Primero, la UE sin duda está viviendo su mayor crisis de identidad. No se sabe para qué ha de existir en realidad. ¿Para unir a las naciones que nunca más han de disputar guerras en el continente y para presentarse conjuntamente en la escena global (es lo que querían sus fundadores)? o ¿solamente para crear posibilidades de un mejor desarrollo gracias a la colaboración económica en el marco de un mercado común (lo que quieren hoy los británicos)?. O ¿para crear una superpotencia europea (lo que quieren los partidarios de la federación) o solamente para suministrar ciertos servicios a los Estados miembros dejando el verdadero poder en manos de los gobiernos nacionales (lo que quieren los partidarios de limitar el papel de Bruselas)?

Segundo, ha quedado suspendido un debate serio sobre la actual y futura forma de la UE. En lugar de esto, los preparativos para las elecciones se fueron realizando bajo el dictamen de los mítines organizados por los radicales, para los cuales el dilema principal de Europa son ´puestos de trabajo robados por los inmigrantes´ o ´el despilfarro del dinero por Bruselas´ o ´el euro koljoz´, el alcance de los derechos de los gays (no menosprecio los problemas que están detrás de estos lemas, pero hay cuestiones más importantes para solucionar).

Finalmente y, tercero, el futuro de la UE parece interesar poco a las naciones europeas. No se ha creado ningún verdadero ´demos europeo´ y la mayoría de los europeos trata la UE como una adición a sus Estados nacionales y no como una institución de una importancia clave para su futuro bienestar y seguridad.

Evitar la lucha preparándose para ella

Lord Torrington, almirante británico del siglo XVII llamó su estrategia ´fleet in being´ cuando su armada era demasiado débil para luchar y vencer al enemigo y al mismo tiempo no le quería dejar el dominio sobre los mares

Y no obstante, a pesar de la crisis actual, Europa no ha desaparecido, sigue existiendo e influyendo en nuestras vidas y destinos del mundo. Lord Torrington, almirante británico del siglo XVII llamó su estrategia ´fleet in being´ cuando su armada era demasiado débil para luchar y vencer al enemigo y al mismo tiempo no le quería dejar el dominio sobre los mares. Consistía en evitar la lucha, pero estar siempre preparado para comenzarla en cuanto mejoraran las condiciones. De esta manera la armada débil puede vincular a las fuerzas del enemigo tan sólo con su existencia.

Quién sabe, a lo mejor nos enfrentamos ahora a la situación de 'Europa in being'. La UE no tiene una estrategia energética común, pero solamente la posibilidad de que la cree hace que los rusos sufran pérdidas de miles de millones aceptando las condiciones del precio chino para los suministros del gas. Los gobiernos europeos toleran actos xenófobos y a veces hacen declaraciones arriesgadas, pero la ley europea no permite violar los principios del mercado común. Los primeros ministros pueden convocar a las empresas y prohibirles inversiones extranjeras, pero de todas maneras éstas pueden aprovecharse de las ventajas que da la integración europea.

Y a lo mejor un día volveremos a debatir seriamente sobre el papel, la importancia y la manera de funcionar la UE. También en Polonia.