En marzo de 1961 (el mes que viene hará cincuenta años) los países del mundo, unidos en su propósito de erradicar el consumo de drogas, firmaron la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes, con la que se comprometían a prohibir categóricamente la producción y el suministro de cocaína, cannabis, opiáceos y otras sustancias comparables. Desde entonces, la tendencia en este país ha sido firme e inalterable: cada vez más personas han consumido más drogas y con más frecuencia.

Según las estimaciones, el número de adultos jóvenes en Gran Bretaña que probaron una droga ilegal en la década de los sesenta fue inferior al 5%. Esta cifra llegó casi al 10% en los setenta y a entre el 15 y el 20% en los ochenta. En 1995, casi la mitad de todos los jóvenes afirmaba que habían tomado drogas.

Por ello resultan tan sorprendentes las últimas noticias. Según las cifras publicadas en enero por el NHS, el servicio de sanidad nacional en Reino Unido, y que se basan en datos del British Crime Survey(encuesta británica sobre criminalidad), el porcentaje de adultos en Inglaterra y Gales que han consumido sustancias ilegales entre 2009 y 2010, el 8,6%, ha sido el más bajo desde que comenzó el estudio en 1996. Entre la población de 16 a 24 años, el resultado era el mismo, con sólo un 20% que afirmaba haber consumido drogas en el año anterior, otra cifra baja, y un tercio más bajo que la proporción de hacía 15 años.

Con Amy Winehouse, estar sobrio se puso de moda

Se ha reducido el consumo de cocaína y de speed y el del cannabis mucho más. El consumo de LSD es el mismo, pero tan sólo una quinta parte de lo que era en 1996. Aunque el consumo de heroína sigue siendo estable, ha disminuido el número de jóvenes que solicitan actualmente tratamiento por su adicción a esta sustancia. La encuesta British Crime Survey tiende a subestimar el consumo de drogas (porque no implica a personas sin hogar, en prisión o que vivan en alojamientos para estudiantes) y estos descensos no son los primeros, pero constituyen una tendencia que ya es demasiado sólida como para hacer caso omiso de ella. Al menos en este país, y por motivos que siguen siendo un misterio, las drogas parece que están pasando de moda. No es una cuestión sin importancia, ya que la ONU estima que el comercio global de droga supone 198.000 millones de libras (unos 230.000 millones de euros), con lo que se convierte en la tercera industria más importante del planeta, después del petróleo y las armas.

En 2004, Pete Doherty era el número uno en la lista de personajes más populares de la revista NME, con Mike Skinner, entonces un drogadicto igualmente desvergonzado aunque menos problemático, en tercera posición. En 2007 triunfaría el estilo bohemio de Amy Winehouse. A posteriori, el cambio de la admiración por Doherty a la suciedad de Winehouse parece que supuso un gran cambio. Es difícil determinar si Amy Winehouse hizo aún más tóxica la imagen de los estupefacientes, pero cuando alcanzó la fama, estar sobrio estaba mucho más de moda que antes. Ahora, las estrellas de rock actuales, al compararlas con ella, en realidad, al compararlas con cualquiera, no consumen drogas y muestran una imagen reluciente. Incluso Lady Gaga, con sólo 24 años, ha tenido tiempo de convertirse en una fervorosa ex-adicta a la cocaína (aunque sigue fumando marihuana de vez en cuando).

El consumo de alcohol como alternativa a las drogas

Por desgracia, el descenso en el consumo de drogas no se ha traducido en una disminución de los daños que producen. De hecho, los ingresos hospitalarios por sobredosis aumentaron el año pasado un 4,8%, y los problemas psiquiátricos, un 5,7%. Resulta complicado determinar los fallecimientos relacionados con el consumo de drogas, pero parecen estar aumentado. Es difícil explicarlo. Podría ser un indicador desfasado, el reflejo del envejecimiento de la población de adictos a la heroína del país. O bien, tal y como exponía el profesor David Nutt, antiguo presidente del Consejo Asesor sobre el Abuso de Drogas, podría existir otra causa. "Sin duda se están produciendo más muertes por el alcohol [aunque esté descendiendo el consumo general del alcohol]", afirma. "Así pues, creo que el consumo excesivo de alcohol aparece como alternativa al consumo de otras drogas. Aunque también la cultura de beber hasta no poder más, de sobrepasar los límites y tomar muchas drogas también está contribuyendo a que se produzcan esas muertes".

Al analizar el descenso en el consumo de drogas, es importante recordar esto: las mismas sustancias ya no son lo que eran. "Cuando la gente compraba cocaína hace tres o cuatro años, normalmente la cantidad de la sustancia en la calle podría ser de hasta el 50 o el 60%, o como mínimo del 20%", comenta Dean Aimes, asesor de inteligencia sobre drogas en el Servicio Forense, que analiza las incautaciones de drogas. "Este nivel ha ido bajando progresivamente y ahora estamos hablando de una situación en la que el nivel suele ser de entre el 3 y el 30%". En cualquier caso, el porcentaje del consumo de drogas ilegales en Gran Bretaña se encuentra entre los más elevados del mundo. El ansia por sentir los efectos de las drogas no cesa. Prueba de ello es el caso de la mefedrona. Conocido con una variedad de nombres, como "miau-miau" y "M-Cat", este estimulante sintético legal se convirtió en un fenómeno en 2009 y se añadió a la lista de sustancias controladas el pasado mes de abril.

Actualmente la mefedrona es ilegal y según afirma el Servicio Forense, se está reduciendo con los adulterantes habituales. Aún así, sigue siendo muy popular. De hecho, según la encuesta Mixmag, la mefedrona es la única droga cuyo consumo ha aumentado entre los asiduos a las discotecas este año con respecto al pasado. Esta droga, aunque está prohibida, pero no porque lo esté, parece ser en general de mejor calidad que las alternativas. En los primeros seis meses tras su aparición en Gran Bretaña, las muertes por cocaína se redujeron inexplicablemente. Quizás los jóvenes estén madurando.