Con cerca de la mitad del producto interior bruto (PIB) mundial y casi un tercio del volumen total de los intercambios comerciales del planeta, la Unión Europea y Estados Unidos ya son los mayores socios del mundo en materia de comercio e inversión. Si logran concluir su ambicioso acuerdo de libre comercio, la actividad económica del conjunto de los países de la UE y de Estados Unidos registrará un gran crecimiento. Pero todo apunta a que se debilitarán las relaciones comerciales tradicionales intracomunitarias. Otra consecuencia es que algunos Estados serán menos dependientes del mercado interior de la UE, que sin embargo es uno de los principales éxitos y beneficios de la integración europea.

El mercado único, cuyos cuatro pilares son la libre circulación de personas, de mercancías, de servicios y de capitales, constituye el mayor espacio económico del mundo. Ha permitido suprimir una gran cantidad de barreras administrativas y técnicas entre los mercados interiores de los países miembros. La eliminación de las barreras reglamentarias en los intercambios con Estados Unidos y la pérdida de las ventajas actuales que dan derecho [a los países de la UE] a un tratamiento preferencial en el mercado interior, sin duda diversificarán las relaciones comerciales.

Los intercambios comerciales entre Alemania y Estados Unidos podrían duplicarse. Al igual que la cifra de negocios global de los intercambios comerciales entre Estados Unidos e Italia, Grecia y Portugal. En cambio, se estima que los intercambios comerciales entre Alemania y Francia podrían descender un 23%, y un 40% entre Alemania y Reino Unido. Las ventajas del mercado interior a menudo son el cimiento imaginario que mantiene unida a la comunidad europea. Por lo tanto, se plantea la cuestión de si el debilitamiento de la asociación económica no tendrá un efecto directo en la “unidad” del conjunto de la Unión Europea.

Beneficios para el sur y el norte de la UE

En este contexto, es indispensable tener también en cuenta que por ambicioso que sea, este acuerdo de libre comercio entre la UE y Estados Unidos probablemente no aportará una armonización comparable a la que existe actualmente entre los Estados miembros de la UE y tampoco sería competencia. Por lo tanto, no es posible que surja una Unión Euro-Estadounidense ni unos Estados Unidos de Euro-América. Por otro lado, la creación de una zona de libre comercio transatlántico puede incluso contribuir a que avance el proyecto de finalización del mercado interior y la liberalización de los ámbitos en los que aún existe una excesiva reglamentación y barreras parciales a los intercambios comerciales.

La facilidad de los intercambios comerciales entre Estados Unidos y la UE implicará un aumento de la actividad económica y una reducción de los costes de producción y de los precios de compra, lo que se traducirá en un aumento del crecimiento económico. Los países que más se beneficiarán del acuerdo serán aquellos que tradicionalmente mantienen unos vínculos comerciales privilegiados con Estados Unidos, como Reino Unido o Irlanda. Pero las economías de España y de Italia también registrarán un gran crecimiento, ya que sus costosas importaciones procedentes de países de la Unión Europea se sustituirán en parte por los productos relativamente más económicos de Estados Unidos. Una de las conclusiones de un informe de la fundación Bertelsmann sobre las negociaciones entre la UE y Estados Unidos indica además que la asociación transatlántica no aumentará las diferencias entre los países del norte de la UE, con economías tradicionalmente fuertes, y el sur de Europa, más afectados por la crisis. Será más bien lo contrario.

Los grandes perdedores: los países BRICS

La asociación entre la Unión Europea y Estados Unidos será el acuerdo comercial bilateral más importante de la historia, no sólo desde el punto de vista del volumen de intercambios comerciales, sino sobre todo por su influencia en el comercio internacional en su conjunto. El acuerdo entre los dos principales motores de la economía mundial será una señal clara que enviarán los dos socios, con suficiente poder como para influir y crear nuevas reglas en los mercados económicos mundiales del siglo XXI.

Los autores del informe afirman que los posibles beneficios que obtendrán los signatarios del acuerdo se contrarrestan con las pérdidas en otros países. Todo parece indicar que los más afectados serán los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) cuyas exportaciones hacia la Unión Europea y Estados Unidos podrían descender un 10% y un 30%, respectivamente.

Por último, [el informe señala] que conviene ser realista en lo que respecta al calendario. El ambicioso objetivo que se ha fijado la asociación transatlántica de aquí a dos años probablemente no sea acorde a la complejidad del acuerdo. En breve conoceremos la orientación y la dinámica de las negociaciones. Estados Unidos se basa en la necesidad de Bruselas de dar un gran impulso a una economía europea que se degrada. No obstante, los negociadores no deben olvidar que esta “ventana de oportunidad” de negociación de un acuerdo se cerrará con el mandato del actual presidente estadounidense, pues a ambos lados del Atlántico es de todos sabido que las elecciones no se ganan con la liberalización del comercio internacional.