La despreciable y célebre columnista británica Katie Hopkins llegó a un nivel muy bajo con su columna en The Sun cuando comparó a los inmigrantes con cucarachas y propuso usar armas para evitar que entrasen en Europa. Hace poco, cuando subimos a Internet la conversación por satélite que tuvo lugar en una embarcación de inmigrantes presos del pánico, un cierto 'Galea' dejó un comentario sugiriendo: ‘Landa pitrolju u suffarina’ (coge una garrafa de parafina y enciende la mecha, en maltés).

¿Por qué menciono esto? Porque durante mucho tiempo los líderes políticos han respirado y tomado nota de este humo tóxico y de odio a través de ejemplos como los de Hopkins y Galea, pues reflejan tristemente a una gran parte de nuestra triste sociedad.

La misión italiana Mare Nostrum, que salvó a 140.000 personas el año pasado, fue recortada por falta de dinero

El resultado es que las fronteras están antes que las personas. La misión italiana Mare Nostrum, que salvó a 140.000 personas el año pasado, fue recortada por falta de dinero. Remplazada por patrullas de la Frontex de la UE, cuyo único objetivo fue proteger las fronteras.

La coordinación, de hecho, no podría haber ido peor. El número de personas que huyen de la guerra no tiene precedentes. La intervención occidental en Libia hizo del país un Estado fallido regido por señores de la guerra, dejando a decenas de cientos de inmigrantes desesperados y temiendo por sus vidas. Hay razones para creer que algunos inmigrantes fueron inclusos lanzados al mar por bandas criminales.

Hoy, somos testigos de informes con 700 muertos en la última tragedia marítima lejos de la isla de Lampedusa. Si se confirmase esta tragedia, sería el mayor desastre marítimo en el Mediterráneo desde la Segunda Guerra Mundial. Las predicciones de las organizaciones humanitarias se confirman.

Los líderes de la UE están nerviosos en fijar la enésima reunión para discutir la situación en Bruselas. Perdonen mi cinismo, pero durante los trece años que he cubierto todo esto de cerca, sólo he visto retórica para no llegar a nada. Mientras, el Mediterráneo se convierte en una fosa acuática.

Dosis de realismo

Seamos realistas: nadie tiene la solución para frenar estas terribles cifras de muertes de inmigrantes y los intentos de cruzar el mar que las producen. Para lograrlo sería necesario eliminar las guerras y la pobreza, algo casi imposible en el mundo actual.

Lo que me indigna es que algunos políticos declaren que las patrullas de rescate funcionen como un foco de atracción. Lo que me indigna es que muchos políticos pongan por delante el populismo a las vidas, pues no entienden lo que realmente está ocurriendo. Lo que me enfada es que los líderes europeos que sienten este problema no estén cerca de sus fronteras.

Al ser elegido, el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, hizo alarde de su carácter y amenazó con devolver a un grupo de inmigrantes a Libia. Hoy, ha reconocido que esa amenaza fue un error, y junto al primer ministro de Italia, Matteo Renzi, se ha convertido en una de las figuras más relevantes en Europa para evitar más muertes.

Los líderes de la UE no pueden emplear meses en las negociaciones de una misión de rescate para frenar estas sangrientas catástrofes.

Amnistía Internacional dice, que los buques mercantes y sus tripulaciones de marineros han intentado con gran valor suplir el déficit crónico de equipos especialistas en búsqueda y rescate, pero que estos no están equipados, preparados ni designados para el rescate marítimo.

Es el momento de que los gobiernos europeos formen, de manera urgente, un operativo humanitario multinacional para salvar vidas en el mar.

Europa no puede esperar a que organizaciones privadas como MOAS solucionen estas catástrofes.

El problema está también en los medios de comunicación, que continúan hablando de 'llegadas', olvidando que son vidas las que están detrás de las estadísticas

El problema está también en los medios de comunicación, que continúan hablando de 'llegadas', olvidando que son vidas las que están detrás de las estadísticas. Estoy escribiendo desde Italia, donde la terrible noticia de inmigrantes cristianos arrojados al mar por musulmanes copó los titulares durante tres días. Las noticias de las 400 personas que murieron al empezar la semana están fuera de las primeras páginas. Las ONGs que he conocido están indignadas con razón.

Somos una sociedad muy egoísta, que teme ante cualquier cosa diferente a lo nuestro. De pequeños países como Malta no se debería esperar que se usen sus limitados recursos para salvar inmigrantes, pero no podemos seguir quejándonos de ser invadidos, porque siendo sinceros, es Italia el país que sufre la peor parte de esta realidad.

Lo dicho por Hopkins y Galeo puede relacionarse con sus sentimientos racistas. El resto necesitamos hacer lo que podamos, empezando, por ejemplo, por mostrar algo de solidaridad y atacar al sistema antes que a la víctima.

Herman Grech es Jefe de Comunicación de la publicación Times of Malta y co-presentador de Times Talk. Sígalo en su Twitter: @earthling70