¿En qué estaría pensando la Unión Europea al decidir publicar unas directrices que, de aplicarse, pondrán fin a todas sus subvenciones, premios e “instrumentos financieros” destinados a centros de investigación y desarrollo, empresas de alta tecnología, instituciones académicas y otras empresas y centros situados más allá de la línea del Armisticio de 1949? Aunque se ha intentando exponer esta acción como simplemente “una forma de plantear las normas del juego por escrito”, como explicaba una autoridad de la UE, ésta debería conocer las consecuencias de poner en práctica unas posiciones que no tienen en cuenta la realidad sobre el terreno.

Tal y como señalaba Herb Keinon, corresponsal diplomático de The Jerusalem Post, el documento que incluye las nuevas directrices “no crea una apertura para penalizar a las instituciones israelíes que se encuentren dentro de las líneas de antes de 1967 y desarrollen actividades empresariales más allá de la Línea Verde, sino que deja un gran vacío”.

A partir de ahora, no sólo negarán la financiación y la cooperación a instituciones israelíes que operen más allá de la línea del Armisticio de 1949, sino que los europeos exigirán que todos los acuerdos futuros entre Israel y la UE incluyan una cláusula que estipule que Israel acepta la posición de la UE de que todos los territorios más allá de la Línea Verde no pertenecen a Israel.

Algunos lugares de la Ciudad Vieja de Jerusalén, como el Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado del judaísmo, se considerarían territorios que no pertenecen a Israel.

Sin distinción demográfica o religiosa

La absurda posición europea, y su completa incapacidad de realizar distinciones según la demografía o la importancia religiosa (hay incluso declaraciones palestinas que reconocen que muchos barrios judíos construidos después de 1967 en Jerusalén seguirán existiendo), resulta aún más insostenible por la inclusión de los Altos de Golán como territorio “ocupado” ilegalmente por Israel.

Claramente, los europeos son conscientes de la agitación que sacude Siria y del hecho de que no existe ningún Gobierno responsable al que puedan devolverse los Altos del Golán. Ante la anarquía en Siria, ¿por qué creen los europeos que se debe castigar a Israel con un boicot por poner orden y aferrarse a unos territorios que cayeron en manos israelíes cuando se defendía contra una ofensiva por parte de los ejércitos combinados de Jordania, Egipto y Siria?

La situación no es muy distinta en Cisjordania. ¿A quién debe Israel supuestamente “devolver” Cisjordania? El liderazgo palestino se encuentra dividido entre Hamás, que aspira a destruir Israel, incluso dentro de las líneas previas a 1967, y la Autoridad Palestina controlada por Fatah, que carece de legitimidad democrática (las elecciones presidenciales tendrían que haberse celebrado en 2009), se niega a entablar negociaciones directas sin unas condiciones previas y sigue considerando ciudades dentro de la Línea Verde como Jaffa y Acre como parte integral de un futuro Estado palestino.

No a la acción unilateral

Los palestinos son en gran medida responsables del estancamiento en las negociaciones para encontrar una solución de dos Estados. Y a juzgar por el tratamiento de la Autoridad Palestina hacia los periodistas, con su violenta opresión ante la disensión y con su corrupción, no es muy probable que un Estado palestino proteja los derechos humanos básicos. Como mínimo, la UE debería abstenerse de emprender acciones unilaterales dirigidas a cualquier de las partes en el conflicto, aunque sea sólo por reconocer la complejidad de los problemas.

A pesar de la renovada disposición tanto por parte de Israel como de los palestinos de sentarse y hablar, unido a un entusiasta apoyo de la Liga Árabe, la presión de la UE sobre Israel no contribuirá a las conversaciones de paz.

Podemos entender que los políticos de muchos Estados europeos adopten una posición más fuerte contra Israel, al estar presionados por la creciente población musulmana cada vez más asertiva y radicalizada y otros grupos anti-sionistas. Pero si la intransigencia palestina se recompensa con una mayor presión a Israel por parte de Europa, se fomentará una intransigencia aún mayor.

¿Qué razón habría para entablar negociaciones y realizar dolorosas concesiones si la presión internacional sigue centrada exclusivamente en Israel? El presidente Shimon Peres, con gran experiencia en las negociaciones de paz, es consciente del carácter potencialmente contraproducente de las sanciones de la UE.

“No apliquen sanciones irresponsables que dañen el proceso de paz”, advirtió a la UE. “Los problemas son complejos y delicados: pospongan su decisión.Den prioridad y una oportunidad a la paz, pues su decisión podría provocar otra crisis en nuestra región”.

Sabios consejos.