Me hubiera gustado haber escuchado una respuesta distinta a los colonos judíos, tan criticados a menudo en Europa. Por un lado, es cierto que son extremadamente religiosos y creen que están estrechamente vinculados a los territorios sagrados de Judea y Samaria [la actual Cisjordania]. También son combativos, algo que nunca es propicio a la afabilidad. Por motivos ideológicos, suelen formar grandes familias.

Por otro lado, desde cualquier punto de vista, sus logros, incluidos los económicos, son importantes, sin que por ello se ganen mucha simpatía en su propio país. Muchos de los israelíes creen que los colonos generan más problemas que ventajas, por su fervor religioso y sus privilegios asociados. Además, los asentamientos también albergan a un gran número judíos “normales” atraídos por los bajos precios de las viviendas.

Un chivo expiatorio fácil

En Europa, la política israelí sobre los asentamientos se considera el mayor obstáculo a la paz en Oriente Próximo, con lo que los colonos y su excéntrico comportamiento se convierten en un chivo expiatorio fácil

En Europa, la política israelí sobre los asentamientos se considera el mayor obstáculo a la paz en Oriente Próximo, con lo que los colonos y su excéntrico comportamiento se convierten en un chivo expiatorio fácil. Sin embargo, antes de 1967 y de la creación de las áreas ocupadas por Israel y habitadas por colonos judíos, tampoco había paz en Tierra Santa.

Sin duda no existía un Estado palestino en suelo árabe. Ahora, cuando somos testigos de la degeneración de la Primavera Árabe y de la guerra civil en Siria, nadie en su sano juicio puede afirmar que la política de asentamientos israelíes es el mayor problema al que se enfrenta Oriente Próximo. Lo que está claro es que cuanto más tiempo se mantenga la ocupación israelí en Cisjordania, más difícil será para los palestinos establecer su propio Estado.

Esto está creando una nueva realidad sobre el terreno. Sin embargo, en parte es por su culpa, al haber rechazado amplias propuestas de distribución del territorio en el pasado y por vengarse siempre. Es decir, un esquema de repatriación de millones de “refugiados” (incluidos casi 600.000 palestinos que huyeron del área que Naciones Unidas asignó a Israel), y Jerusalén Este como capital de un futuro Estado palestino. Esos requisitos son contrarios tanto a la realidad histórica como política.

Numerosas guerras nuevas después de 1967

¿Por qué iba a aceptar Israel el regreso a las fronteras de 1967, algo con lo que entonces tampoco se consiguió la paz? Cuando en 2005 Israel, bajo el mandato de Ariel Sharon, se dispuso a evacuar la Franja de Gaza, incluidos los asentamientos, el Estado judío tuvo que hacer frente a la administración de Hamás y su lanzamiento de misiles (que también dividió el campo palestino). Estos son hechos que no se pueden ocultar sin más bajo la mesa de negociaciones. Sin embargo, Europa parece estar obsesionada con el fervor religioso inflexible de los colonos judíos.

Está claro que las interpretaciones judías y cristianas del Israel bíblico [al igual que las que prevalecen en Países Bajos] crean complicaciones, sobre todo en lo que respecta a las relaciones con el mundo musulmán. Los no creyentes tienden a obviarlo, pero equivale a hacer caso omiso de una “realidad” fundamental de Tierra Santa. Cualquiera que desee lograr la paz en Oriente Próximo debe conocer las visiones de todas las partes. Resulta extraño que muchos europeos consideren totalmente normal que a la ciudad santa de La Meca sólo puedan acceder los musulmanes, pero que deba crearse un plan internacional para dividir Jerusalén.

No obstante, está claro que este enfoque sólo crearía nuevos problemas y que la ciudad está mejor bajo control israelí. Como es algo que todo el mundo siente (pero evita expresar abiertamente), los asentamientos judíos se consideran el principal obstáculo para la paz. Como si la paz con el mundo musulmán se consiguiera de repente si desaparecieran los asentamientos.

Como si los palestinos fueran entonces capaces de autogobernarse debidamente sin Hamás y los terroristas suicidas. Como si los judíos (y los cristianos) no tuvieran ningún interés en Cisjordania (para los europeos modernos es territorio musulmán), a pesar de ser donde se encuentran sus lugares sagrados.

Plantear una nueva percepción europea

¿La edificación de casas es más censurable que el disparo de misiles?

Por otro lado, se espera que Israel vuelva a las líneas fronterizas establecidas en 1967. Como si las nuevas y numerosas guerras que se han desatado en Oriente Próximo desde entonces nunca se hubieran producido. ¿Acaso Israel no debería haber desarrollado los territorios ocupados entonces? ¿Habría sido mejor así para los palestinos que, lejos de sufrir un genocidio, en realidad vivieron un gran aumento de su población? ¿La edificación de casas es más censurable que el disparo de misiles?

El mundo también ha cambiado en gran medida desde 1967. A lo largo de todo el siglo XX, los judíos y los cristianos han sido expulsados sistemáticamente del mundo musulmán, como ha sucedido desde el declive del Imperio Otomano. Sin embargo, son acontecimientos a los que los no creyentes actuales preferimos cerrar los ojos, en aras de la paz y la tranquilidad y de nuestra propia tranquilidad, o porque no conocemos nada mejor e ignoramos lo complicado que es realmente Oriente Próximo.

Sin embargo, puede que haya llegado la hora de plantear una “nueva percepción europea”, que tenga en cuenta los dilemas de seguridad de Israel y las posibilidades de supervivencia de, por ejemplo, los cristianos en peligro de extinción en Oriente Próximo. No olvidemos que los musulmanes no son los únicos que consideraban este territorio como su patria en épocas pasadas.