“Che palle!” ("¡qué cojones!"), mi amiga italiana se echa las manos a la cabeza: Internet se ha vuelto a estropear, esto le tiene bastante "Kräftig auf die Kugel" (o "hasta los cojones" en alemán). En Italia es muy normal tomar las partes blandas del hombre como instrumento para perjurar y gesticular- sin ningún tipo de vergüenza. En Alemania, una veinteañera que utilizara sin complejos y a plena luz del día las palabras ‘huevos’, ‘testículos’, ‘cojones’ y sus sinónimos solo recibiría miradas reprobación.

Un buen "Das geht mir auf den Sack" ("me tiene hasta los cojones") tampoco es muy común entre los alemanes. Es desconcertante la regularidad y naturalidad con la que estas expresiones aparecen en los lenguajes románicos. "Non mi rompere I coglioni o i palle" ("no me infles los cojones o los huevos") se puede decir, tranquilamente, entre amigos. Otra variante son los "maroni" (castañas), lo que llevó a la fatalidad al ministro de Interior italiano con el ilustrativo nombre de Roberto Maroni: La "rottura di Maroni" fue el título usado en la portada del diario italiano Il Manifesto para ilustrar cómo la propuesta de este ministro sobre inmigración no era del agrado de todos, jugando con la "rottura di maroni", cuya traducción literal prefiero omitir por evidente.

Lo mejor es el razonamiento de mi amigo español: “Todo lo que es bueno, en España se compara a los cojones, y lo que es malo con el sexo femenino. Por tanto, todo lo que en español se designa como "cojonudo" es fantástico; y cuando uno se muere de risa, se habla de "descojonarse". En fin, en realidad en español se puede designar absolutamente todo con la esta parte del hombre: Pueden ser cuadrados ("tener los huevos cuadrados"), cuando se es un poco lento, o los puedes tener de corbata ("tener los cojones de corbata") cuando se tiene miedo. Los franceses son unos machistas parecidos: "être couillu" significa algo así como tener buena suerte. Pero atención, si se exagera la cosa se puede poner mal rápidamente (o partir en couilles), y que la situación comience a "te casser les couilles" ("romperte los cojones").

Katharina Kloss, traducido por Celia García Gómez