"De hecho, ¿le he contado ya el verdadero origen de los actos violentos que han envuelto las manifestaciones contra Yanukóvich? ¿No? Es importante que se comprenda bien. Porque ahora mismo todo se juega ahí. Queremos derrocar al jefe del Estado, pero somos pacíficos". Taras Malkovitch, nacido en 1988 en Kiev, donde vive, es un joven poeta ucraniano, actualmente becario en la institución Villa Decius de Cracovia. En breve se marchará a Nueva York con su padre Ivan, que es uno de los grandes poetas de Ucrania.

Pero en estos momentos Tara Malkovitch trabaja sobre todo por el destino de su país. Hace unos días, se celebró un encuentro de escritores en el contexto de una manifestación organizada en la Plaza de la Independencia de Kiev. Ante 50.000 espectadores, Taras Malkovitch presentó su último poema. Es la historia de una familia de verdugos que desempeña el oficio desde hace generaciones. Pero el miembro más pequeño se aparta de este trabajo. El hijo del verdugo ni siquiera juega a la guerra con los hijos del vecino y no soporta ver la sangre. Entonces su padre intenta por todos los medios que vuelva por la senda correcta.

"Lengua superflua"

Lo que representa Rusia para nosotros: el statu quo permanente

"Estaba en un estado de nerviosismo extremo, al estar ante todas esas personas. Pero cuando dije que, al fin y al cabo, no estábamos en una fiesta, que no había que olvidar que era ‘una revolución’, el pueblo gritó exultante. Incluso la gente que no estaba politizada por fin ve lo que representa Rusia para nosotros: el statu quo permanente. Una simple alternancia de periodos de opresión y de sumisión de Ucrania de diversas formas. Muchos lo comprendieron el 21 de noviembre, el día de la primera oleada de represión sangrienta de las manifestaciones. Pero estaba claro desde hacía tiempo. El bando a favor de Rusia ya no se oculta".

En el ámbito cultural, lo vemos también en la actitud de Dimitri Tabachnik, ministro de Educación. "Durante su recorrido por Ucrania este verano, concedió una entrevista en la que explicó textualmente que el ucraniano era una ‘lengua superflua’. ¿Y es el ministro de Educación de Ucrania?".

Sin embargo, en opinión de Taras Malkovitch, el verdadero peligro es otra persona: el empresario Viktor Medvetchuk, que lleva varios lustros influyendo en la vida política ucraniana, aunque se mantiene al margen desde hace unos años. Cuando Vladimir Putin visitó Ucrania este verano, se entrevistó sólo un cuarto de hora con Yanukóvich, y mucho más tiempo con Medvetchuk, al que aquí apodan "el cardenal" o "el padrino". Además, Putin es padrino de su hija. "Medvetchuk ya era conocido en el medio literario antes de que yo naciera", explica Taras Malkovitch. En 1980, el joven Medvetchuk fue designado como abogado del poeta y activista ucraniano Vasil Stus (nacido en 1938), durante el proceso judicial de éste último. Más de cuarenta años después de Varlam Chalamov, Stus fue enviado a un gulag siberiano cerca de Magadan, donde murió tras una huelga de hambre en 1985. "Hizo todo lo posible para que Stus fuera condenado a muerte".

Viktor Medvetchuk, que no sería mejor que Yanukóvich en el poder, tiene la esposa que mejor se ajusta a su personaje. Se trata de la presentadora de televisión Oksana Marchenko, de 30 años, que presenta programas como la versión ucraniana de "Mira quién baila". "Durante la dispersión de las manifestaciones pacíficas", explica Taras Malkovitch, "unos hombres de la berkut (las fuerzas especiales del régimen, conocidas por su brutalidad) salieron de un coche con el nombre del programa. Nadie cree que sea una simple ironía del azar".

No quedarse impasible ante las mentiras

Durante los periodos de disturbios políticos, caracterizados por la manipulación de la información, el principio de independencia de la literatura cobra toda su importancia

Durante los periodos de disturbios políticos, caracterizados por la manipulación de la información, el principio de independencia de la literatura cobra toda su importancia. El concepto de "literatura comprometida", que desde hace tiempo hace reír a Occidente, aquí tiene todo su sentido. Desde que llegó a las calles apacibles de Cracovia, a Taras Malkovitch, que ya ha traducido una recopilación de poesía irlandesa así como poemas alemanes de Heine, Goethe y Brecht, solo le preocupa una cosa: volver a Kiev para apoyar a sus amigos.

"Uno de ellos me llamó a las cuatro de la mañana desde la catedral de San Miguel, donde se había refugiado con otros heridos. Aunque quizás pueda actuar desde aquí también, para que el resto del mundo no se quede impasible ante las mentiras. Durante la semana del 30 de noviembre al 3 de diciembre, el fiscal general de Ucrania presentó 53 denuncias contra manifestantes pacíficos, algunos de los cuales se encontraban ingresados en el hospital. Habían caído sobre los ultras contratados para provocar a la berkut antes de desaparecer. Y no lejos de estos ultras pagados se encontraba a menudo una cámara rusa para demostrar la brutalidad de estos manifestantes".

Según Taras Malkovitch, no deberíamos subestimar la importancia de Vitali Klitschko para Ucrania. "Aún no hemos llegado al punto en el que podamos designar como jefe al primero que llegue. Sin embargo, no hay nada que produzca una impresión más fuerte que ver a Klitschko atrapar a un ultra por el cuello durante una manifestación para pedirle explicaciones. Un demócrata convencido es el mejor símbolo de unión posible".