Las tensiones causadas por la crisis económica y financiera han precipitado a diversos gobiernos nacionales a tomar decisiones sin consenso y a espaldas de las instituciones comunitarias. Y eso a pesar de que "sin la fortaleza otorgada por la moneda única y el mercado interior, nuestras economías habrían sufrido enormemente", en opinión de

José Ignacio Torreblanca.

La crisis ha manifestado una vez más la necesidad de una acción común consensuada: "El verdadero plan que necesitamos es el que salve a la UE de los Gobiernos que quieren desmantelarla". Para ello, es necesario llevar a cabo un profundo debate en la UE para determinar los mejores instrumentos de "gobernanza económica", que aseguren estabilidad y crecimiento en el futuro.