En un reciente informe sobre la integridad pública y la confianza en Europa, elaborado por la Hertie School of Governance (ERCAS) de Berlín para el Gobierno neerlandés, se señala a Eslovaquia como el país en el tiene lugar lo que se califica como “una de las más flagrantes violaciones de la integridad pública por parte de un Gobierno”.

Según afirma el informe, los medios de comunicación eslovacos han publicado las pruebas de que “los empleos de la administración se conceden preferentemente a personas relacionadas con el partido en el poder”. El caso en cuestión tuvo lugar en la localidad de Zvolen en 2013, “pero podría haber sucedido perfectamente en otros países miembros”, como Grecia o el sur de Italia, señala ERCAS.

Las revelaciones se producen cuando la confianza de los eslovacos en su Gobierno y su Parlamento ha bajando desde 2009 un 19 % y un 12 %, respectivamente, hasta llegar al 29 %, como indica el informe. En lo que respecta a la confianza en los partidos políticos, ha aumentado un 3 % en el mismo periodo, hasta llegar al 19 %.

El semanario eslovaco Pluska publicó las pruebas de que en Zvolen, “las solicitudes de los empleos iban acompañadas con notas que explicaban qué personas o instituciones recomendaban a un candidato o a otro”, señala el informe. Entre los “recomendadores” más frecuentes se encontraba el diputado local del SMER-SD, el partido en el poder en Bratislava. En algunas candidaturas se precisaba que el candidato era “miembro de la sección regional del SMER”, añade.

Según un sondeo citado por el informe, el 89 % de los eslovacos opina que la corrupción y los sobornos con frecuencia son la mejor forma de obtener prestaciones de los servicios públicos. El 92 % cree que la corrupción es un fenómeno extendido en todo el país, pero solo el 30 % considera que los funcionarios son corruptos y el 49 % que los políticos también lo son.

Parece que el sistema funciona”, destaca ERCAS, ya que “todos los que tienen ‘padrinos’ han conseguido un trabajo.” Y añade que “se trata de un ejemplo más de cómo se socava la confianza de los ciudadanos por los fracasos en materia de integridad dentro de los nuevos países de la UE”.

Hemos preguntado su opinión al respecto a Filip Kostelka, investigador en el departamento de estudios electorales de la Universidad de Montreal e investigador asociado en el Instituto de Estudios Europeos de Ciencias Políticas en París.

VoxEurop: ¿Qué opina de estas conclusiones? ¿Cómo explica este favoritismo?

Filip Kostelka: Creo que la situación descrita sí se ha producido. Aunque probablemente se trate de un caso extremo, pueden darse prácticas similares, pero más sutiles, en otros ayuntamientos y en otros servicios de la administración eslovaca. En Eslovaquia, el clientelismo y el favoritismo se desarrollaron sobre todo después de la independencia del país, en los años noventa. En este periodo clave en el que se pusieron en marcha los mecanismos de funcionamiento de la nueva administración del Estado y del sistema político, gobernaba el país el primer ministro Vladimir Mečiar.

Mečiar mostraba tendencias autoritarias y el favoritismo (en el sentido del término inglés “patronage”, que puede definirse como la capacidad de los partidos políticos de conceder empleos públicos de manera discrecional), precedido de purgas, era una de las formas con las que aumentaba su influencia para quedarse en el poder. Tras su marcha en 1998, los Gobiernos posteriores no han podido y a menudo no han querido despolitizar realmente el servicio público eslovaco, a pesar de la presión ejercida por las autoridades europeas.

¿Cree que este tipo de corrupción es característica del país, o bien se produce en todos los países de la Europa excomunista?

En Eslovaquia, los años de Mečiar resultaron especialmente nefastos, algo que se añade a otros factores comunes de toda la zona postcomunista. En primer lugar, es la herencia moral y conductual del periodo comunista. Bajo el comunismo, era necesario estar bien relacionado y tener un “buen” perfil político para acceder a los mejores empleos. Por otro lado, los países postcomunistas son democracias relativamente jóvenes, en las que el favoritismo en muchas ocasiones constituye un recurso fundamental para la construcción de los partidos políticos a nivel local.

Por ejemplo, este fenómeno era especialmente fuerte en Austria en los decenios después de la guerra y actualmente está muy extendido en Latinoamérica. La inclinación al favoritismo de los partidos políticos postcomunistas también aumenta por la dificultad de encontrar afiliados en el contexto actual de desprestigio del compromiso partidario, de decadencia de las ideologías, de aumento de la individualización y de desencanto generalizado de los ciudadanos con el ámbito político, etc. Dicho esto, si bien por motivos evidentes el favoritismo partidario es muy difícil de medir, los datos disponibles indican que existe una diferencia nada desdeñable dentro de los países de Europa central y oriental.

Entre otras causas, esta variación puede explicarse por las diferencias en la evolución de la competencia de los partidos y por las herencias culturales y burocráticas a largo plazo. Podemos suponer que el favoritismo es menor en Estonia, Eslovenia o incluso en República Checa y que es más habitual en Rumanía y Bulgaria. Además, existen diferencias dentro de cada país (a nivel local, nacional, etc.)

¿Podemos confiar en que la presidencia eslovaca de la UE será correcta y honesta, ya que se puede suponer que incluso en este caso las personas que van a trabajar para la presidencia eslovaca no se han elegido basándose en criterios de integridad y competencia?

Personalmente, creo que el favoritismo es ante todo un problema moral y solo en segunda instancia un problema de eficacia. Las personas que se benefician de ello no son siempre incompetentes. En puestos con gran responsabilidad y ante asuntos en los que el país se juega tanto, como la presidencia de la Unión, a los partidos políticos no les interesa ascender a personas que carezcan de las aptitudes necesarias. Además, sobre todo en las grandes esferas del Estado, el favoritismo no es nada excepcional, incluso en Europa Occidental, por no hablar del sur de Europa… Confío en que, en la medida de lo posible, (dado el pequeño tamaño de su país y el contexto complicado por el "brexit"), las autoridades eslovacas hayan preparado correctamente el próximo semestre.