La semana pasada se manifestaron ante la embajada alemana en Sofía unas mil personas. Fue un happening con el mismo espíritu pacífico que ha impregnado las protestas diarias contra el Gobierno búlgaro, hasta su poderosa eclosión del cuadragésimo día, en la noche del 23 al 24 de julio. Como agradecimiento al embajador alemán, los manifestantes representaron la caída del Muro de Berlín en 1989. Junto con el embajador francés, había publicado un artículo en uno de los principales periódicos búlgaros en el que ambos diplomáticos mostraban abierta simpatía por los manifestantes que cada tarde se reúnen a millares en Sofía y tachan al Gobierno de "mafia".

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