 y 24 años no tiene empleo; en España, la cifra llega al 56%; en Italia se acerca al 38%. Parece increíble, pero es una realidad. Los grandes defensores de la Unión Europea afirman que la movilidad es la condición fundamental para la renovación del mercado laboral; según ellos, es necesario mejorar esta movilidad, poner fin a los prejuicios y a los temores, pues Europa constituye un gran mercado que hay que ventilar y liberar de obstáculos jurídicos y mentales. Cuando una joven de 24 años emigra, no significa que lo haga para prostituirse; sin embargo, los estereotipos de después de la caída del Muro de Berlín persisten y hacen que las chicas del Este sean las más buscadas para la prostitución.

Detrás de este estereotipo (no se plantean dudas sobre las jóvenes griegas, españolas e italianas) se oculta otro: cuando una persona del Este emigra, lo hace para quitarle el empleo a un occidental. Sin embargo, las estadísticas indican otra cosa: un estudio publicado recientemente en Italia demuestra que los italianos han emigrado en masa a Alemania en los últimos años. Entre 2011 y 2012, el número de italianos en Alemania aumentó un 40%; el año pasado, alrededor de 12.000 trabajadores italianos se marcharon a Alemania.

Atractivas ayudas sociales

Un semanal romano publica la historia de un joven matrimonio que invirtió todos sus ahorros en un pequeño piso en Múnich, para que la mujer diera a luz allí a su primer hijo. Lo hicieron por una razón muy sencilla: Alemania ofrece ayuda a las familias con recién nacidos, mientras que en Italia las ayudas sociales son inexistentes.

Europa ni siquiera tiene una política social, no tiene las mismas reglas en lo que respecta al mercado laboral, cada país funciona a su modo, por lo que hasta el más mínimo fenómeno de inmigración se considera un ataque contra un país al que le van mejor las cosas que a los demás.

La movilidad de las prostitutas está garantizada, pero no es un problema generado por la Unión Europea, sino un problema que existe desde la noche de los tiempos, una consecuencia de nuestra civilización inestable e hipócrita.

Un control reforzado

Como ya sabemos, Austria y Alemania han declarado que recurrirán a su derecho de "moratoria" para limitar la entrada de los obreros croatas al mercado laboral, una forma de impedir que los trabajadores croatas perturben la situación laboral de sus países. El año pasado, Alemania, la única locomotora europea, registró una inmigración de más de 1 millón de obreros, en su mayoría procedentes de otros países de la UE, desde Grecia a Polonia. Los trabajadores croatas pueden causar estragos, por lo que Austria y Alemania controlarán y limitarán cuidadosamente su entrada.

Con la misma lógica, Luca Zaia, presidente de la región de Venecia, escribió una carta al primer ministro croata [Zoran Milanovic] en la que pedía que Italia, con el acuerdo de Bruselas, adoptara medidas para controlar el flujo de circulación procedente del nuevo país miembro, Croacia. Zaia plantea que el índice de paro en Croacia llega al 25% y que el salario medio de los trabajadores croatas es un 30 % más bajo que en Italia.

Por ello, la región de Venecia teme la invasión croata y exige que se proteja a sus trabajadores. Esta misma región, con sus vecinas Friuli-Venecia Julia y la Carintia austriacas, apoyan el proyecto de crear una "euro-región" con sus homólogos croatas de Istria y de Primorje-Gorski Kotar. Sinceramente, la política es como una prostituta. ¡Que los políticos nos expliquen ahora qué sentido y finalidad tiene una "euro-región"!