Mientras las economías occidentales aminoran el paso, China, India y Brasil aceleran la marcha. Hoy son los países emergentes los que dictan el ritmo de la economía mundial y determinan los precios internacionales. El resultado es que se produce una tendencia general a la escalada de los precios, en el peor momento para las economías de los países ricos, que corren el riesgo de tener que soportar la doble carga de un desarrollo anémico y una inflación galopante.

Los precios de las materias primas, desde el algodón al azúcar y hasta el caucho, no dejan de subir desde hace meses. Y ahora que aumentan también las cotizaciones del petróleo, el rey de las materias primas por tener el impacto más directo en la economía, se da la voz de alarma.

El barril de crudo no deja de encarecerse

En Estados Unidos, el crudo llega casi a los 90 dólares el barril y roza los 95 en Europa, es decir, un aumento de 15 dólares en un año. Se acerca peligrosamente a los 100 dólares, la cifra que muchos consideran un umbral psicológico más allá del cual se iniciaría el círculo vicioso de la especulación financiera, hoy especialmente provista de munición gracias a la abundante liquidez de la que disponen los bancos centrales. Como ocurrió en 2008, cuando hizo subir el precio del barril hasta los 140 dólares.

La AIE, la Agencia Internacional de la Energía de la OCDE, la organización de los países ricos, es consciente de que esta nueva escalada en las cotizaciones del petróleo ya produce consecuencias graves en las economías más desarrolladas. La factura petrolera que los 34 países de la OCDE pagan a los países exportadores de petróleo se ha incrementado 200.000 millones de dólares en 2010, llegando casi a los 800.000 millones: para importar crudo, los países ricos han gastado el año pasado un tercio más que en 2009.

De hecho, según la AIE, han soltado a los príncipes del petróleo medio punto del PIB en un momento en el que esta cifra difícilmente progresará. Si sigue esta tendencia, se encontrarán ante el abismo de la recesión. "La factura de las importaciones petroleras se convierte en una amenaza para la recuperación económica", advertía Fatih Birol, responsable de economía en la AIE. Es el mensaje que se ha transmitido a la OPEC, la organización de los países exportadores de crudo que, estas últimas semanas, ha rechazado todos los llamamientos para aumentar la producción.

Suben el petróleo, la carne, el pan, los vaqueros

Si bien la incógnita del petróleo ha proyectado una sombra de preocupación en la economía de los próximos años, la escalada del precio del crudo tan sólo es a corto plazo el mayor nubarrón en el horizonte. El precio de casi todas las materias primas está aumentando, empezando por los productos básicos de alimentación.

No se teme una nueva crisis alimentaria, como la de 2007-2008, al menos de inmediato, ya que las existencias son relativamente abundantes, aunque ya se siente los efectos en los precios. El índice de los precios alimentarios de la FAO aumentó un 4,2% en un solo mes, entre noviembre y diciembre de 2010. A partir de ahora registra un nivel más alto que en 2008, impulsado por el aumento de los precios del trigo, del azúcar y de la carne. El precio del algodón también ha alcanzado un nivel récord.

Por lo tanto, lo que se está produciendo en los mercados mundiales da forma a un año 2011 duro y difícil para los consumidores, en especial en Occidente. En este periodo en el que el desempleo es alto y en el que los ingresos se han estancado, no dejarán de registrarse aumentos en los precios: la gasolina de los surtidores será más cara, pero también el gas (cuyo precio en Europa se rige por el del petróleo). Los grandes distribuidores ya advierten a los minoristas de que los precios de prácticamente todos los productos habituales, desde la carne, el pan o los vaqueros, también van a aumentar. Y esto no sólo complicará el presupuesto de las familias, sino también el de los Estados.

¿Al borde de una nueva crisis?

La escalada de los precios a la fuerza acarrea un aumento de la inflación. En diciembre, en la eurozona, los precios subieron un 2,2% con respecto al año anterior. Mucho más de lo esperado y sobre todo, por encima del umbral del 2% que el Banco Central Europeo pretendía mantener. De hecho, en una situación distinta, el BCE ya habría aumentado el tipo de interés, para contener los precios.

Si aún no lo ha hecho, es para no estrangular la recuperación (muy débil, excepto en Alemania) y probablemente también porque un aumento en los tipos de interés dificultaría aún más y haría más costosa la financiación de la deuda pública de los países débiles de la eurozona como Grecia, España, Bélgica o Italia. No obstante, si la inflación no se detiene, los alemanes exigirán al Banco Central una subida de los tipos de interés. Los europeos corren el riesgo de perder todo en 2011 y Europa está al borde de una nueva crisis financiera y política.