En el punto álgido de la crisis financiera, asistí a un cóctel en casa de una de las muchas personas que fueron contratadas para ajustar la economía del país. Al finalizar la noche, la puerta se abrió de golpe y entraron cinco personas que empezaron a pasearse por la habitación de tal forma que llegué a pensar que acababan de salir de la película ‟Hombres de Negro”. Pregunté quiénes eran los nuevos invitados y me dijeron que eran inspectores del ‟FMI y del BCE” que se habían presentado para ver nuestro progreso.

Los muchachos de traje negro y pelo peinado hacia atrás rebosaban confianza. Mientras los demás mirábamos de forma inexorable el fondo de nuestros vasos, ellos hablaban alegremente y con cierta suficiencia en la fiesta, nos comentaron en qué se había equivocado el país y nos anunciaron que se nos avecinaba una época bastante dura. Creo que jamás me he sentido más deprimido después de una fiesta como en aquella ocasión.

Por eso, después de tres años, cuando esta mañana hemos ido al trabajo, lo hemos hecho a sabiendas de que ya no estaremos más tiempo bajo el yugo de la troika. Todos los llantos y sollozos que acompañaron nuestra denominada pérdida de soberanía en 2010 deberían sustituirse ahora por un nuevo sentimiento de confianza, ya que vamos a dar los primeros pasos de la muy elogiada recuperación. Pero, seamos sinceros: ¿alguno de nosotros se siente diferente esta mañana? Probablemente no.

Una débil recuperación

No hay duda que salir del rescate es algo positivo, pero, al igual que gran parte de la crisis estaba fuera de nuestro control, lo mismo sucederá con los próximos años de nuestra recuperación

No hay duda que salir del rescate es algo positivo, pero, al igual que gran parte de la crisis estaba fuera de nuestro control, lo mismo sucederá con los próximos años de nuestra recuperación.

Muchos países de la UE han hablado del final de la recesión, pero el escaso 0,2 por ciento de crecimiento que se ha producido en la UE durante el tercer trimestre nos indica algo muy diferente. El elevado crecimiento alemán bajó hasta un 0,3 por ciento, y la economía francesa fracasó, reduciéndose al 0,1 por ciento.

En el actual bloque europeo constituido por 17 naciones, el crecimiento descendió hasta el 0,1 por ciento, ya que la recuperación aún se está estabilizando después de casi tres años de recesión. Ese modesto crecimiento se ha producido por un aumento del gasto del consumidor, pero las finanzas públicas siguen siendo muy débiles. El crecimiento se redujo de forma significativa a partir del 0,3 por ciento del segundo trimestre de 2013.

Alemania, la potencia económica de la eurozona, aumentó su PIB en un 0,3 por ciento, pero se debió exclusivamente a la demanda nacional, según la Oficina Federal de Estadística. Alemania sigue siendo la principal impulsora del crecimiento, ya que los gastos del consumidor y las exportaciones continúan aumentando.

Nación dinámica y adaptable

No obstante, las claras afirmaciones de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, pronunciadas el último viernes, lo dicen todo. Aunque estuvo de acuerdo en que Irlanda estaba a un paso de la recuperación, afirmó que la deuda pública "se mantiene bastante frágil".

No hay duda de que sigue habiendo muchos problemas económicos. El desempleo es muy elevado, la deuda pública sigue siendo muy frágil, y las deudas del sector privado suponen un gran obstáculo para la recuperación.Los bancos que provocaron todos estos incidentes aún no se han saneado por completo, ya que hay una gran demora en los pagos de las hipotecas y los préstamos sin cobrar afectan sus respectivos balances.

"Por esa razón, continuar ejerciendo una política concertada es sumamente necesario para que Irlanda se recupere por completo de la crisis", dijo la señora Lagarde. Lo que en otras palabras viene a significar: "Prepárese para unos cuantos años más de austeridad".

Todo el mundo ha sufrido, tanto económica como mentalmente, de la presencia de la troika. Su salida merece celebrarse, pero debemos aprender de ella

El ministro de Finanzas, Michael Noonan, señaló la semana pasada que ‟no debemos lanzar campanas al vuelo de nuevo”, aunque muchos afirmarían que jamás lo han hecho.En ningún lado de Europa, una nación ha demostrado ser tan dinámica y adaptable. Todo el mundo ha sufrido, tanto económica como mentalmente, de la presencia de la troika. Su salida merece celebrarse, pero debemos aprender de ella.

El pavoneo de los Hombres de Negro

Durante los tres últimos años, la vida de las personas se ha visto trastocada, miles de ellas han perdido su trabajo, y muchas más han emigrado. En lugar de salir por la noche se han quedado en sus casas viendo alguna película, y el Toyota Avensis que solía cambiarse cada tres o cuatro años aún lo siguen utilizando.Han sacado a sus hijos de las escuelas privadas, y muchas personas han perdido su casa, sus ahorros y sus pensiones.

Esta mañana empezamos un nuevo camino; todos sabemos que no será fácil, pero también que lo peor ya ha pasado.Si has conservado tu trabajo, tu casa o tu empresa durante este tiempo, ahora tienes una buena oportunidad para resurgir de nuevo.Debemos estar satisfechos de nosotros mismos por lo que hemos logrado como nación.

Y hoy podemos permitirnos unos instantes para emular la forma de pavonearse de los Hombres de Negro, los cuales, afortunadamente, se han marchado para buscar otra "fiesta".