Moisés Naím imagina “un mundo sin Europa” en un artículo de El País. Ante la pérdida de peso económico del Viejo Continente y las desatinadas decisiones de sus líderes, el autor estima que “el proyecto europeo hoy se parece más a un programa de empleo público para la clase media profesional del continente que a un ideal que genera esperanzas y moviliza las mejores energías de la región”. La crisis irlandesa“ha estimulado aún más el pesimismo” y podría precipitar “el hundimiento del sistema monetario europeo” si Alemania decidiera abandonar el euro, tal y como señala Gideon Rachman en Financial Times. Pero más allá del golpe que esto supondría para el proyecto de unidad, Naím vaticina que “un mundo sin una Europa influyente e integrada es un mundo peor para todos” ya que ésta “contagia al mundo valores y ejemplos que son superiores a los que provienen de cualquier otra parte”. “Yo no sé si el proyecto de integración de Europa sobrevivirá los enormes obstáculos que enfrenta. Pero si sé que su fracaso lo sufrirá el mundo entero”, concluye el autor.